Frank Duff, el fundador
Nació en Irlanda en el año 1890. Fundó la Legión de María en
1921. En 1933, formaba parte del Ministerio de Economía como
"asistente", pero presentó la dimisión en dicho año
para consagrarse a la Legión.
Su actividad apostólica la desarrollaba como Vicentino,
recorriendo los barrios pobres y visitando a gente enferma y
desamparada, comprendió, según sus afirmaciones, que no era
suficiente la ayuda material. La providencia de Dios puso en sus
manos la posibilidad de fundar la Legión de María, asociación
cuyo apostolado se dirige especialmente a paliar las necesidades
espirituales.
Todos los papas, desde Pío XI hasta el actual, lo han apoyado y
recibido en audiencias especialmente privadas, recomendando y
elogiando su labor.
Fue auditor laico en el Concilio Vaticano II, del cual participó
en las deliberaciones para el documento del Apostolado de los
Laicos.
Poseía un carácter fuerte pero suave y humilde a la vez. Su
vida de piedad era intensísima; participaba de la Santa Misa al
menos dos veces al día; además del Santo Rosario, rezaba el
Oficio Divino; no obstante, y aún hasta el último momento,
asistía a las reuniones de la Legión, hacía su trabajo de
apostolado visitando las cárceles o a enfermos. Su gran
preocupación de los últimos tiempos era la conversión de
Rusia.
Era capaz de escribir cartas a una adolescente que le pedía
consejo, como de desarrollar en libros y artículos los temas
más diversos, como la Doctrina del Cuerpo Místico, María en
las Sagradas Escrituras, sobre el Nuevo Testamento, Navidad o los
Magos, o sobre la mente humana. Artículos defendiendo la fe
católica o el papado. Ensayos sobre el apostolado laico como
"María triunfará".
En 1956, con motivo de recibir el premio de la Universidad
Marianista de Dayton, agradeció con estas sencillas pero
elocuentes palabras: "No podías haber dicho nada que
llenara más de gozo mi corazón que el decirme que he servido a
Nuestra Señora".
Sobre su personalidad se escribió en el London Catholic Herald
lo siguiente: "La Santísima Virgen se valió de Frank Duff,
para que se vuelvan cada vez más claros e inteligibles los
ideales sobre la doctrina del Cuerpo Místico. Frank Duff amaba
la vida, la luz, el brillar del sol, había mucha alegría en el
alma de este apóstol de María y la irradiaba a toda su Legión.
Vivió una verdadera y total entrega a Jesús por medio de María
y trató de impregnar de ese espíritu a la Legión de
María".