La Legión es Cristocentrismo puro
Por el Siervo de Dios Frank Duff
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Siervo de Dios Frank Duff en 1936.1 Por fin parece que la Legión ha llegado a su meta. Después de peregrinar como los Israelitas por el desierto cerca de cuarenta años, ahora es reconocida en todas partes.

2 Supongo que todos habrán leído la carta papal dirigida a nosotros, en la que se alude a esta fama universal. Los que no tienen experiencia sobre las comunicaciones del Vaticano pueden pensar que se trata de una carta de ocasión. Pero los que han tenido algún trato con el modo serísimo y augusto de proceder del Vaticano, no podrán menos de decir que rara vez se expide un documento semejante. La aprobación que allí se da a la Legión es franca y total. No sólo se da una aprobación general, sino que cada detalle de la Legión es grandemente tomado en cuenta y alabado. Tal vez las palabras más significativas de toda la carta están contenidas en una frase que pudiera pasar desapercibida: "Su Santidad está feliz de confiar en este espíritu de la Legión". Son palabras abrumadoras. Pero significan lo que dicen. El Papa ve a la Legión como un ejército inmenso con el cual puede contar en este momento de crisis.

3 Pero no todo ha sido alabanza para la Legión en sus años de vida. En estos últimos tiempos estalló salvajemente la crítica contra la Legión. Estos contrastes no deberían sorprendemos; y los ataques deben ser afrontados en forma cristiana. La vida misma de Nuestro Señor está caracterizada por ellos. Si esperamos el triunfo, debemos estar listos para las contradicciones que se le mezclen. El Manual pone esto de relieve en una frase medulosa: "En Cristo no hay nada que se pueda seleccionar y escoger". Como principio debe venir la oposición al hombre y a la sociedad que se adhieren a Cristo incondicionalmente. No podemos escapar del impacto de esta ley. Si se logra escapar, es mala señal; algo tiene daño. La Legión ha tratado de realizar este alineamiento con Nuestro Señor. Sus deseos han sido identificarse con Él en todo lo posible. Esta es precisamente la característica de la Legión, aunque es lamentable que hayan sido muchísimos los que no lo han notado. Es la vieja historia de que los árboles impiden ver el bosque. Conclusión tontísima: luego no existe el bosque.

4 Me explico. Es intrigante el oír una constante acusación contra la Legión. Se dice nada menos que la Legión no es Cristocéntrica. La acusación es tremenda, y me parece muy conveniente empezar por discutir la palabra cristocéntrica. Quiere decir que nuestra religión debe tener a Cristo por centro. Esto es obvio y la esencia misma de la verdad, porque somos cristianos. Pero es cosa increíble que los mismos que acusan a la Legión como falta de cristo centrismo no han cogido el verdadero significado de la palabra por adherirse excesivamente a la imagen del círculo y su centro. Cristocentrismo no es apuntar hacia Cristo sino un vivir en El y un irradiarle a El.

5 Nuestros acusadores quieren con su Cristocentrismo criticar nuestra devoción a la Virgen, con lo que, más que a nosotros, le disminuyen propiamente a Ella y se muestran ignorantes del correcto significado de la palabra Cristocentrismo.

6 Y ahora voy a probar que la Legión en vez de estar falta de Cristo centrismo es más bien la organización Cristocéntrica por excelencia y en una forma bien desarrollada. Bien sé que a este aserto alguien me puede objetar, como lo hizo un sacerdote argentino, diciéndome: "Si tal es su afirmación, por qué no se llaman ustedes "Legión de Cristo"? Pero este ataque no tiene resultado porque ¿no es conocido Cristo como el Hijo de María? ¿Por qué ha de ser absurdo llamamos Legión de María si nuestro objetivo es identificamos con Cristo?

7 La Legión con sus raíces y ramas está estructurada sobre la doctrina del Cuerpo místico, el cual a veces es llamado el Cristo total, o sea Cristo y sus miembros. Para aclarar esto no voy a traer toda la explicación que el Manual da del Cuerpo Místico, que es Cristo. Este propósito es su verdad y su realidad. Reconocer esto es vital, porque fácilmente se da el caso de verificar un hecho sin entenderlo. Aquí la plenitud del hecho que debe ser entendido, es que la Legión es Cristocéntrica. Y tengo que decir que esto es realiza no sólo en forma general sino también en detalle y hasta en sus más insignificantes puntos. La Legión está preocupada grandemente por hacer suyo cada rasgo de la imitación de Cristo.

