Jesús y María en el Mahometismo son Ellos la llave de penetración
Por el Siervo de
Dios Frank Duff, fundador de la Legión de María
EL MAHOMETISMO es un fenómeno que merece atención en todo el curso de su historia. A partir de su origen humilde como el del cristianismo fue alcanzando cimas de grandeza. Por un tiempo considerable rivalizó con el cristianismo como una fuerza religiosa y de gobierno. Por un momento parecía superar al cristianismo. Pero sufrió derrotas militares y fue echado fuera de Europa, esfera especial de influencia del cristianismo.
Ahora en África va imponiéndose fuertemente. En el Norte es dueño del poder político y va tomando mayor incremento cada día. Es un continente donde se está extendiendo con rapidez. La idea común es que va creciendo dos veces más que el catolicismo. Pero algunos aseguran que el porcentaje de crecimiento es mucho mayor. Pero sea de esto lo que fuere, lo cierto es que el mahometismo se ha manifestado como uno de los agudos problemas del mundo.
"Id y predicad el Evangelio a toda creatura" dijo Nuestro Señor. El mahometismo es una sección inmensa que no ha escuchado. Y lo peor es que está compitiendo con la Iglesia a ver quién se gana más pueblos africanos.
He dicho que los orígenes de ambas religiones fueron igualmente humildes. Pero con una profunda diferencia. El mahometismo comenzó absolutamente con Mahoma. En cambio Jesucristo fue no sólo el iniciador de la Nueva Ley del cristianismo, sino también la culminación de la Antigua Ley del judaísmo. Cristo fue una divina promesa realizada, y una multitud de profecías se han referido a Él. El cristianismo emergió del suelo con la predicación de Jesucristo, pero sus raíces tocan los remotos tiempos de las relaciones primeras de Dios con los hombres, respaldando así a Cristo y su doctrina. Estos hechos ponen a las dos religiones en una base totalmente diferente con principios filosóficos diversos.
MAHOMA Y EL MAHOMETISMO
Ahora demos una consideración llena de respeto y ansiedad al fenómeno del mahometismo. Según la Enciclopedia Británica, Mahoma es deudor de los judíos en casi todas las narraciones y en mucho de la ley del Corán. Pero él no sacó la esencia de su doctrina de los judíos, ni directamente del cristianismo. En el desierto si robabilónico hablan vívido muchos cristianos como eremitas. Por ellos algún conocimiento del cristianismo penetró en los alrededores. Este conocimiento fue el germen del Islam.
Mahoma nació por el año 570, muy cerca del tiempo en que el cristianismo fue barrido de Persia. Contaremos su historia tal como él mismo lo hace. En el mes de Ramadán, se dejó absorber por la oración en el Monte Hira. El Ángel Gabriel se le apareció y le mostró un rollo de seda que Mahoma leyó fácilmente con ser analfabeto. Contenía el primer divino mensaje, constituyéndole profeta. Regresó a casa muy perturbado. Después de dos años más o menos volvieron las visiones. Aceptó la misión de profeta y buscó adeptos. Le vinieron persecuciones y en 622 huyó de la Meca a Medina donde halló apoyo. Se rodeó de 12 apóstoles y el Islam comenzó a extenderse. Se hizo grande su radio de influencia. Fue él quien inventó la idea del Estado Árabe que atrajo gente en forma irresistible e hizo de la nueva religión la argamasa de aquella organización. Creó la ley y la justicia allí donde antes habían reinado la violencia y el capricho. Al principio el Islam fue tolerante con las otras religiones, pero pronto se volvió contra los judíos y por último contra los cristianos.
El mahometismo no impone pesadas reglas a sus adeptos. Sus preceptos son cinco: La Unidad de Dios, el cumplimiento de los tiempos dedicados a la oración, la limosna, la observancia del ayuno anual del Ramadán, la peregrinación a la Meca.
La característica del Islam ha sido convertir. Esta no ha sido la nuestra respecto a ellos. Aquí es donde está en juego nuestro mismo catolicismo. Es cosa admirable ver en muchos lugares a los mahometanos seguir ardientemente ciertas devociones católicas y acudir a santuarios católicos.
