EDEL QUINN

Dom Maurus Deegan, O. S. B.

El primer artículo de Dom Maurus, para la revista Maria Legionis, fue escrito hace muchos años, cuando él era todavía seglar; en esta ocasión nos ofrece una valiosa semblanza de Edel Quinn. Entre estas dos fechas, son innumerables los servicios que él ha prestado a la causa de la Legión.

Hace tiempo conocí a una Monja que había cuidado de Edel Quinn. Le pregunté sobre los rasgos más notables que ella recordaba del carácter de Edel Quinn, ya famosa para esa época; la religiosa me contestó que eran dos: en primer término, su actividad y, en segundo lugar, su alegría perenne. Inmediatamente me vino a la memoria la respuesta que, al formularle una pregunta idéntica sobre el Padre Willie Doyle, me había dado un Capellán Castrense que había sido su compañero en el frente: "Yo no he aceptado la idea que sobre él han dado los libros; lo que siempre recuerdo y estoy recordándoles a todos es el hecho de que permanecía siempre sonriente y activo". Fácil es ver que ambas respuestas concuerdan en señalar dos características, la actividad y la alegría.

Si usted conoce las vidas de Santa Catalina Laburé o de Santa Bernardita, estará de acuerdo conmigo en que también en ellas están presentes estas dos características. "Cómo , ésa?"... fue la forma como una joven Novicia manifestó su admiración, al mostrarle sus compañeras a Santa Bernardita, cuando ella preguntó sobre la hermana que había visto a María en Lourdes.
En Santa Teresa de Lisieux eran tan marcadas estas características, que muchas compañeras de comunidad, que aún no habían advertido la santidad de su vida, la llamaban "la sonriente". Hagamos una breve pausa y meditemos sobre la razón por la cual muchas de las compañeras se negaban a considerarla como santa, cuando ya estaba bastante avanzado el proceso de su canonización.
Cuál fue la razón por la cual la famosa Maestra -de- Novicias de Santa Bernardita persistió durante toda su vida (aun cuando eventualmente desempeñó el Generalato de la Orden) en oponerse a todo intento de promover la causa de beatificación de Bernardita?, se trataba tal vez de que ella y otras religiosas creían en un rígido molde para alcanzar la santidad?. Para ellas era inconcebible que una religiosa, aun cuando se condujera con absoluta docilidad y obediencia, se apartara de los rígidos sistemas que virtualmente hablan llegado a ser considerados como la señal infalible de la santidad. No podían concebir que almas, a quienes consideraban tan imperfectas, fueran puestas como modelos para los demás.
Las normas para adquirir la santidad, que hablan sido aceptadas en las Casas de Religiosas, necesitaban evidentemente de una revisión. La acción desarrollada por la joven Teresa Martín en su lucha contra estos modelos arbitrariamente impuestos no ha sido todavía apreciada en todo su valor. Huyendo de complicados medios aceptados por conformismo, llegó a alcanzar una forma caracterizada por la simplicidad en la ascensión hacia la perfección. Como no estoy intentando esbozar ni siquiera una semblanza de Santa Teresa, me reduzco a hacer notar el hecho de que en, una de las recientes obras sobre su vida, escrita por Ida Corres, y titulada significativamente: "La Faz Oculta", hace mención la autora con especial interés del este aspecto particular de la personalidad de la Santa: su alegría, expresando que fue su sonrisa, perenne durante el trabajo, uno de los más eficaces medios de su santificación.

CONFORMIDAD CON LOS PRINCIPIOS "ACEPTADOS"?

EDEL EN EL VALLE DEL RIFF, EN MAYO DE 1939.Examinando concretamente el caso de Edel, ¿se conforma ella con los principios convencionales?, o ¿es ella quien establece sus propios principios? ¿Dónde encontraremos nosotros nuestro modelo adecuado? ¿Es ese modelo Cristo tal como aparece en los Evangelios?. Ciertamente toda cosa y todo ser tiene que imitar al Cristo de los Evangelios. Pero, hemos resuelto nuestro problema, si nos limitamos a tratar de emular al Cristo esbozado por cada evangelista?. No, por que no es lo mismo Cristo que "el Cristo de cada evangelista". Ningún libro acerca de un hombre es ese hombre. Para convencernos de esta verdad, basta ver las pinturas que del Cristo de los evangelios hicieron personas que estudiaron los libros sagrados como Renán, Loisy, Sabatier, Strauss, y toda una serie de escritores y comentaristas, lo que nos convence también de que Cristo destacó que los Evangelios delinearan su personalidad, pero dejando que cada uno se fabricara una imagen y un concepto propios.
"Yo os enviaré el Espíritu Santo, que os enseñará a vosotros". Esta promesa era la garantía que aseguraría que, aun cuando cambiaran los tiempos y las circunstancias, la voz de Cristo en los Evangelios se identificaría con la de la Iglesia alumbrada por el Espíritu Santo. Que la voz de Cristo permanecería Inmutable ayer, hoy y mañana, pero acomodándose y adaptándose a las necesidades de cada época. Aun en los Evangelios podemos observar cuántos matices puede tener su Mensaje divino. Basta comparar a Cristo cuando habla con la mujer pecadora que cuando arroja del Templo a los mercaderes; cuando besa a Judas, que cuando desprecia a los escribas y sacerdotes del Templo.
No es muy raro que algunos confundidos comentaristas afirmen que los Evangelistas deben de haber inventado ciertas escenas puesto que sicológicamente (así lo afirman ellos) el personaje no resulta comprensible. Desean estos comentaristas reducir a un patrón estático de santidad aún al mismo Cristo.
El error de ellos está en mirar sólo a Cristo-Hombre; nosotros en cambio sabemos que no podemos descubrir al Cristo Total por el solo análisis de sus cualidades humanas. Cuando nosotros hablarnos de Cristo "nuestro modelo" no nos estamos refiriendo al Gran Transformador Social, al Héroe, al Líder... Pues si bien es verdad que Cristo fue todas estas cosas, no constituyen ellas el fundamento de su Santidad.