8 Todas sus enseñanzas, principios, oraciones, reglas, obras, métodos, conducen a este Cristocentrismo. Este tópico es tan importante pero también tan extenso que no es posible tratarlo en un solo artículo. Con todo, me vaya esforzar por hacerla al presente en forma esquemática haciendo ver la notable posición mantenida por la Legión a este respecto. Voy ahora a los detalles.

9 La Legión trata de entender a la Santísima Trinidad. Claro está, no por percepción intelectual, que es cosa imposible, sino por una mirada de fe. Si queremos de veras ser Cristo céntricos, esta mirada es esencial. ¿Por qué? Porque Cristo vivió en la Trinidad y es la encarnación visible de la Trinidad. Por lo mismo, cualquiera que trate de vivir en Cristo y participar de su vida, debe dar una amorosa atención a las Personas de la Santísima Trinidad. Se ha creído siempre que esto está más allá del alcance de la gente ordinaria, y sobre todo que está fuera del objetivo de una organización activa. De ninguna otra sociedad activa sé que se proponga dar la misma atención a la Santísima Trinidad. Las secciones del Manual sobre la Trinidad no estuvieron al principio pero forzosamente se introdujeron tan pronto como la Legión comenzó a madurar y a entenderse a sí misma. Porque el crecimiento de la Legión ha sido como el de una persona.

10 El mismo principio se siguió respecto a los rezos. Las organizaciones activas no insisten tanto en la oración como lo hace la Legión. Tal como la Legión ve las cosas, debe ella poseer por la fuerza de su Cristocentrismo un corazón de oración. Debe estar llena de oración como Jesús. De aquí también los diferentes grados de sus miembros, Pretorianos, Auxiliares y Coadjutores, que son al mismo tiempo grados de oración.

11 Ahora afirmo una nueva realidad. La Legión es de María como Jesucristo fue de María. La Legión de María y el Hijo de María son ideas análogas. Este es un principio vital que no comprenden los disminuidores de María. El Cuerpo Místico lleva la vida de Cristo a grados que exceden nuestra imaginación. Por lógica, el Cuerpo Místico debe amar a María como la amó Cristo. Doctrina es ésta de primaria importancia, pero es lamentable que no se la de la atención debida. Hace algunos años publiqué un artículo sobre este tema en nuestra revista María Legionis.

12 Nuestro Señor amó a María con todas sus fuerzas más que a todas las criaturas juntas. Dicen los teólogos que Jesús recibió más consolación de Ella que de todas las criaturas pasadas, presentes y futuras. Los cristianos deben imitar a Cristo, y así amar a María como Jesús la amó, y tenerle una devoción no sólo con el corazón sino también con la inteligencia, viéndola como la Mujer Fuerte de la Redención: Abogada, Cooperadora, Auxiliadora, Mediadora, toda ella poseída por la fe. Y tenía que serio así, pues sirven a las órdenes de Cristo como parte de su ejército de salvación. Nuestro Señor mismo hizo una significativa referencia a esta sección celestial en San Mateo 26,53: "¿Crees que no puedo rogar a mi Padre, que me enviaría luego doce legiones de ángeles?" La Legión en su empeño de asimilar los pensamientos de Cristo, eleva su mirada a estos celestiales aliados y los invoca en sus oraciones: a San Miguel, a San Gabriel, y a toda la Legión celestial.

13 La elección que la Legión hace de sus demás patronos está dirigida por el principio de la unión que ellos tuvieron con Nuestro Señor a la hora de su misión terrena. Fue un privilegio de ellos ser contemporáneos de Jesús, desempeñando vitales actos en su compañía; sólo que San Pablo llegó un poquito retrasado.

14 La excepción es San Luis María de Montfort, a quien le honramos a causa de la inmensa ayuda que prestó a la Legión para formarse. El hizo ver a la Legión el puesto de María en la salvación, y con ello nos vino todo bien.

15 El Cristocentrismo de la Legión invade todo el campo de sus actividades. Ahí está, por ejemplo, el campo de la liturgia, de la que hoy tanto se habla. Sería un error suponer que sólo cuando nos encontramos participando de los ritos litúrgicos estamos orando en Cristo. Todas las oraciones han de ser hechas en Jesucristo para que tensen valor. Privados de su virtud, nuestras palabras no serían más que sonido. Aún más, la acción de Cristo se despliega en acción de la Iglesia. Pero al mismo tiempo en la participación de los ejercidos litúrgicos de la Iglesia, hay una virtud especial que sube de grado en la medida en que en forma consciente nos sumergimos en la actividad de Cristo.

