La Huida a
Egipto
Por el Siervo de Dios Frank Duff
www.legiondemaria.org
1.
El episodio de la huida de la Sagrada Familia a Egipto se halla narrado en el
Evangelio de San Mateo. Los Magos habían venido a Belén a adorar al Rey Niño y a
ofrendarle sus dones llenos de profundo significado. Advertidos de lo alto no
cumplieron su promesa de regresar a Herodes, sino que se volvieron derecho a su
país.
2. Ellos habían venido providencialmente a representar a los gentiles y nuestro
Señor les pagó la visita, en esta forma: "Un Ángel del Señor se aparece en
sueños a José, diciéndole: Levántate, toma contigo al niño y a su madre y huye a
Egipto, y estate allí hasta que yo te diga, porque Herodes va a buscar al niño
para acabar con El. José, levantándose, tomó consigo al niño y a su madre, de
noche, y se refugió en Egipto" (Mt 2,13-14).
3. Las palabras son tan sencillas, pero el acontecimiento es extraordinario.
¿Por qué a Egipto? En primer lugar, había razones de carácter geográfico.
Escapar al Norte era imposible. Hacia el Este significaba entrar en un
interminable desierto que estaba por encima de sus fuerzas. El solo refugio de
la jurisdicción de Herodes era Egipto. "Vengan de Egipto los magnates,
Etiopía extienda sus manos a Dios". (Salmo 67). Por eso aún sin
mandato del ángel, ellos habrían escogido ese destino. La providencia de Dios
utilizó las consideraciones humanas. Pero había razones más profundas para
refugiarse en Egipto y habitar allí. Trataré de exponerlas.
4. En cuanto a la ruta precisa que siguieron, he consultado muchos libros y me
parece que la mejor descripción de su itinerario es la que trae el Padre Eugene
Hoade, franciscano, conocedor insigne de la Tierra Santa donde ha pasado la
mayor parte de su vida.
5. Los santos refugiados comenzaron a moverse por el sur a través de las
montañas de Hebrón, por senderos empinados y seguidos de precipicios, peligrosos
hasta de día, sin rastro alguno en la oscuridad, no se diga en las
circunstancias aquellas. Al amanecer miraron desde lo alto la llanura de los
filisteos. Luego al occidente hacia Gaza, que está en el Mediterráneo. María de
Agreda, una de las grandes visionarias, dice que permanecieron allí dos días
para recuperarse de su tremendo cansancio. No es seguro pero es bastante
probable que se juntaron a una caravana de Egipto.
6. En Bersabée comienza la tierra desolada que a poco se convierte en puro
desierto, en un verdadero mar de arena. Solos o en caravana debieron, a partir
de este momento observar una dirección precisa para poder descansar por la noche
en ciertos lugares, que no podían ser otros que los indicados por la presencia
de agua, o sea oasis.
7. La leyenda se ha ocupado de este viaje más que de otras situaciones de la
vida de la Sagrada Familia. Nos cuenta una serie de milagros que vienen en
socorro de estos perseguidos. Pero esto es alejarse completamente de la
realidad. Ellos no operaron milagros por poderosos que eran para realizarlos.
Más abajo esclarezco esta distinción. Ese viaje no fue una excursión pintoresca.
Ellos soportaron todas las penalidades del camino como cualquier viajero,
diferenciándose sólo en su equipaje más pobre.
8. De día el calor era intenso, produciendo torturas de sed y espejismos. De
noche el frío era severo y dormían sobre una estera sin el conveniente abrigo. A
lo largo de toda la ruta que se seguía a Egipto se encontraban huesos de
animales muertos en el viaje. El más grande sufrimiento, se ha dicho, sentido
por María y José fue el del temor, de un terrible temor. La sensibilidad de
María lo convertía en pura agonía. Pero una emoción todavía más intolerable fue
el percatarse de que su Hijo era ya objeto de odio y de persecución para muerte.
9. El divino Infante era defendido con gran solicitud de estos sufrimientos. Los
cariñosos brazos matemos le acurrucaban protegiéndole del calor del día y del
frío de la noche, y estaba bien alimentado por los pechos de su Madre.
10. No todo era desagradable. Se movían por un territorio que hablaba de
recuerdos para una mente judía. Mil años antes, de acuerdo a la gran Alianza,
Abrahán había tomado posesión simbólica de esa tierra para el Pueblo elegido.
