Cabeza y Cuerpo
en mutua dependencia
Por el Siervo de Dios Frank Duff
Conferencia del Fundador de la Legión de María a la sociedad sacerdotal "Christus
Rex"
www.legiondemaria.org
1.
Nos hallamos en un período que es indudablemente una encrucijada de la historia.
Está acabándose una era. Estamos afrontando una nueva, ante la cual no hacemos
otra cosa que ponemos a adivinar. Se está asomando un futuro que va hacer
dominado por Asia y África. Desde el siglo tercero nuestro mundo occidental ha
venido siendo animado en mayor o menor medida por ideas cristianas. Estas han
llegado a una circulación total, de tal manera que ahora todos los hombres están
viviendo de la Inspiración derivada del mansísimo Jesús, aunque no se den cuenta
de ello.
2. Pero en cuanto al futuro hay que decir que hay tan poco espacio para el
ejercicio del optimismo que uno se da como derrotado. Mi objetivo es detenerme
sobre este aspecto. Es tal la amenaza política que todas las naciones europeas,
viejos e irreconciliables enemigos, piensan que les va a suceder lo mismo que al
antiguo Imperio Romano. La amenaza materialista es tan poderosa que puede
decirse que sus garras de hielo se han hundido en todos los corazones. En estos
últimos tiempos el materialismo ha producido monstruosidades como el Obispo
Robinson y los movimientos "Dios es un muerto".
3. La religión dogmática se ha recluido a sólo la Iglesia Católica, pero en esta
misma vemos que sus fronteras se van estrechando. El catolicismo ha venido
destruyendo en porcentaje dentro de la población universal. Por hoy es el 17 por
ciento. Si continúa la línea hasta hoy mantenida, bajaremos al cinco por ciento
al final de este siglo, para el que sólo faltan los mismos cortos años de la
vida de Jesús. Entonces ya no podríamos llamamos Iglesia Católica, que quiere
decir universal. Precisa por lo mismo una renovación, siquiera por razones de
supervivencia.
4. En la desesperación, la gente se pone a agarrarse de pajas y padece la
tentación de poner sus esperanzas en el Concilio Vaticano II -¡Y cuidando con
creer que el Concilio sea paja! Lo que quiero decir es que no debemos hacer que
nuestras esperanzas descansen en el Concilio, porque el Concilio abandonado a si
mismo no puede resolver el futuro. Lo que hace el Concilio es entregamos un
programa. Sólo tiene significado en la medida en que lanza a la Iglesia a un
trabajo y combate efectivos. No es otro el propósito del Concilio.
5. Vayamos a un examen de su legislación. Toda su articulación, aunque no tenga
una expresa referencia, va dirigida a poner al laicado en orden de batalla. Las
grandes Órdenes no existen sino en razón del cuerpo del que forma parte. Pero
también hay que guardarse de mirar el apostolado seglar como algo separado del
apostolado sacerdotal, como si fueran dos cosas distintas. En caso de mantenerse
separados los dos apostolados nos pasaría lo que aun ejército, donde oficiales y
soldados realizan sus operaciones de guerra independientemente los unos de los
otros. Un ejército así, de ponerse de veras en acción de guerra, no tendría otro
fin que la derrota. Para triunfar, un ejército tiene que mantenerse unido. Lo
único que debe diferenciar a oficiales y soldados es su función, mas no así su
propósito que debe ser común. Esto mismo debemos decir respecto del sacerdocio y
del laicado en su guerra de orden espiritual. Todo lo que voy a decir está
basado en esta idea, y así siempre que hable de "sacerdocio" y "laicado"
entiéndaselos como términos intercambiables.
6. Ya es una cosa fantástica para un sacerdote saber que su tarea tiene por
campo de acción a tres mil millones de almas, pero hay un aspecto que asombra
más, y que debe ser tenido muy en cuenta.