16 A éste respecto, la Legión enfatiza la Misa y la Santa Comunión. Exhorta a sus miembros a recurrir diariamente, a estas fuentes de gracia, a la luz y en el espíritu del Cuerpo Místico. Presenta además aquellos grados de miembros llamados Pretorianos y Adjutores, a los que se les obliga el rezo cotidiano del Oficio. Este es un rasgo que a muchos sorprende por tratarse de una organización mirada como puramente activa. Pero en cambio, está todo esto en la línea de su Cristo centrismo, por el que la Legión así como es apostólica con la Iglesia lo es también litúrgica.

17 En cuanto a la Misa y la Santa Comunión el Manual se esfuerza y va hasta el sufrimiento por instruir a los legionarios en el sentido pleno de estas excelsas realidades. No permite a sus miembros suponer que la Misa es tan sólo un ceremonial de oraciones recitadas por una persona revestida de ornamentos. Hay un sentido más íntimo y profundo en la Misa y es su real sentido, precisamente el mismo que a tiempo y destiempo inculca la Legión a sus miembros.

18 La Eucaristía es la Última Cena del Señor como también su Sacrificio. No es algo extraño a nosotros. Nosotros nos hallamos en esos hechos supremos porque estamos en Cristo. En El, por la unión del Cuerpo Místico, somos hechos partícipes del tremendo Sacrificio del Señor. ¡Y todo esto es Cristocentrismo!

19 Pero, no es sólo en la Misa, en el Calvario, donde vivimos y sufrimos en el Señor. Hay todos los demás sufrimientos nuestros. Estamos siempre en Cristo, siempre incluidos en El, siempre sufriendo con El. Es esto lo que da valor al sufrimiento. Este Cristo centrismo explica por qué la Legión, que es una organización de acción, se extiende tan ampliamente en el Manual sobre la idea del sufrimiento, cosa que más parece ser de vida privada y no de la vida legionaria. A primera vista, esto da la impresión de incongruencia, pero realmente no lo es. Desde el punto de vista Cristocéntrico, es más bien algo esencial. Siendo el sufrimiento un aspecto vital de la vida de Jesús, fue destinado a ser el elemento por el cual llevó a cabo la Redención. Por lo mismo tiene que serlo también en la vida legionaria. He aquí otro aspecto de nuestro completo Cristo centrismo.

20 Los legionarios deben estar siempre obrando. Esta no es una piadosa exhortación ordenada a un mejoramiento o ensanchamiento del trabajo de la Legión. Es una consecuencia lógica de nuestra condición Cristocéntrica. Nosotros siempre estamos en Cristo. Por lo mismo debemos estar unidos a su pensamiento y su acción por las almas. Y no tan sólo por las almas cercanas a nosotros, sino también por las almas de todo el mundo, por desconocidas que sean para nosotros. La Legión no puede contentarse con la separación de las almas por la distancia, ya ellas ha de saber unirse con gestos simbólicos. La Peregrinatio pro Christo y los Íncolae Mariae son la expresión de un marcado anhelo por las almas. Si no podemos ir tras ellas como un apóstol de hecho, lo debemos hacer en forma simbólica por una semana o dos, o como en el caso de los Íncolae Mariae por un año o dos. Esta es la respuesta del Cuerpo al mandato de Cristo: Id hasta los confines de la tierra, y llegad a todos los hombres y entregadlos mi Evangelio. Bautizad a los que os oyen. ¡También esto es Cristocentrismo!

21 El proceder de nuestras reuniones es una verdadera manifestación de nuestro empeño apostólico. Las reuniones están regularmente orientadas a dirigir nuestras actividades. Algunas asociaciones hablan de Cristo centrismo, pero no imparten ninguna nota cristocéntrica a sus reuniones, las que apenas incluyen un poco de oración y no poseen una atmósfera sobrenatural. Quizás la tienen por asegurada, pero esto no es prudente en los asuntos humanos. O quizás también dan poca importancia a sus reuniones mirándolas como simple apéndice de su obra. La Legión, al contrario, concentra en sus reuniones toda su atención, pues las considera eje de su vida. Las mira como ejercicio comunitario del Cuerpo Místico en la que Cristo y su Madre y sus miembros se ocupan de las cosas de su Padre. A través de todas las partes de cada reunión debe haber una corriente de fe, de oración, de caridad, de tal manera que todo asunto quede marcado de este carácter. Cada parte ayuda a las demás, y al juntarse forman un todo bien caracterizado. La Legión ha sabido describir el rostro propio de una reunión en la sección del Manual titulada "El Hogar Místico de Nazaret". Las reuniones de la Legión están dominadas por esta mentalidad nazaretana, de la que carecen otras reuniones. Las reuniones legionarias son toda oración y armonía. Y al mismo tiempo desarrollan eficiencia, mostrándose verdadero modelo de reuniones y de administración de una obra. Como resultado, todo el mundo puede ver que hasta el trabajo rutinario de la Legión se reduce a un Cristo centrismo.

