Para que la Legión actúe
Alocución a los legionarios de Liverpool
Por el P. Francis Ripley, S.D., Senatus de Liverpool

www.legiondemaria.org

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P. Francis Ripley, S.D.(El P. Ripley no necesita presentación. Últimamente ha dictado numerosas e importantes conferencias en diversos lugares generalmente sobre aspectos de la Legión).

En muchos lugares los documentos del Concilio Vaticano insisten en que el Apostolado es una parte esencial de la vida católica. El Catolicismo integral debe ser un catolicismo apostólico. Esto está totalmente de acuerdo con lo que la Legión de María ha enseñado por cerca de medio siglo. Pero la Legión parece haber sido destinada por la Providencia para ubicar el apostolado en su justo lugar dentro de un movimiento que es un admirable modo de vida para el laicado.

El propósito de la Legión de María es el crecimiento en santidad de sus miembros. Es un medio para llegar al fin. El plan está esbozado en el comienzo del Manual. Cada miembro activo emprende un trabajo regular y sistemático bajo el control del Praesidium. Así la reunión del Praesidium es un instrumento especialmente indicado para realizar las finalidades de la Legión. Si la reunión es lo que debe ser, el resultado inmediato será que sus miembros realizarán un trabajo valioso para la Iglesia. Pero la ejecución de dicho trabajo y el informe sobre él son solo medios para la meta final: La santificación. De este modo se concluye que la meta final sólo se conseguirá en la medida en que los medios para alcanzarla sean lo más perfectos que pueda pensarse.

Los informes, por ejemplo, tienen un puesto vital en el sistema legionario. Deben ser adaptados y deben poder ser escuchados. Ya conocemos lo que el Manual dice acerca de la amenaza de informes pronunciados entre labios. Cada legionario debería considerar un motivo de orgullo el perfeccionar su habilidad de información. Los informes no deben ser meras chismerías, ni demasiado largos, ni demasiado breves, no deben ser algo sobreentendido o mera rutina. Se deben hacer resaltar los puntos de interés. Los informes serán buenos sí aquellos que los presentan recuerdan que se han hecho para instruir a todos. Todos aprovecharán cuando se discutan los informes. Debe sugerirse nuevos métodos para acercarse a la gente o afrontar los problemas; hay que dar atención a las ideas, pero hay que enfatizar los puntos prácticos. Aquellos que realizan conjuntamente las visitas deben cooperar para preparar un informe perfecto.

Los informes no pueden cumplir con su función educativa, santificadora y formativa si el trabajo no es de fondo, interesante, necesario, de avanzada, de empresa y genuinamente apostólico. Si el trabajo es trivial, los informes serán triviales y su efecto trivial también. Como todo en el sistema legionario, la realización del trabajo con espíritu recto es un instrumento de formación. Puede ser un instrumento efectivo o un instrumento casi inútil.

Un trabajo trivial es, a veces, peor que si no se trabajara en vista del efecto general y de la mala impresión que da la Legión. Trabajo trivial significa informes triviales. Informes triviales significan reuniones aburridas, sin interés, sin inspiración. Encuentros de esta naturaleza no sostendrán a los miembros. Nuestro trabajo, nuestros informes y reuniones son todos medios para la meta final. No se asegurará este fin si los medios no son adecuados. Medios flojos darán medianos resultados.

La Legión de María es un instrumento destinado a un trabajo arduo. Utilizarla para tareas mediocres es más bien como usar un martinete de clavar pilotes para romper una nuez. Por esto cada Praesidium deberá considerar seriamente la calidad de su trabajo. ¿Se lo espiritualiza, como pide el Manual? ¿Se basa en el contacto personal cuando es posible? ¿Enfrenta los problemas más graves? ¿Hace labor de avanzada y es de empresa? ¿Se dirige a abarcar a todos los miembros de la Comunidad? ¿Se concentra en el servicio espiritual y material de la comunidad?

Nuestro Manual establece que la visita a los hogares es por tradición el trabajo preferido de la Legión, su camino hacia el mayor bien, la codicia de su mirada apostólica. Un praesidium puede dar motivo de sospecha cuando no ejecuta este trabajo en una parroquia, a menos que haya sido fundado para otra actividad igualmente apostólica. Deberíamos examinarnos cuan seriamente tomamos todo lo que pide el Manual acerca de la promoción de cada católico, de cada necesidad de la parroquia (exceptuando las colectas de dinero). En definitiva todo debe ser dirigido a conducir las almas a Cristo, El está en la Eucaristía. El es el imán de nuestro apostolado.