Por eso mi preocupación de presentar un acercamiento a los mahometanos basado más particularmente en Nuestra Señora, cuya posición en el Islam es considerable y extraordinaria. Ella parece presentar un fundamento común capaz de un fructífero desarrollo en los órdenes tanto de la gracia como de la sicología.
El estudio más breve que conozco en esta materia es el artículo de la revista MARIA, por el Padre Abd-el-Jalil, O.F.M. Es un convertido del mahometismo. Basa sus investigaciones en el Corán y en bien autorizados comentarios del mismo.
EL CORAN
Ante todo una palabra sobre el Corán. Ocupa una posición única entre los mahometanos, para quienes es la palabra literal de Dios bajada del cielo. Su religión está basada enteramente en el Corán. Lo que él dice es considerado como una comunicación directa de Dios a Mahoma por medio del Ángel. Los mahometanos no toleran frases como ésta: "Mahoma compuso el Corán" o "El Corán es un amasijo de judaísmo y cristianismo". Por esta razón lo que el Corán enseña acerca de Jesús y María es de gran importancia para nosotros. Los mahometanos están obligados a creer que es la misma voz de Dios la que declara tales cosas.
Lo que enseña acerca de Jesús y María es toda una cosa anómala y entreverada, aunque prominente y hasta sensacional. Y como es algo ajeno al resto del sistema mahometano se muestra sin ninguna significación. Pero seguramente es asunto importantísimo para los mahometanos como tales el querer averiguar qué mismo es doctrina formal en el Corán.
JESUS EN EL CORAN
El Corán da la más grande importancia al Nacimiento e Infancia de Jesucristo; y por tanto también a las Natividades de Nuestra Señora y de San Juan Bautista. Pero el Corán es incapaz de reunir en un todo consistente los párrafos y aspectos que trae acerca de Nuestro Señor, como si de verdad no hallara puesto para Él. El Corán no reconoce que Jesucristo continúe su vida en una Iglesia. Esto tampoco lo entienden suficientemente muchos católicos. El Corán muestra a Jesús como perpetuo peregrino de pies descalzos, gastando las noches en sus devociones, y los días en hacer cosas buenas y en hacer milagros. Los comentarios del Corán (que, como se ha dicho, tienen gran autoridad) le atribuyen a Jesús una multitud de milagros muy parecidos los más a los que nos narran los Evangelios y a los que cuentan los libros apócrifos. Hablando de estos milagros, el Corán especifica: "Con el permiso de Dios"; lo que hace presumir que hay la intención de negar la divinidad de Cristo. Sin embargo, el contraste entre Cristo y Mahoma a este respecto es notable; ningún milagro se le atribuye a Mahoma.
Los mahometanos unen a Cristo con Adán mediante Noé, Abrahán, David (C. 3-32). Pero se escandalizan de la "rara parentela" presentada era las genealogías cristianas de Nuestro Señor. Por eso el Corán le aísla a Jesús de la línea común de generación y le hace venir directamente de María en el momento debido. Este es un proceder tan extraordinario que a uno le hace pensar si no será porque se le quiere adjudicar un elemento divino -en forma contraria a sus ordinarias profesiones. Algunas de las autoridades mahometanas dicen que Jesús fue el primer ser creado, y después de Él, Mahoma.
Los mahometanos no creen que Jesús haya muerto en una cruz o en forma normal. Su muerte fue tan sólo aparente! Muerte y todo sufrimiento no hubo para Él, que era el enviado de Dios! Aquí otra anomalía. El Corán declara que es un profeta de Dios, pero cuál es su objetivo y cuál su mensaje? El Corán le da dimensiones gigantescas, y sin embargo no parece ejercer papel alguno en la religión mahometana.
MARIA EN EL MAHOMETISMO
María también tiene un puesto notable en el Islam. El Corán cuenta muchas cosas de María. Los Comentarios han planteado muchos problemas acerca de Ella. La mente popular se entusiasma con Ella y la busca hasta en los santuarios cristianos. Como en el caso de Cristo, la información dada acerca de Ella es traída en forma extensa de los Apócrifos como del Evangelio auténtico. El Corán llama a su padre "Imrane", pero un historiador le nombra "Joaquín". El Corán llama a su madre "esposa de Imrane", pero los mahometanos le dan el nombre de "Ana".