22 La doctrina del Cuerpo Místico implica particularmente la comprensión y realización de las relaciones existentes entre los miembros. Primeramente, hay la relación que los miembros tienen con el Señor y su Madre, y de esta relación brota la que los miembros tienen entre sí. Me estoy refiriendo a la caridad, a la obediencia y al sentido de una auténtica subordinación. Esta relación nace del Cristocentrismo, porque Jesús estaba sujeto a María y José, y cumplió siempre perfectamente con su deber. "Yo vengo a cumplir la voluntad de mi Padre". La Legión ha sido Cristocéntrica, precisamente por este aspecto de la obediencia hasta haberse ganado del Padre Santo una especial alabanza. El Papa ruega a todos los legionarios continuar en su mismo gran amor por la Iglesia, siempre en íntima dependencia del Obispo en las obras de apostolado, y en un espíritu de colaboración con las demás asociaciones católicas. Luego el Papa habla de la maravillosa disciplina de la Legión, de la que siempre puede estar segura la Iglesia; de la vigorosa vida interior de sus miembros; de su dedicación a la salvación del prójimo; y de su indefectible lealtad a la Iglesia.

23 Nada de esto debe espantar. Este sentido de subordinación, de obediencia, de recta disciplina, es vital en la religión. Pero fácilmente se dan faltas en este aspecto, a causa de la debilidad de la naturaleza humana y de la violencia de la tentación. De aquí que sea el gozo de los gozos oír al Papa expresarse en esa forma sobre la Legión. Hemos tratado de unimos a Nuestro Señor y a su doctrina, y amar al mismo tiempo a nuestra Madre con todas nuestras fuerzas. Y el resultado es vemos unidos estrechísimamente a las autoridades del Cuerpo Místico, y también los unos a los otros.

24 Esta cuestión de la subordinación mira al sacerdocio. Un obispo nos escribía diciéndonos que es demasiado amplia la función del sacerdote en la Legión, y que, siendo ésta de carácter seglar, debe haber menos dependencia del sacerdote. Pero esto no estaría bien con el Cristocentrismo de la Legión, la que debería ver al sacerdocio como cosa análoga al puesto que Cristo ocupa en el Cuerpo Místico y, por lo tanto, como adornado de funciones de cabeza.

25 La Legión lleva su Cristocentrismo hasta aspectos que podrían mirarse como sorprendentes. Por ejemplo, no deja de causar sorpresa el oír que la Legión vive su Cristo centrismo en sus mismas recreaciones y fiestas, las que no son meras reuniones de expansión sino un verdadero programa que logra controlar la dispersión. Estos días comprenden la Misa y la comunión, las que si no pueden tenerse a causa del lugar, entonces este lugar se lo juzga de impropio para la recreación legionaria. Todo el día tiene que transcurrir en el espíritu de la Legión. Todas las excursiones y conversaciones deben estar animadas de la idea del Cuerpo Místico, o lo que es lo mismo, hechas con Jesús y María. Este programa no es irreal, porque debemos concebir a Nuestro Señor como haciendo alguna recreación, no sólo en su juventud, sino también más tarde con sus discípulos. Cuando procuramos imaginárnoslo así, en sano esparcimiento después del peso del día, conversando alegremente y distrayéndose con simplicidad, entonces .nos estamos formando el cuadro de una verdadera fiesta legionaria.

26 Con el correr de los años, se irán abriendo otros caminos en los que el Cristocentrismo legionario se irá desenvolviendo en acción lógica con atinadas aplicaciones. La Legión continuará en proseguir su curso característico, tratando de sujetar todo aspecto de la vida al dominio y la inspiración de Jesucristo Nuestro Señor, y siempre en la compañía de María, su Madre, y de nuestros hermanos.

27 La Legión es Cristocéntrica en el más alto grado que pueda darse.