7. La analogía que hace san Pablo del cuerpo humano de la Iglesia nos da un
concepto claro de su unidad, diversidad e interdependencia. Es un símbolo para
todos accesible y diáfano, y por lo mismo de muchísima ayuda. Me detengo en la
nota de la interdependencia. Si en cuerpo natural funciona sólo en parte, lo
pagará con un desastre parcial o total. Apliquemos esto al Cuerpo Místico en
grado superior. El papel del sacerdote en el Cuerpo Místico es análogo al de la
cabeza humana. Es algo así como la presencia de Cristo. Tiene funciones de
cabeza, que no requieren por hoy ser puestas de relieve. Lo que si hemos de
afirmar es que el sacerdote es para el cuerpo, no para sí solo. Muchos
sacerdotes se interesan poco del apostolado del cuerpo. Y la razón es porque se
les ha enseñado que con tal que el sacerdote trabaje intensamente en el campo
asignado, o para su sola santificación personal, ha cumplido con todas sus
exigencias. No sabiendo entregarse a un apostolado del cuerpo, el sacerdote
caería en un estado de subdesarrollo, de mediocridad, como ya lo señaló Pío XI.
Esta insuficiente frustraría la misión de la Iglesia.
8. Esto ya sería un gran mal, pero hay todavía más. Apliquemos nuevamente la
analogía del cuerpo humano. Un cuerpo medio vivo o medio muerto falla en su
funcionamiento de dar vida a la cabeza. Comunica su propia condición a la
cabeza. Como consecuencia inevitable, la cabeza quedará reducida a la Indigencia
espiritual del cuerpo. Sin más explicación, quedémonos con que esta teoría es de
vital importancia.
9. Nos dice el Concilio por primera vez que el apostolado es una parte necesaria
de la vida del seglar. Pero también hay que decir como corolario y nueva idea
que el apostolado seglar es igualmente necesario a la vida del sacerdote.
Ustedes conforman una Sociedad de Sacerdotes. Este aspecto es primario para
ustedes.
10. Hay perspectivas más amplias e ilimitadas. Un funcionamiento parcial del
Cuerpo Místico no haría frente a los problemas de la Edad Nueva; no presentaría
el verdadero rostro del cristianismo; ni tampoco tendría una realización la
conversión del mundo. No pasaría de ser una documentación, una vana llamada a
las armas, una formula inútil de coexistencia.
11. Me atrevo a proponer algunos principios relativos a esas funciones de cabeza
a las que nos hemos referido antes:
12. a) Debéis reunir en torno vuestro un grupo de seglares para el apostolado;
b) Debéis tratar de impartirles todo cuanto tenéis (inclusive vuestro
sacerdocio, inspirándoles vocación en ellos o en sus familias). Debéis saber
mantener con ellos contacto personal en la medida de las posibilidades vuestra y
de ellos. Si lo que les impartís es menos de los que podéis hacerla, habéis
fallado como cabeza mística. Y esto nos llevar a recordar el cruel círculo del
nada recibir a causa del nada dar.
13. Vuestra más intima conexión con el cuerpo general del laicado lo haréis
mediante ese grupo apostólico, pues asó os impone el principio que yo he dado en
llamarlo Núcleo Espiritual. Más sencillamente, el Señor lo llamó levadura. Pío X
clasificó como el elemento más importante de la salud de una comunidad, aún por
encima de las vocaciones, de las escuelas católicas, de la prensa católica, de
la construcción de iglesias. Estamos tentados de mirar este principio como una
exageración. Pero demos con todas sus razones. Si no lográis tener esos Núcleos
Espirituales en vuestros puestos de trabajo, la gente quedará abandonada a
merced de otros núcleos de fuerza representativos del mal, los que triunfarán
inevitablemente. Como consecuencia, pronto se presentará el hecho de que no
habrá nadie quien llene las iglesias y las escuelas, ni lea la prensa católica,
ni abrace el sacerdocio ni la vida religiosa. El Núcleo Espiritual es vuestra
defensa contra todo ataque; vuestro puente contra todo aislamiento; vuestro
cuerpo de interpretación; vuestra palanca arquimédea en vuestra conciencia de no
poder nada.