NO REDUCIRSE A LO EXTERIOR

No vamos a encontrar en la vida externa de Cristo el molde para nuestras vidas. La razón última de la santidad de Cristo está en el hecho de que El era la "Santidad Increada". Siendo Dios empezó a ser hombre; cómo la Santidad Increada se expresó en El? Cuál es la característica esencial de la Santidad Increada? "Un nuevo Mandamiento Os doy". Cuál era el nuevo Mandamiento que el Dios hecho Hombre daba al mundo?: Dios es amor.
Todos sus Mandamientos, por lo tanto, no eran otra cosa que expresiones de Su amor y el nuevo Mandamiento de Cristo era que nosotros nos amemos los unos a los otros. Cristo era el amor increado hecho Hombre. Cristo restauraba el amor en el mundo, por intercesión de María y unía la imperfección humana a Su propia Santidad.
Así, la unión con la Divinidad, que había sido rota por el pecado de Adán, fue restaurada en un seno virginal y la humanidad pecadora pudo también ser ungida con la santidad, por la unión de ésta con su propia naturaleza. En qué forma?, eso es un misterio. Pero la realidad nos muestra con evidencia que así, y sólo así, puede el hombre ser santo. Si hay algunos moldes para alcanzar esto, son extremadamente sencillos, están al alcance de toda persona y pueden ser usados todos los días.
Me refiero a los Sacramentos, a la Misa, a la Eucaristía, a la genuina devoción a María. No creo que haya otros medios convencionales que por su propiedad puedan ser rotulados como necesarios para la "Santidad". Y en cuanto a poner algún modelo humano para alcanzar lo perfección que Dios nos señala, simplemente no puede ser. Cuando aquello se intenta, se produce siempre un desastre.
Un siquiatra me ha relatado el comportamiento de sus pacientes en un Hospital al que asiste gente no religiosa y me ha dicho que él considera que ellos han logrado adquirir una cierta forma de santidad humana. Toda alma refleja a Dios en alguna forma y, sin necesidad de ser santa, toda alma puede reflejar la santidad en el sentido de las normas convencionales. Cuando Santa Teresa empezó a formar su legión, llamo a sus compañeras "pequeñas almas" y en ningún momento manifestó que su intención era formar una legión de Pequeñas Flores, justamente para resaltar este aspecto de interioridad que distingue a la santidad. Tenía también muy presente que con frecuencia quienes aspiran a llegar a ser Flores; se convierten en cizaña.

