ÉL
"Ahora, mi vida está centrada en Cristo"

Jaime Lora, legionario en Trujillo 

En realidad no voy a hablar de Él, como se titula esta página, sino de mí, es decir, no en tercera persona sino en primera, porque pienso compartir contigo amigo lector, algunas experiencias que como joven he vivido y sigo viviendo con la única diferencia que ahora mi vida está centrada en Cristo.

Me gustaría, principalmente, que todos los jóvenes hagamos un alto en nuestra vida cotidiana y reflexionemos juntos lo que en estas cuantas líneas compartiré, pensando siempre en el cómo estamos viviendo.

Sucede que en nuestro diario caminar somos protagonistas o quizá espectadores de las grandes contradicciones en que se desenvuelve el mundo actual y, en la que tú y yo no somos ajenos a estas circunstancias, por lo que somos vistos con singular preocupación por las personas mayores.

Frente a los diversos problemas que en la vida se me presentaban, buscaba como solucionarlos, pensando que tendría que haber alguna forma de solución, pero, en los momentos en que se producía la gran lucha interna, trataba de desahogarme, calmar mi cólera (producto de alguna incomprensión o muchas veces por desaciertos de mi parte), e intentaba estar solo algunos minutos (diez, quince o treinta), a veces caminaba un poco, otras leía algún libro, en este último caso, casi siempre no avanzaba más de media página, y en la noche, era algo que no me dejaba dormir, pero al siguiente día ya todo era distinto, el momento más difícil había pasado.

Los problemas solían ser los originados algunas veces en mi hogar, con mis amigos, en el barrio, compañeros de estudio, alguna chica, en fin, de tantas maneras surgían. Pero jamás recuerdo haber buscado refugio o pretender desahogarme frente a unos tragos de licor, ya sea solo o acompañado y no creas que soy un tipo introvertido, insociable, o marginado por mis amigos, pues soy todo lo contrario que hasta podría decirte que soy muy amiguero. Si con esta palabra nos entendemos mejor.

En muchas oportunidades he compartido reuniones, y las sigo compartiendo, con mi familia, compañeros de trabajo, estudios, etc., y participo de unos tragos de licor, bailo, canto y río: es decir, paso momentos alegres en estas reuniones pero -vuelvo a repetirte- jamás refugiándome en el licor para solucionar mis problemas.

Como tú y yo sabemos, existen muchos males que acechan a los jóvenes para lo cual hay que tener mucho cuidado al caminar, pero soy consciente que estas líneas son cortas para enfocar a todos y compartirlos contigo, pero no quisiera pasar a otro punto sin antes invitarte a reflexionar sobre algo que es mucho mas peligroso que el alcoholismo, y es, precisamente, las drogas. 

Se habla mucho de las drogas, se precisan los grandes peligros que conlleva el uso de la misma, por todas partes se habla de los narcotraficantes, de los drogadictos, etc., muchos quizá hablan de ti, que estás inmerso en ese círculo vicioso, que hasta los niños se drogan, las mujeres también, y hasta los padres de familia lo hacen. Verdad que es triste todo ello?.

Como joven, tuve mucho cuidado al seleccionar mis amigos, al asistir a bailes, cumpleaños, al hacer deporte, en mis grupos de estudio, paseos, etc., porque este cáncer social es demasiado peligroso y sólo así he podido estar aislado de tan terrible mal y nunca caer en sus garras.

Te has puesto a pensar, siquiera por algún momento, que las personas se drogan mayormente porque tiene problemas y en menor número los curiosos. No serás quizá uno de aquellos?. Por qué no te convences que los problemas se solucionan de otra forma, que las dificultades que tienes en tu hogar, en el estudio, con los amigos, etc. no hay razón para que las cobijes en torno a la droga o frente a unos tragos de licor.

Recuerdo, perfectamente, que una tarde en casa mis hermanas comentaban con mamá estas cosas, diálogo originado por los comentarios que existían en la vecindad, sobre un muchacho que se drogaba, y el gran sufrimiento que padecían sus padres, mi madre, dulcemente, me mira y dice: "Mi hijo no es así", en ese momento sonreí y tuve ganas de llorar, porque descubrí la inmensa felicidad que sentía una madre al confiar tanto en su hijo, y que mis problemas jamás le buscaba solución en el alcohol o las drogas.

El hecho anterior se me quedó muy grabado y sentí felicidad de saber que no fallaba a mis padres y que no les fallo, en lo más profundo de mi ser lo guardé en silencio y lo recuerdo cada vez que, tristemente, veo o conozco de algún caso de jóvenes que se drogan o dependen del alcohol cada vez que tienen preocupaciones o problemas.

No pretendo, amigo lector, hacerte creer que soy un joven perfecto, porque afirmar este hecho sería la peor mentira que diga en mi vida sólo trato de invitarte a reflexiona? Un poquito sobre estos hechos que en mi juventud supe y sé eludirlos.

Otra de las cosas que te transmitiré es que cuando yo tenía problemas, como te habrás dado cuenta, trataba de estar solo por unos minutos, pero siempre quedaba algo dentro de mí. En cambio, ahora todo es distinto, tengo problemas, dificultades, si acaso nos comprendemos mejor debilidades (de otra índole), pero busco a Cristo para solucionarlos; Él, me da la fortaleza necesaria para seguir adelante, es quien en cada ofensa me muestra su inmenso amor y siempre me invita a ser mejor cristiano.

Muchas veces he fallado al Señor, pero Él, me sigue llamando amigo, el que nunca falla, que siempre espera y aguarda; y desde luego, me invita a la Reconciliación, que me conduce a la Eucaristía, es que logro la paz y la felicidad que necesito, ya que para el Señor no hay nada imposible y sólo necesitamos abrir nuestro corazón para que el amor de Dios reine en nosotros.

Muchas veces estamos, quizá, tan metidos en el fango que no tenemos cara para enfrentarlos al Señor, y decirle lo que somos, y contarle nuestros problemas, inquietudes, debilidades, etc.; pero tenemos una Madre, que siempre nos cobija y está dispuesta a interceder por nosotros. Precisamente, la Santísima Virgen María, medianera de todas las gracias, es quien con su amor maternal nos llevará a Jesús e intercederá por nosotros los pecadores, para que el Señor pueda habitar en nuestros corazones.

Para finalizar te diré que cuando tengas problemas, dificultades, debilidades, etc. busques al Señor, Él siempre está esperando que nosotros le abramos la puerta de nuestro corazón; sobre todo nos espera en el Sacramento de la Reconciliación y la Eucaristía, como al hijo pródigo; además, en el Sagrario siempre desea que llegues a visitarlo siquiera unos minutos y converses con Él, y también pídele a la Santísima Virgen María su poderosa intercesión, y verás que todo va a salir mejor de lo que te imaginas, y tendrás la felicidad auténtica que sólo Cristo puede darnos.