14. El Cuerpo místico no debe funcionar tan sólo como un todo; debe ser
absolutamente ortodoxo. Aquí me refiero en particular a la doctrina de la
Santísima Virgen, que parece ser la más discutida en ciertos sectores que, en su
ardor por la reunión con los ajenos a la Iglesia, disminuye la función de María,
llegando hasta no pararse en contradecir al magisterio. Las consecuencias de una
conducta semejante hacen temer mucho. Porque quienes así han procedido hoy se
hallan lejos de la doctrina común, de la práctica católica y de la fe. La
Santísima Virgen es el cuello o el corazón del Cuerpo Místico.
15. El Concilio enseña que el lugar de Maria en el apostolado es principal; una
continuación de su maternidad frente al actual Cuerpo de Jesús. Por lo mismo
quienes trabajan apostólica mente deben hacerla en su compañía. Esto se aplica
particularmente al sacerdote. El es el que está más cerca en su función de
gracia. El sacerdote como cabeza mística no tiene comunicación efectiva con el
cuerpo sino por medio de Ella. Más aun, en la medida en que esté él en una
inteligente unión con Ella, su contacto con el cuerpo será más estrecho y más
influyente.
16. Los decretos sobre el Ecumenismo y sobre la Iglesia en el mundo moderno nos
invitan a entrar en todos los problemas religiosos y seculares del mundo. Se
debe buscar tomar parte en todos los grupos. Los católicos deben prestarte ayuda
en toda forma. Este requisito está dirigido al laicado y al clero, y no tan sólo
a éste último. Un llamado semejante crea una situación extraordinaria y
delicada, por la sencilla razón de que el cuerpo ordinario del laicado no está a
la altura de este cometido. Ser testigo en el mundo, frente a toda clase de
hombres, tener seguridad en medio de todos los problemas, y tratar de llevar
todos estos contactos a un plan de conversión -está más allá de la capacidad del
católico común. Sufriría un contacto de circunstancias y acabaría por parecer en
ellas. Si en una brújula de aguja no está magnetizada, se moverá al compás de
quien la lleva. Un católico común es una aguja sin magnetismo. El nunca ha sido
iniciado en su función apostólica. Y esto debe hacerse. El debe recibir
dirección efectiva e inspiración. Lo que no se logrará sino con una adecuada
organización.
17. Conseguido el correcto tipo de organización, esos decretos abren al
sacerdote un campo fascinador, más ingenioso y absorbente que el ajedrez, y tan
excitante como un asunto de guerra. Qué ocupación más celestial que la de imitar
al Señor reuniendo en torno a uno un grupo apostólico para hacer planes y
penetrar en todos los medios menos prometedores en orden a hacerlos católicos
como objetivo primario.
18. Déjeseme recalcar que la idea básica debe ser el deseo de convertir.
Faltando está, faltará también el elemento de gracia con el resultado de
inutilidad en el trabajo de contacto personal y de peligro para nosotros mismos.
Todo lo que no tienen fuerza motriz propia será llevado por la corriente. Es una
amenaza moderna el mero humanismo o humanitarismos, que parece va tomando
dominio y realce. Se lo está acatando como evangelio.
19. A primera vista, esta sugerencia de conversión universal es quimérica.
Muchos la ven así, y por eso la interpretación práctica que dan de aquellos
decretos, como también el decreto sobre la Iglesia en el campo de la misión, es
la de un simple esfuerzo de "influencia". Pero si los católicos comunes entran
en esas difíciles esferas religiosas, intelectuales y económicas sobre una base
de mera coexistencia, quedaran perdidos. Porque su adaptabilidad inmediata a
esas condiciones es exactamente la misma que tendría un hombre de la calle en el
campo de batalla. Tal como el católico común se encuentra ahora, es de ninguna
utilidad. -¿y no puede hacerse nada? ¿Será cierto que esos decretos conciliares
no son otra cosa que adornos de escaparate? ¡Oh no! Ellos siguen siendo el
mandamiento global de nuestro Señor: Id y haced discípulos de todos los hombres
en la tierra hablándoles de Mí. Y a los crean bautizadlos en el nombre del Padre
del Hijo y del Espíritu Santo. Pero para que este divino mandamiento tenga toda
la practicidad debida se requiere que se lo realice según normas adecuadas. Y
son éstas las que trato de discutirlas aquí.