RESUMEN DE CRISTO SOBRE LA SANTIDAD

"Sed perfectos corno Vuestro Padre Celestial es perfecto", es el resumen que da Cristo de la santidad. Y en qué consiste la perfección del Padre? Repito nuevamente que es amor y sólo amor. El Cristo, sólo Hombre que nos presentan los Racionalistas, carece de este atributo que le nace exclamar ante la multitud, aun que el amor le impele a dar la vida por sus criaturas.
En el caso de Edel Quinn, nosotros hallamos esta primera característica: ella amó a la gente. A medida que vivía iba aumentando su amor a los semejantes y, de no ser así, no sería comprensible su obra de apostolado, sobre todo en el continente africano. 
Cuando San Martín oía que le recomendaban que descansara, para reponer su salud, pese a estar muy grave, respondía siempre diciendo que por ningún motivo ni circunstancia dejaría de ejercer su obra de apostolado. Esta misma persistencia en el trabajo sería el camino de la perfección para Edel, añadiendo que ella respondería siempre con una sonrisa, para cubrir su agotamiento.
Oyendo que la actividad incansable era una de las características de la santidad de Edel, muchos Presidentes de Curiae quizás declararían, que por lo menos la mitad de los miembros de su Curia son santos. Por eso conviene que nos formemos una idea clara de aquello en qué consistía la razón última de la actividad y la eficacia de Edel Quinn. No era sólo un estar presente en todo como lo creen muchas personas, para dar la apariencia de una acción Incansable, porque a ella jamás le preocupó que los otros se formarán esta impresión sobre su trabajo.
A este respecto es interesante observar su actuación durante las reuniones del Praesidium. Su parquedad no significa que era ella una mujer apocada; una mujer tímida que temía expresar sus opiniones en público. Parece bastante probable que de natural hubiera sido algo tímida, como podemos comprender comparando por ejemplo su actividad con la de una Janet Stuart, pero no debemos olvidar tampoco que el amor es causa de la obediencia y la obediencia es poder, fuerza, acción.
Un cierto apocamiento del oficial en la Curia no es por sí mismo una imperfección moral. El oficial empezará a ser imperfecto desde el momento en que la timidez le domine en tal manera que le conduzca a la negligencia en el cumplimiento de sus tareas. El oficial que en el lapso de un año, pongamos por caso, no realiza ninguna obra importante y no presenta ningún informe público evidentemente es culpable de una manifiesta culpa de desobediencia, falta producida siempre por una deficiencia de amor. "Si me amas, guarda mis Mandamientos", expresó el Señor, confirmando mi afirmación de que la inactividad, la desobediencia, constituyen una imperfección moral.

SONRISAS CON UNA DIFERENCIA

Llamemos ahora a la actividad y obediencia de Edel Quinn, con su nombre más exacto: Humildad. Deliberadamente he omitido referirme a la humildad hasta ahora, porque la considero el más eficaz elemento en la ascensión hacia la santidad. Recordará usted que la Religiosa que había conocido a Edel, no se refería a ella como a una "persona humilde" sino como a una Santa Persona. Pero para toda persona resulta claro comprender que antes de llegar a ser Santa, se requiere necesariamente ser humilde, lo cual en ningún caso supone que se produce una disminución en la actividad ni en la eficiencia. La humildad nunca es negligente y da la fuerza interior para realizar el trabajo con la sonrisa perennemente en los labios.
Yo recuerdo a un joven estudiante que había estado conociendo algunas normas convencionales sobre la santidad. Decidió que él también debía irradiar alegría y lucir una perpetua sonrisa. Así lo hizo, pero llegó a ser tan enfadoso que al poco tiempo todos lo conocían como el "idiota risueño", y comentaba un compañero, que se puede ser alegre, sin necesidad de estar constantemente riendo, lo que en muchos casos resulta altamente molesto.
¿Cuál es la diferencia entre la alegría de aquel muchacho y la de un Willie Doyle, por ejemplo?. Charles de Foucauld, otro "sonriente", la señalaba cuando hablaba de una "alegría sicológica", en oposición a la sonrisa comercial, encaminada a satisfacer sólo el egocentrismo personal. "Toujours le sourire d'amour", "siempre la sonrisa de amor". Sólo la sonrisa de amor.

IDENTIFICACION CON EL AMOR

"La humildad no es la santidad", escribe Abbot Marmion. En verdad, si queremos identificar con algo la santidad, no podrá ser con otra cosa que con el amor. Nosotros estamos familiarizados con la verdad, pero no podremos amarla realmente, si el objeto de nuestro amor no es en último término Cristo. Dice el Padre Leen que la santidad no es otra cosas que la entrega gratuita y total de alma al Amor Divino. De esta concepción podemos deducir tres consecuencias: Primera: la santidad es una cosa que la aceptamos, no que la creamos; Segunda: concierne primariamente al alma; Tercera: la empresa de mi santidad posiblemente puede no ser conocida, pues es el fruto del trabajo de un Amor Divino.
Esto nos lleva a aceptar que existe un arte de la salvación, que puede ser comprendido por el entendimiento y realizado mediante nuestros esfuerzos. Pero nosotros podemos creer con bastante frecuencia que seguir el camino que con obstinación ha llevado un Santo, uno de aquellos hombres que han alcanzado la Medalla de Servicios Distinguidos que es la Canonización, nos bastaría. Muy posiblemente, ellos que quizás se habían formado un plan personal, renunciaron a él, no por otra razón que por obediencia. Esta debe ser también nuestra actitud.
Cuando Edel Quinn conoció por vez primera a la Legión, era muy buena y muy joven. He leído del testimonio dado por miembros de su familia, respecto a su virtud y caridad, y este testimonio me merece mucho respeto, pero creo que muchas personas y entre esas yo, hemos podido observar en los círculos que nos ha tocado dirigir, muchachas quizás de mayor mérito y de la misma edad de Edel. He encontrado muchachas con una vida más activa de sufrimiento y mortificación que Edel, en la edad en que ésta entró en la Legión, pero puedo también dar fe, que cuando Edel tenía 20 años, había hecho mucho más que estas otras chicas al cumplir los treinta.

