Aspectos fundamentales de la devoción legionaria
Por Aquiles Nonymous



En la página 13 del Manual comienza un capítulo que trata de los diversos aspectos de la Devoción Legionaria. Empieza así: "Las características de la devoción legionaria quedan reflejadas en sus oraciones". Es una ilustración más de cómo la Legión está siempre viviendo conforme a la expresión del Papa Juan XXIII, que la llamaba "el espejo de la Iglesia".

Un antiguo proverbio dice: "Lex orandi, lex credendi": la fe de la Iglesia se manifiesta en la oración de la Iglesia. En general, en la vida espiritual, como decía el cardenal Newman, "la devoción se funda en el dogma". Por eso quienes desean saber si la Legión es ortodoxa, no necesitan recorrer trabajosamente el Manual. Lo único que tienen que hacer es tomar las oraciones que rezan los legionarios, y examinarlas; allí verán qué es la Devoción de la Legión de María. No hay, en rigor, una teología legionaria. Sólo hay teología católica, de la que es vivo ejemplo y de nuevo hago referencia al Papa Juan la Legión de María. Y repito que "las características de la devoción legionaria quedan reflejadas en sus oraciones". Considerando estas oraciones, el autor del Manual dice: "En primer lugar, la Legión está cimentada sobre una gran confianza en Dios ¿Podría ser esto teológicamente más exacto? El segundo aspecto de la devoción de la Legión de María se refiere a la Inmaculada Concepción. ¿Carece esa piedad de ortodoxia... o no es, más bien, una piedad que toma en cuenta el desarrollo de la teología dogmática en cuanto ésta se halla guiada por el Espíritu Santo en la Iglesia de los tiempos modernos? Un tercer aspecto de la devoción legionaria es el de honrar a María como verdadera Madre. He aquí las tres cosas esenciales de la devoción de la Legión; y ustedes deberán examinar sus conciencias y ver si están construyendo su propia edificación sobre este triple fundamento. Primero: Gran confianza y fe en Dios. Segundo: Devoción a la Inmaculada Concepción. Tercero: Veneración de María como Madre.

Estos han de ser considerados como los tres métodos empleados por la Legión de María en la formación espiritual de sus miembros. Y ahora vamos a formular dos preguntas. ¿Por qué son estos métodos tan importantes como para ser considerados como fundamentos en los que cualquier fallo o desliz causaría la destrucción del edificio, por grandioso que fuese? ¿Cómo pondremos esos cimientos para que estén firmes y seguros?

La breve respuesta al primer por qué es que ésos son los fundamentos de la fe católica. La Legión no es algo extraño a la Iglesia. Es exactamente lo que las Ordenes Religiosas se proponen ser: realiza la misma función que ellas, pero la realiza para los laicos. Capacita a los hombres a cumplir las promesas que hicieron al convertirse en miembros de Cristo por el bautismo.

En cuanto a la segunda pregunta: ¿cómo poner los fundamentos?, la respuesta es: apoyándolos en la práctica diaria de los tres métodos de la fe. Traten de hallar su propia respuesta en el ejercicio llevado a cabo en propio campo. Luego acudan al Manual, después de sus experiencias, precisamente de la misma manera que recurre uno a cualquier otro manual después de haber tratado de poner en práctica las instrucciones que figuran en él. Seguramente que entonces las leerá con una nueva luz.

El primer fundamento es la confianza y la fe en Dios y en su amor. El Manual apunta esta necesidad de confianza y de fe e inmediatamente le añade la nota del distintivo cristiano..., nota que precisamente apareció ya en el comienzo de la vida de Cristo en la tierra..., nota que sonó en un nombre querido más que ningún otro nombre por Jesús: el nombre de su Madre Virgen María. Creer en Dios no es la señal distintiva de la Iglesia Católica. Es el fundamento de la Iglesia Católica, ¡cómo no! Ahora bien, todas las religiones están edificadas sobre ese fundamento. Tal vez diga alguien que el creer que Cristo en persona es Dios omnipotente es la nota distintiva de la Iglesia Católica: sin embargo, muchas de la Iglesias cristianas no católicas afirman ser esta señal su fundamento. La única realidad de fe que distingue a la religión católica de las otras religiones cristianas, tanto de Oriente como de Occidente, es la fe de que María es la Madre de Dios.

Esto quedó fijado hace ya mucho tiempo, en la sencillísima expresión de aquella frase de nuestra fe: María es la Madre de Dios. La Iglesia ha insistido a lo largo de los siglos en que esta frase corresponde a la realidad: si María no es la Madre de Dios, Cristo no es Dios. La dificultad de la frase tal como suena es que, diría yo, ha agobiado a la Iglesia desde el principio. San Pablo asentó esta verdad en su epístola a los Gálatas al afirmar que "Dios envió a su hijo", y añadir: "nacido de una mujer". Y digo que esta frase ha agobiado a la Iglesia porque la historia muestra que los ataques contra la fe de la Iglesia parecen haberse reducido siempre a ataques contra la fe de la Iglesia en María. Aceptar a María como Madre del hombre Cristo y no aceptarla como Madre de Dios es el compromiso que siempre han mantenido los disidentes, que afirman que ellos tratan de salvar a la Iglesia.

La Legión de María edifica sobre la historia dogmática cuando recalca que su nota distintiva es negarse rotundamente a separar a María de Cristo. A las páginas del Manual, que tanto abundan en citas teológicas que abarcan el enorme espacio que va desde el siglo IV hasta el actual Concilio Vaticano, se las tachará absurdamente de pretender inventar teología. La realidad de María es verdadera porque forma parte del fundamento de la verdad en Dios. Cuando hablamos de la verdad en Dios debemos estar todos de acuerdo. Ahora bien, está claro por la Escritura y por la historia, que efectivamente hay grados de fe. Y esto forma parte del misterio. Nosotros somos personas libres y elegimos la gracia y la rechazamos. En una allocutio uno no puede ser exhaustivo y probar con una larga exposición los enunciados que allí se hacen. Hay que dejarle a cada uno desarrollar el pensamiento suscitado. La razón por la cual yo digo que hay grados en la fe como los hay en el amor, es ofrecer una solución al enigma de por qué el Manual de la Legión, que en nuestros días ha sido claramente defendido por el Concilio Vaticano, ha de ser aún atacado, a menudo incluso por personas buenas e ilustradas. Después de todo, la Iglesia misma se ve atacada igualmente por hombres buenos y doctos. Repito que aquí hay un misterio, pero ello no da pie para que algunos propongan modificarla por agradar a los que se le oponen.

Aquí lo que tratamos es de exponer la plenitud de doctrina católica tal y como se refleja en la vida legionaria. El Manual de la Legión declara que la vida católica llega a su grado de más vigor cuando se halla vitalizada por la verdadera devoción a María. La expresión Verdadera Devoción está tomada deliberadamente del libro de San Luis María de Montfort, y muestra que la Legión está recorriendo un camino tradicionalmente elegido por los santos desde los tiempos más remotos: digámoslo con mayor exactitud: desde los tiempos de Jesús, cuyo Padre eligió a María para su Hijo, cuyo Espíritu Santo eligió a María por Esposa.