20. Ningún camino antiguo nos dará resultado El formidable grado de fracaso que
siguió a las urgencias de Pío XI a la Acción Católica, ilustra este aserto. Hay
que notar que toda la jerarquía corroboró estas urgencias pontificias,
incluyendo la ayuda de una buena dirección y equipamiento. Uno ya se imaginaría
que en tales circunstancias, el Espíritu Santo sin más estaría en ello por si
oficio. Pero aparentemente El no hace, si faltan ciertos ingredientes.
21. Viene aquí una observación: Usted habla de la inutilidad de un hombre no
entrenado en caso de guerra. ¿Se puede aplicar completamente lo mismo en una
guerra espiritual? ¿Son esenciales un cuidadoso entrenamiento y formación? Como
una respuesta a estos nos llevaría a una larga discusión, me permito exponer
aquí una de mis convicciones al respecto: No debemos interpretar la formación
como un sistema de clase o como una forma de intelectualismo. Porque entonces el
apostolado se convertiría en una conserva de elegidos. Ni deberíamos presumir
que una sobreabundancia de piedad automáticamente se desborda sobre los demás en
forma de apostolado. Estas serían equivocaciones como aquellas que llevaron al
fracaso a la Acción Católica en muchos sitios; pese a toda la devoción que se
derrochó. Más que el simple hablar se requiere otros ingredientes para la
integración de material apostólico. Y son tantos a la verdad que es imposible
ponerse a prescribirlos. Hay que comenzar haciendo un análisis de todos los
éxitos, a la manera que se siguió en el descubrimiento de la penicilina. No me
detengo en especificar todos los ingredientes que a mi modo de ver son
necesarios, por temor de dar la impresión de que me estoy aprovechando de esta
augusta ocasión para alentar una marca de mercadería apostólica. Pero permanece
el hecho de que se ha conseguido un éxito, y con un mediano material humano, y a
escala universal, y demostrándose capaz de ser acrecentado indefinidamente.
22. El apostolado debe estar tan estrechamente unido a la doctrina que esta
última ha de ser como sus raíces. En Cristo y sujetos a la misma unión que El
mantiene con su Madre, nosotros continuamos su apostolado. Este debe ser el
motivo inmediato, constantemente renovado por una oración y meditación
apropiada. Si no es un apostolado espiritualizado el que realicemos, no se
llegará a ninguna conquista espiritual.
23. Dar testimonio de Cristo ha de significar mucho más bastamente que "dar buen
ejemplo" -con lo que el laico se ha dado por satisfecho, creyendo que con ello
ya cumplía todo apostolado. Esta idea de que si nosotros nos conducimos
razonablemente bien, quienes nos miran ya de inmediato van a decir ''Yo debo
hacerme de la religión de esa persona" -sería patética si no hubiera sido tan
desastrosa. Esta idea proporciona la perfecta justificación para hacer lo que la
naturaleza nos pide hacer, reduciéndose todo a la nada. A esto se debe la
desolación de la Iglesia.
24. Ante todo, no debemos caer en la equivocación moderna de equiparar el
apostolado al conocimiento. No son la misma cosa. Y hasta pueden ser
independientes el uno del otro. Es posible tener un gran celo por las almas y al
mismo tiempo una repugnancia a ponerse en contacto con ellas. Esto puede suceder
fácilmente tratándose de un escritor o de un profesor, y podría provenir de
timidez o temor de lo desconocido. Se dan dos posibilidades: que el apostolado
con el tiempo se torne letrado y que los letrados se tornen apostólicos. Cito
aquí el caso de dos amigos míos, que carecían mucho de letras, como
representantes de una inmensa clase que no tienen educación pero posee una
extraordinaria capacidad para ponerse en contacto con la gente, ganándola luego.
Cierta ocasión di una charla acerca de uno de estos dos amigos míos. En seguida
se me acercó un sacerdote y tres seglares que trabajan con él, y me atacaron por
destacar una nota equivocada en el apostolado. Pero no alcanzaban a ver que el
conocimiento sacado de los libros como base del apostolado nos condena a un
ejército de oficiales sin soldados, a un cuerpo selecto que nunca pasará de la
simple escaramuza.