SOLAMENTE DIOS CONOCE LOS SECRETOS DE LAS ALMAS

La gracia de la santidad, es la consecución de una gracia mayor a través de otra gracia. Nadie conoce enteramente un alma, no sabe nadie si determinada alma, que es tan buena, hubiera quizás podido ser mejor; o si tal alma, perfecta o imperfecta, ha correspondido plenamente a las gracias, escasas o abundantes que ha recibido. Sólo Dios sabe lo que da y lo que cosecha.
La amiga que llevó a Edel a la primera reunión no tuvo la más ligera idea de la importancia de su acción; no apreció la radiante santidad de Edel Quinn. Teniendo por norma las reglas convencionales, no consideró a Edel como persona del tipo adecuado para la Legión. La condujo a la sesión cumpliendo la orden recibida de conseguir nuevos miembros.
Edel entró a trabajar en la sección de Caridad. Había entrado en la Escuela del servicio del Señor, como dijera San Benedicto. A este momento podríamos llamar el principio de su aprendizaje en el arte de la santidad. San Benedicto afirmaba también, y tal era este caso, que en la escuela se aprendería a usar de un arma poderosísima: "arma fortissima est praeclara obedientia", la famosa arma de la obediencia.

APRENDIENDO LA OBEDIENCIA Y LA RENUNCIA DE SI

Aquí hay algo que toda persona puede aprender, usando de su entendimiento y su voluntad. San Pablo afirma que Cristo aprendió la obediencia. Aquello fue parte de sus conocimientos como Hombre, y lo aprendió en el regazo de su Madre. "He aquí que en el Libro de la Vida está escrito al principio: Yo vengo a cumplir Tus Deseos". Por la desobediencia de un hombre, todo esto se perdió.

Edel renunció a sí misma, entregándose con gran obediencia al sistema formativo de la Legión. Gracias a esta obediencia consiguió limpiar cada vez más de su alma las manchas resultantes del pecado original y aumentó también su capacidad para recibir el don dv la santidad. Su aporte más fundamental a la Legión no fue y no es la intrepidez de su espíritu, su permanente buen humor, su don para organizar las cosas y la gente. Su aporte a la Legión fue y es su maravillosa entrega a la voluntad de Dios.
La Legión le mostró cómo usar de la virtud eminentemente cristiana de la obediencia, y mediante ella cómo preparar el alma para recibir al Espíritu Santo. El Espíritu Santo es el único formador de la santidad. Si Edel oraba mucho, ello se debía no a que estuviera destinada desde antes a ser mejor que otros, sino a que el Espíritu Santo le invitaba a una vida de oración y ella seguía la invitación con perfecta obediencia. La obediencia al trabajo de la Legión venía a complementar su deseo de oración.

Así lograba evitar la tragedia de muchos que se contentan con rezar creyendo así alcanzar la santidad. Como dice Abbot Marmion, mucha gente que hace grandes progresos en la oración por algún tiempo, parece luego que no avanza. Ello se debe a que no trabajan con el prójimo, mirando en él a un reflejo del mismo Cristo. La Legión evitó a Edel esta peligrosa dificultad.

ES PRECISO CUMPLIR EL MANUAL

La Legión de María fue el factor decisivo en la ruta de Edel Quinn hacia la perfección, hablando humanamente y recordando que el Espíritu Santo realiza su obra en el mundo a través de instrumentos humanos. Nosotros llegamos a conocer al Espíritu Santo sólo por la Fe, y San Pablo nos dice que conocemos la Fe por el oído. En realidad la Fe es un don gratuito, dado directamente por el Espíritu Santo, pero nadie duda de que la condición para recibirlo es escucharlo. Igual sucede con la santidad.
El Manual es una prolongada lección, y mi tesis de que la Legión de María. el Manual de la Legión de María, fueron un factor decisivo en la ascensión de Edel Quinn hacia la santidad, es muy importante, y de ser cierta, resulta evidente que la Legión de Maria está en capacidad de producir muchas almas del calibre de la de Edel Quinn. Menciono el Manual de la Legión de María específicamente, pero esto no debe hacer creer que el Manual usado como un piadoso libro de lectura espiritual llevará a cualquiera hacia la santidad. Sólo se logrará esto, si se toma muy en cuenta el aspecto de la obediencia; el Manual debe ser obedecido. Como todas las Reglas, él es un canal por donde se comunica la Gracia, sólo si todos sus mandatos son estrictamente cumplidos.
Edel Quinn los difundió y China le quedó agradecida. Alfie Lambe también los propagó. ¿Qué decir de ustedes?