Había sido atravesado por todos los antepasados de su raza. José, el predecesor
de San José, había sido llevado por esos lugares como prisionero, vendido por
sus hermanos por plata. Había estado destinado para llegar a ser poderoso en
Egipto; y por él su padre Jacob y sus hermanos fueron a establecerse en Egipto.
Y luego una multitud de inmigrantes les siguieron. José y Jacob murieron allí y
luego de embalsamarlos los enterraron. Cientos de años más tarde Moisés y Aarón
se levantarían y conducirían a su pueblo fuera de Egipto.
11. Ahora la Sagrada Familia estaba pasando por una región toda llena de
asociaciones históricas. Aquella humilde jovencita con su Niño era el punto
culminante de toda aquella historia. La mente de María estaría llena de ella, y
ella y su esposo se habrían puesto a discutir sobre los diferentes papeles que
cada lugar había desempeñado en el pasado. Más tarde este territorio iba a
convertirse en la habitación de multitud de anacoretas, los Padres del Desierto.
12. Si tomamos un mapa para seguirles, aparecería su itinerario a lo largo del
Mediterráneo desde Gaza al El Arich que antes se llamaba Rinocolura, que
etimológicamente quiere decir "los sin narices", que alude al castigo que sufrió
aquella gente cuando les cortaron las narices. Marcaba la frontera entre el
reino de Herodes y el Egipto romano. Por fin aquí estuvieron ya en seguro, pues
se hallaban fuera de la jurisdicción de Herodes.
13. Luego avanzaron a Pelusio, cuyas ruinas están a 90 millas al oriente del
actual Canal de Suez, y luego al sudoeste para entrar en el verde valle del Nilo;
luego a través de Goshen donde vivieron en otro tiempo sus antepasados, y hacia
Heliópolis.
14. Ciertas señales regionales grandemente deseadas se presentaron a la vista, y
pronto estuvieron bajo la inspección legal. Dominando el panorama cerca de Gise,
asomaron las Pirámides y la gran Esfinge. Esta, que tiene 189 pies de largo, y
es el corte de una colina, ha sido el enigma de las edades, y se ha convertido
en el signo mismo del misterio no revelado.
15. Su secreto no deja de tener cierta relación con el Todopoderoso a quien el
plan divino le ha colocado ante ella en cumplimiento de la profecía: "He aquí
que el Señor viene de Egipto. Y estremécense los ídolos egipcios ante El, y el
corazón de Egipto se derrite en su interior" (Isaías 19, 1).
16. Da curiosidad pensar que de todas las estructuras hechas por el hombre que
fueron el objeto de la admiración de la Sagrada Familia durante su estadía en la
tierra, hayan quedado ahora sólo estas.
17. La mayor parte de los escritores antiguos han recalcado la caída al suelo de
todos los ídolos de un templo vecino al paso de la Sagrada Familia por los arcos
macizos de piedra de Heliópolis. Había una tradición entre los letrados de
Egipto que databa desde la permanencia del profeta Jeremías en esa región, y que
decía que vendría un Rey de los judíos y que entonces los ídolos serían
destruidos.
18. En la época actual la opinión católica no apoya los numerosos milagros que
escritores de otros tiempos atribuían a nuestro Señor durante su infancia. Por
otra parte, el Evangelio describe Caná como el comienzo de sus milagros. Sin
embargo creo que este episodio de los ídolos podría admitirse, porque no fue
obrado directamente por la Sagrada Familia ni con el propósito de conveniencia
propia.
19. Pasaron por Heliópolis a un lugar llamado Matarié que está a seis millas al
norte del Cairo.
20. Fue allí donde María y José hicieron una habitación humilde. Muchos son de
la opinión de que pronto se trasladaron al Cairo. Había una gran colonia judía
en Leontópolis, a unas doce millas de Heliópolis, y no hay duda que debió haber
ayudado a la Sagrada Familia, pues los judíos exilados se tenían un admirable
sentido de compañerismo.