Tal vez algunos de nosotros somos como aquellos de quienes se queja el Salmista que "tienen boca y no hablan, ojos y no ven". Vivimos rodeados de oportunidades apostólicas, pero no somos capaces de verlas. Por -ejemplo, sería posible por medio de Praesidia bien organizados tomar en cada parroquia contacto personal con cada joven desde que deja la escuela y descubrir maneras y medios de acrecentar su activo interés por la iglesia y de unirlo más
estrechamente a ella. Los campos de servicio a la comunidad son casi ilimitados. En algunos lugares los Praesidia han movilizado los servicios profesionales de pintores, trabajadores en yeso, electricistas, peluqueros, jardineros, plomeros, etc. para ayudar a los necesitados. La educación de los adultos es otro de los caminos que apenas ha sido explorado. Ha habido Praesidia que han organizado ciclos de conferencias acerca de los Decretos del Concilio Ecuménico. La Sociedad de los Patricios tiene un valioso papel que desempeñar en este punto que es un apostolado que ha sido sólo parcialmente desarrollado. Los millones de personas que no practican, en medio de los cuales vivimos nosotros, son ovejas sin pastor. Muchos responderán a esfuerzos organizados para conducirlos al único rebaño. Los retiros parroquiales no sólo son beneficiosos a todos, sino que son medios valiosos para reclutar miembros para la Legión. Funciones sociales, fiestas, paseos, peregrinaciones, son instrumentos de apostolado con la especial ventaja que hacen que el trabajo de la Legión de María sea conocido por otros. El movimiento ecuménico ofrece una meta para una empresa genuina y un apostolado de avanzada.
 
Legionarios del Comitium de Belgrano (Buenos Aires) Argentina visitando un albergue para ancianos. 


El
secreto legionario ha sido mal interpretado. Los legionarios de todas partes deberían poner atención a la instrucción de Nuestro Señor en el Sermón de la Montaña: "Ustedes son la luz del mundo. Nadie enciende una lámpara para taparla con un cajón; sino que la coloca en un candelero para iluminar a todos los de la casa. Del mismo modo su luz debe brillar ante los hombres para que vean estas buenas obras y glorifiquen al Padre que está en el cielo". El trabajo de la Legión no debe hacerse a escondidas, en una atmósfera de Ku-Klux-Klan. Deberíamos enorgullecemos de que nos vean haciendo un trabajo digno de Dios. Como consecuencia, ciertamente atraeremos nuevos miembros.

El Manual contiene nuestra "Constitución". Debe ser observado. Pero nosotros no deberíamos dejarnos atascar perdiendo tiempo precioso en discutir fruslerías. El Manual no ha sido concebido para que se lo conozca todo de una vez, por ejemplo por los juveniles. Debe ser considerado lentamente, poco a poco, de modo que pueda ser asimilado más fácilmente. Algunos Praesidia basan el estudio del Manual siguiendo el índice de materias. Así examinan todas las referencias relativas a "Apostolado de la Legión" como el tópico que ha de estudiarse durante una semana. Encuentran en este un modo interesante de familiarizarse con los principales rasgos del sistema.

A lo largo del Concilio se puso énfasis en un elemento que pudiera utilizarse por la Legión de María con grandes resultados. Es el diálogo con el sacerdote. En muchos lugares los sacerdotes no pueden asistir a cada reunión del Praesidium. Pero no hay razón para que los legionarios no vayan a buscar al sacerdote para hablar sobre sus problemas, preguntarle su consejo, revisar y mantener su interés práctico. Recuerdo el caso de un Praesidium en el cual había diez mujeres y dos hombres. Los hombres decidieron acudir al sacerdote para una discusión general de sus dificultades, especialmente de reclutamiento. El resultado fue el comienzo de un nuevo Praesidium totalmente de hombres.

Es esencial que no nos dejemos amilanar por las dificultades. Siempre las habrá con gran número de frustraciones, desalientos, crítica y fracasos. Nuestro Señor sufrió todas estas cosas. Parece haber fracasado notoriamente, por ejemplo, con los intelectuales de su tiempo. Sólo deberíamos preocuparnos de que dicho fracaso no sea por nuestra culpa. Las condiciones en las que trabajamos nunca serán ideales. Pero son las condiciones que Dios quiere. Como el Manual dice con tanta razón: "El trabajo de Dios nunca se lo hace en condiciones ideales, nunca como nos la hubiéramos imaginado o escogido... Las mismas circunstancias que ante la mirada humana limitada parece que impedirían que dichas condiciones sean ideales y que arruinarían las perspectivas de trabajo, no son un obstáculo para el éxito, sino más bien un requisito para el triunfo".

Tendremos éxito en la medida en que profesemos una adecuada devoción a la Madre de Dios. Nuestra primera obligación como legionarios es honrarla en proporción al lugar que Dios le ha dado. Esto significa pasar de la imitación a la unión. Debemos estar absolutamente convencidos de que Ella siempre obtendrá más de lo que estamos dispuestos a sacrificarnos por Ella.

(Foto P. Francis Ripley, cortesía de Mons. Barltrop de la Sociedad Misionera Católica en Inglaterra)