El Corán destaca la figura de Ana. Se cuenta la historia de su esterilidad; su oración fue escuchada y concibió a María. Luego se dirigió a Dios: "Señor, te consagro lo que llevo en mi vientre; acéptamelo" (C 3-32) "Luego, cuando Ana dio a luz, dijo: Señor, ha sido una niña lo que me ha nacido". "Y Dios supo bien lo que había dado Ana a luz". (C 3-33). Pero lo que Ana esperaba era un niño, con el pensamiento tal vez de que fuera el Mesías!
El Corán pone en los labios de Ana esta expresión grave: "A Ella y su prole les pongo bajo tu protección contra el maldito Satán". Es clara la referencia a la profecía del Génesis respecto a la mujer y su descendencia que redimiría al humano linaje de la esclavitud de Satanás.
Aún más, la tradición mahometana proclama con unanimidad el privilegio de la Inmaculada Concepción: "Todo hijo de Adán está tocado por Satanás en el momento de su nacimiento, menos el Hijo de María y su madre". Este texto es de máxima autoridad y es siempre defendido por los buenos mahometanos. Todos insisten en que María fue preservada de toda mancha. Se puede objetar que lo que se dice después de su nacimiento no confirma nada acerca de la Inmaculada Concepción. Pero la objeción no es tal, porque según la idea mahometana es en el nacimiento cuando Satanás se apodera del alma, y por eso su creencia es que María fue concebida y nacida libre del pecado original.
Asimismo los mahometanos atribuyen a María una fe inquebrantable y una obediencia absoluta, haciéndose así pronta para ser inhabitada por el Espíritu Santo.
Ana es mostrada diciendo: "Yo le he dado un nombre: es Maryam". Los comentadores musulmanes discuten como nosotros el significado de este nombre. Algunas de sus sugestiones son: "la santa", "la sierva", "la consagrada". El Corán dice: "Su Señor la acogió con encanto y la hizo crecer preciosamente". (C. 3-34).
María según los mahometanos tuvo el uso de razón y de palabra en tierna edad. Muchos dicen que fue llevada al templo a la edad de tres años, donde estuvo cuidada por su pariente Zacarías (C. 3-37). El Corán no ofrece una información exacta en cuanto a sus ocupaciones en el templo, pero la tradición le asigna deberes caseros, el bordado y la oración.
Hay una frase sorprendente en el Corán: "Oh María, conságrate a tu Señor. Póstrate junto con aquellos que se inclina en oración" (C. 3-42). ¿Qué es esto? María se postra con todos - aparentemente como un suplemento a la oración de los fieles! Se insinúa su mediación.
Siempre que ella iba por agua, los ángeles se le aparecían en su camino de ida y vuelta para decirle: "María, Dios te ha escogido y te ha purificado y seleccionado entre todas las mujeres del mundo" (C. 3-41).
LA ANUNCIACION EN EL CORAN
La Anunciación se halla descrita en el capítulo 19:15-21 del Corán: "Le enviamos nuestro Espíritu que se le apareció en forma de un hombre perfecto. Ella dijo: "Yo me refugio de ti en Dios". Él dijo: "Pero mira que soy precisamente el mensajero de tu Señor para darte un Hijo puro Ella dijo: "Cómo puedo tener un hijo, si ningún hombre me ha tocado. Soy virtuosa". Ella dijo: "Así ha hablado Dios. Y Ella concibió". Esta descripción sigue con precisión el sentido del Evangelio. El ángel es Gabriel a quien Islam asigna un papel especial en la historia religiosa de la humanidad.
La Navidad, según el Corán, tiene lugar al pie de una palmera. Enseguida vino la gente y la reprochó a María de haber dado a luz un hijo en pecado, haciendo desgraciada a la familia. Ella indicó que hablaran al Niño. La gente dijo: "¿Cómo vamos a hablar a un recién nacido? Pero el niño dijo: Yo soy el Siervo del Señor. Él me ha dado el Libro y me ha hecho profeta. Él me ha hecho bendito en toda mi vida. La paz está en mí en el día de mi nacimiento, de mi muerte, y de mi resucitar de entre los muertos" (C. 26-32). Téngase presente que la palabra "paz" es de un contenido riquísimo entre los mahometanos, y es equivalente a "gracias y bendición".