21. Matarié era una hermosa aldea con sombra de sicómoros. Aún ahora el vestigio
de un gran sicómoro es señalado como el árbol de María por los guías musulmanes,
pues afirman que María frecuentemente se protegía bajo el árbol en los días de
abundante follaje. En Matarié está la única fuente de agua dulce que tiene
Egipto, llamada hasta ahora la fuente de María, por haber bañado en ella María a
su Niño y lavado su ropa.
22. La distancia desde la casa hasta este destino fue de trescientas millas,
como he podido medirla en un mapa a escala. Diferentes autores dicen que
emplearon en cubrirla quince días, pero esto parece representar una caminata
demasiado rápida para aquellas circunstancias. No podían haber hecho sino entre
veinte y treinta millas por día. Lo más exacto es que hicieron veinte días de
viaje.
23. ¿Cómo se mantuvieron en Egipto? San José ejercía naturalmente su oficio y
sería la colonia judía la que le proporcionaba obras; María se habrá ganado la
vida tejiendo a mano, ya que en ello era muy experta. Pero no falta quien afirma
que pasaron un tiempo de hambruna y que María solía ir a respigar en los campos.
En este caso nadie duda que su pobreza habría sido grande.
24. Se dice que fue durante esta permanencia en Egipto cuando María tejió la
túnica inconsútil para su Hijo, la que iba creciendo con El.
25. La residencia en Egipto fue para ellos un cambio de medio que debió haber
sido una cosa lo más drástica. Fuera del calor de todo el ceremonial judío,
estimulado por la espera inmediata del Mesías, se vieron duramente transportados
a la fría atmósfera del paganismo y de la idolatría. Muchos de los ídolos se
hallaban habitados de espíritus malignos que daban tremendas demostraciones de
su poder. Sin embargo la presencia de la colonia judía les debió haber ayudado a
conservar su manera nacional de vida con sus ritos religiosos, incluso la
celebración anual de la Pascua en la tierra misma donde se originó.
26. Pero aquí se dividen un tanto las opiniones de los historiadores. Orsini
dice que en Heliópolis había un templo a Yahvé construido según las líneas del
gran Templo del Monte Sión en Jerusalén. Esto no parece probable. Una mera
colonia no está en capacidades para una construcción semejante ni para sostener
a los sacerdotes ni el costoso ceremonial. Por otra parte el Padre Faber que era
un investigador muy inteligente declara que no había ningún templo y
probablemente ninguna sinagoga. Nos encontramos, pues, entre dos opiniones
opuestas. ¿Por qué no una sinagoga? Pequeñas comunidades judías de cualquier
parte tienen sus sinagogas. Es fácil ver la gran diferencia entre un templo y
una sinagoga. El templo tiene su sacrificio; en cambio la sinagoga no es otra
cosa que un simple lugar de reunión para el sábado y no precisa sino un local y
un rabino, el cual no es sacerdote sino un expositor de la ley, y por lo mismo
cualquier civil puede desempeñar este oficio de rabino. Esto nos hace asegurar
que sinagoga sí había en el vecindario de la Sagrada Familia y que ésta solía
acudir allí.
27. Pero esta familia no estaba en las mismas condiciones que cualquier otra
exilada y privada de las gloriosas celebraciones del templo de Jerusalén. Esta
pareja tenía una extraordinaria compensación en su exilio. Tenían a Jesús, y no
les hacía falta ningún rito por significativo y bien elaborado que fuese. Frente
a Jesús todo ello era sombra y figura. Todo el rico ceremonial de la Ley Antigua
era solamente una indicación del Redentor, una anticipación de su venida y de su
sacrificio salvador, y toda su eficacia provenía de esta venida. Por lo mismo se
entiende que María y José lo tenían todo en el Divino Niño y que no les hacía
falta ningún rito, como no hace falta ninguna señal al que conoce el camino.
28. Es cierto que la mente de María se pasaría pensando más asiduamente en las
Escrituras, las que se hallaban ya visiblemente en proceso de cumplimiento. La
inteligencia brillante de la Inmaculada Concepción sacaría vida de cada palabra
de aquel texto Santo. Ella vería cosas que para otros estaban escondidas. Frases
de las que otros ojos ni caerían en la cuenta serían para ella proféticas o
simbólicas de aquel Niño encantador que ella besaba con ardiente amor o lo
estrechaba contra su seno con temor, según los particulares aspectos de su
contemplación. No dejaba de admirarse cada vez más hondamente de aquella espada
de dolor predicha por el Santo Simeón en el sentido de que atravesaría su
corazón. Su agonía le vendría a causa de Jesús, y así no ignoraba que les
sobrevendrían terribles cosas a Jesús y a ella.