25. Por supuesto, debemos esforzar nos por mejorar nuestro material. Cualquier
sistema correcto se ha de proponer este fin. Pero nuestras normas deben estar
proporcionadas a nuestro objetivo de alcanzar a todas las almas, y no a alejar a
la gente o mantenerla a distancia. Depender de la creencia de que solamente una
persona letrada es un apóstol ideal quiere decir que no puede ser abordado el
mundo entero de las almas como es mandato del Señor". Una campaña de dimensiones
universales sólo es teóricamente posible si la población entera llamada católica
del mundo es movilizada hacia un programa de conversión. La población del mundo
es de tres mil millones, y la de la Iglesia Católica de quinientos millones, es
decir una de seis.
26. Es hasta una concesión el que un apóstol sólo tengan que convertir a cinco
personas con la gracia de Dios.
27. Se me hará una objeción: Pero es que casi el noventa por ciento de los
católicos no practica ¿y va usted a contar con ellos para apóstoles? Si, es
verdad. ¿Y nos hemos de conformar con que todos ellos se mantengan en su estado
de degradación? Ellos deberían serlo que su nombre de cristianos lo indica, es
decir practicantes y apostólicos. Nótese que en 1930 los Filipinos eran no
practicantes. Ahora hay allí seis mil ramas de la Legión, y han adoptado el
eslogan: Asia para Cristo por los filipinos... El Brasil, blanco del comunismo
hace unos veinte años, hoy grita su dignidad. Tienen cinco mil Praesidia que
crecen rápidamente. Y así en otros países perdidos. Con una correcta
organización es posible convertir a los no practicantes y a los no católicos en
material apostólico.
28. Habiendo tocado el punto de la ciencia o no ciencia, hay que decir que ni la
una ni la otra alcanzará nada, ni siguiera intentar el apostolado, sin el
impulso de la organización. La legislación del Concilio, al insistir que todo
católico debe ser apóstol en alguna forma, sugiere que esto no puede lograrse
sino mediante la organización.
29. La organización de lo seminaristas para el apostolado ha sido puesta en
marcha por la Legión. Los resultados son excelentes. ¿Por qué no también el de
las religiosas? La Madre Asistente General de una orden extranjera vino a
Dublín, se vistió de paisana, y trabajo con los legionarios por varias semanas
en toda clase de tareas, incluso en las que se hace en las calles. Aquí vemos
significativos acercamientos para hacer de toda la Iglesia una máquina
apostólica. Lo repito: el Cuerpo Místico debe trabajar como un todo.
30. Hemos estado hablando de un contacto con todos los hombres con el propósito
de conversión, y de hacerse cargo de todos los problemas de la humanidad. Porque
a esto miran todos los decretos del Concilio. Para demostrar que todo el plan
del Concilio no es hacerse castillos en el aire, es necesario presentar ejemplos
que indiquen que tal conquista es posible. Es lo que voy hacer. En caso de creer
que no cubro todo el terreno, podría extenderme más. En una charla que di a una
gran reunión de obispos en Roma, lo hice en forma muy extensa.
31. a) En el noroeste de Escocia, en dos años nueve sacerdotes y ochenta Y ocho
seglares fueron de casa en casa explicando la doctrina católica. Todos
profetizaban que un acercamiento semejante seria resistido con violencia. Un
obispo rehusó el permiso para su territorio dando razón que no quería añadir
nuevos nombres de irlandeses al martirologio. La empresa fue de un éxito único.
Prácticamente cada uno estaba deseoso de escuchar y muchos parecieron que habían
estado esperando el mensaje católico.
32. b) En Copenhague, diez seglares consagraron dos semanas a hablar a las
personas que se mostraban no estar de prisa en las calles. Su apostolado era de
diez de la mañana a diez de la noche con intervalo para las comidas. El
resultado: mil doscientos cobraron interés por los contactos; ciento cincuenta
permitieron iniciar una correspondencia con el Centro Católicos de Consulta.