El texto 33-34 del Corán tiene extrañas palabras: "Lo que discuten es a Jesús, Hijo de María. Imposible que Dios tuviera un hijo. Bendito sea Dios. Cuando Él decreta algo, dice: hágase, y se hace". Ningún otro pasaje del Corán es como éste y debíamos extraerlo. El mahometismo niega la divinidad de Cristo, y con todo este texto parece concederle. Por esto habla de Dios atribuyéndole un hijo y luego admite que eso es imposible con Dios. Pero no tuvo más que pronunciar una palabra y se hizo! El texto pone en claridad que se trata de un hijo verdadero y por tanto divino.
Otro verso del Corán (66-12) expresa: "En aquella que ha sido preservada en su virginidad soplaremos nuestro Espíritu". El Corán vehementemente defiende la reputación de María, no consintiendo ninguna duda sobre Ella e insistiendo en que una de las principales razones de la reprobación de los judíos está en su actitud para con Ella" (4-155).
Satanás no conoció el tiempo del nacimiento de Jesús. Sus sospechas provenían a causa de los últimos milagros, la caída de los ídolos, etc. Entonces Satanás atacó, pero Jesús fue protegido por millones de ángeles.
Los Comentaristas pusieron en boca de Isabel:
"Yo siento al que está en mi seno reverente ante el que está en el tuyo".
El Corán silencia en el asunto de S. José. Pero no como la tradición Mahometana, que le da como compañero a María, aún en el templo. No hay ninguna sugerencia de que él fuera el padre de Jesucristo. El llevó a María a Egipto, donde vivieron pobremente. María estuvo obligada a espigar en los campos de trigo.
Una fantástica historia se cuenta de su viaje a Roma con S. Pedro y S. Juan a predicar a Nerón. Pedro fue crucificado, cabeza abajo, María y Juan huyeron, ardientemente perseguidos por los emisarios de Nerón. La tierra se abrió y escondió a los santos fugitivos, un prodigio que convirtió a Nerón.
De acuerdo con la tradición Mahometana, María sobrevivió a la Ascensión de su Hijo, muriendo 6 o 7 años después, a la edad de 51 años.
Así habla el Corán de Jesús y María. Repito lo que ya he dicho: ¿Qué valor tienen estas concepciones en todo esto? Ellos llenan la escena - no por el espacio que les dan, sino por el puro dinamismo de los hechos que los aplican a ellos. Jesús y María son tomados del Evangelio, casi exactamente como los conocemos. Pero en esa nueva posición, están privados de sus funciones y significado. ¿Para qué valen esas gigantescas figuras que se mueven en el Corán?
Podemos embarcarnos en algunas piadosas conjeturas basadas en la interacción de las circunstancias humanas con el método divino para trazar el curso de las cosas. Cuando el Corán fue compuesto, la Cristiandad ya había progresado hasta constituir la Católica o universal religión, que nadie debía ignorar. La comprensible importación al centro del Corán de las figuras centrales de la Cristiandad representaba el aprovisionamiento de cierta especie de fundamento para la nueva religión. En esta forma el Islam habría ganado solidez debido a la posesión de una estructura aceptada. Del mismo modo concentraría a sí mismo elementos esparcidos que se referían a la Cristiandad.
Esto podría explicar por qué Jesús y María están allí en tan prominente posición, pero sin un propósito o función.
Pero Jesús y María no pueden ir a ningún lugar sin hacer sentir su presencia. A través de los siglos muchas gracias deben haber sido concedidas al Mahometano por la lectura y el recuerdo de estos santos. Mas que eso, aquellas sagradas personas siempre tendieron a tomar posesión de las almas. ¿Y no puede ser esto la consecuencia eventualmente divina de su extraña incorporación en el Mahometismo?
Pero la conversión del Islamismo no va a tener lugar por sí mismo. Siempre la cooperación humana es una condición necesaria. Así Jesús y María quedarán abandonados en el Mahometismo esperando hasta que nosotros vayamos a ayudarlos, a explicarlos y defenderlos.
Es verdad que el Corán pinta a esta santa Pareja en grandes líneas y vivos colores pero a los ojos mahometanos está fuera del centro y lejos de la práctica de la vida diaria.
Verdaderamente podría el Mahometismo ser eco de aquel grito del hombre del Evangelio: "¿Cómo puedo entender, si algún hombre no me dice?". ¡Qué rica sustancia queda por explicarse en aquel material del Corán!