29. La genealogía de la raza humana que comenzó con Adán es precisamente su
árbol de familia. Todos los fundadores de su pueblo son eslabones de la larga
cadena que acababan en el último eslabón que ella estaba teniendo en sus brazos,
aquella Prole que es el Nuevo Adán. Con reverencia considera la verdad de que
ella es la Mujer profetizada en la Caída, como un destello de esperanza en medio
de las tinieblas.
30. Por todas partes veía ella a los esclavos trabajando allí donde sus
antepasados habían trabajado en la misma clase de tareas, mezclando la arcilla,
haciendo ladrillos, edificando, cavando. Su amor se le iba tras ellos. En ellos
veía a su propio pueblo. Y la Madre de todos los hombres los recibía en su
maternal corazón.
31. ¿Qué inconcebibles bendiciones debieron haber descendido en aquella tierra
de refugio y hospitalidad durante la permanencia allí de la Sagrada Familia?
María de Agreda dice que las personas que tomaban contacto con ellos se hacían
Santos y Grandes.
32. ¿Cuál sería el designio providencial de su visita a Egipto? Además de salvar
la vida del Niño, debió haber habido un propósito dentro del plan de la
salvación. Lo que se ve claro es la necesidad que tenía Jesús de ir al escenario
de los orígenes del Pueblo de Dios para asimilárselos. El tenía que juntarse al
Cuerpo místico de los comienzos. La sustancia tenía que añadirse a lo que fue
sombra. Por así decirlo, tenía que tomar posesión del curso de todos sus
antepasados o figuras, desde Abrahán en adelante, que habían sufrido ominosos
períodos en Egipto.
33. En Egipto los Israelitas se hicieron realmente nación, fuera de los miles de
pobres colonos que siguieron al patriarca José. En Egipto se soldaron en
verdadero pueblo a fuerza de ser perseguidos.
34. La permanencia de Jesús allí debe haber tenido un sinnúmero de significados
y de símbolos, que convergían en aquella profecía expresada siglos antes de que
aquel Hijo viniera al mundo: "De Egipto llamé a mi Hijo" (Mateo 2,15).
35. ¿Cuánto tiempo estuvo la Sagrada Familia en Egipto? El Padre Faber que
coleccionó todas las opiniones dice que el tiempo de siete años era la creencia
general. Nos coge de nuevo el que la erudición moderna rebaje este tiempo. El
Padre Hoade opta por pocos meses. Roschini dice lo mismo, pero una reciente
autoridad concede cuatro años.
36. A mi no me parece la opinión de los pocos meses. Toda la tradición y la idea
cristiana general piensan en términos de un período mucho más largo, con el que
están de acuerdo muchísimos escritos. Lo más aceptable es el tiempo de los
cuatro años.
37. Llegó el fin de la estada. San Mateo nos informa: "En habiendo muerto
Herodes, he aquí que un ángel del Señor se aparece en sueños a José en Egipto, y
le dice: Levántate, y toma al niño y a la madre, y marcha a tierra de Israel,
porque han muerto ya los que atentaban a la vida del niño" (Cap. 2,
19-21). Entonces con la misma prontitud con que hicieron la huida, se
volvieron a su casa, dejando para siempre las Pirámides.
38. Se cree que el regreso fue por mar, por ser la forma más fácil y natural y
porque ya no tenían por qué esconderse. Se habrían embarcado en Menfis y en dos
días estarían en Alejandría. En otra embarcación habrían partido de Alejandría a
Yamnia en cuatro días. Y finalmente se habrían encaminado por el pie del Monte
Carmelo hasta Nazaret.
39. Su propósito fue ir a vivir en Belén, pero sabiendo que Arquelao, el hijo
vicioso del cruel Herodes, estaba reinando en Judea, se dirigieron más bien a
Galilea, donde reinaba Antipas, el otro hijo, y así se establecieron en Nazaret.
Nuevamente esta elección entre Arquelao y Antipas era el instrumento de la
Providencia. Porque la profecía decía: "El será llamado Nazareno" (San
Mateo 2, 23).