Nótese que siempre que se ha venido diciendo que los escandinavos no tienen fe,
son fríos, y son especialmente inaccesibles cuando se trata de religión.
33. c) Una jovencita irlandesa que vive en Suecia declara que este país está
anchamente abierto al catolicismo. Para así afirmarlo, parte de su considerable
experiencia personal. Cada día se ha hecho un deber hablar a diez diferentes
personas sobre el tema del catolicismo. Apenas si encontró tan sólo una repulsa
real.
34. d) Una área de prostitución tolerada y de horror general, que venía
existiendo por unos 120 años, fue eliminada en dos años mediante una decidida e
incansable campaña religiosa. Prácticamente toda esa gente fue absorbida en una
conversión duradera. En otra localidad más o menos por el mismo tiempo se
efectuó de golpe la conversión de veinte y tres muchachas de la calle, que
vivían en una casa. Solamente uno de estos casos apareció después no tener un
éxito feliz.
35. e) La Sociedad Mercier (1) anticipó el
diálogo ecuménico hace treinta y siete años. Estaba libre de retiros, de
compromiso o coexistencia. Durante su carrera de tres años produjo varías
conversiones, y desde entonces muchos se han venido produciendo, equivalente a
la muerte, a un vasto número.
36. f) La resistencia masiva a la persecución comunista en la China, que traía
consigo la muerte o algo, o algo parecido a la muerte, a un inmenso número.
37. g) Éxito en movilizar a los pueblos primitivos en el apostolado. El decreto
sobre la Iglesia en el campo de la misión insiste en que debe hacerse esto, pero
ya venía esperándose desde 1931.
38. h) La conversión de tres mil mahometanos en el Congo. En otros lugares,
muchas conversiones similares, por más que se ha creído que esa religión es
impermeable.
39. i) Una joven, en una visita a la U.R.S.S. planteó a seiscientas personas
esta pregunta: "¿Qué piensa usted de Dios?" Y refiero que no recibió ninguna
respuesta hostil; que estaba tratando con gente enredada por los problemas
creados por el ateísmo, y deseosa -como lo dicho- de poder creer en Dios; ¡que
esto es señal de vida!
39. j) En cuatro o cinco años, la parroquia de Tousist, de veinte y dos millas
de largo en el Condado de Kerry, al borde de la extinción, sin matrimonios, ni
nacimientos, ni industria, tomó coraje y volvió a la vida vigorosa mediante la
aplicación de los principios conocidos como Verdadera Devoción a la Nación.
41. ¿La organización requerida para esta movilización es difícil, especial,
necesitada de expertos y de entrenamiento? No, a ser que nosotros mismos la
hagamos difícil como muchos suelen hacerla. El proceso es muy natural con sólo
verlo sobrenaturalmente. Jesucristo reunió en torno suyo como unas ciento veinte
personas, y les encomendó una correría apostólica sin ninguna elaborada
formación, como se alcanza a ver. Les dio un ideal, una misión y un mandato. Su
espíritu entró en ellas, y sobrevino un proceso de multiplicación celular al que
debemos nuestra propia fe.
42. Esa agrupación inicial para el apostolado bajo los auspicios de mismo Señor
no la vamos a creer única. La multiplicación celular lo está probando. Es el
modelo para la conducta de todos los futuros sacerdotes, los Cristos locales. Si
ellos no se ajustan a este modelo, tampoco se están ajustando a Cristo, por
enérgicas que sean sus actuaciones.
43. Pero cuando al reunir ellos entorno suyo al Pueblo de Dios le dicen: "He
aquí nuestras manos llenas de tesoros de la redención, ayúdanos a repartirlos en
toda dirección"-entonces Jesús no está menos entre ellos que de antiguo. Pero Él
está presente en las antiguas condiciones, esto es por la meditación y no sin
ella, de su Madre María, Abogada, Auxiliadora, Ayudadora, Medianera. La antigua
maravilla se reproduce.
44. Para mí es tan sencilla como aquella.
1) La Sociedad Mercier, es un apostolado de la
Legión de María, que Frank Duff ideó para dialogar con los hermanos separados,
mucho antes de la realización del Concilio Vaticano II.