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Reflexionando para Vivir
Mons. Mario Teixeira Gurgel, SDS
www.legiondemaria.org

 


1.- Invocación al Espíritu Santo
Ven Espíritu Santo (Tessera)

2.- Rezar el Ave María.

3.- Leer fragmento del Manual elegido y los tres puntos de reflexión sobre el mismo, pausadamente.

"Un hombre te encontrará por la calle y te pedirá un fósforo. Ponte a hablar con él, y a los diez minutos te estará preguntando sobre Dios" (Duhamel). Pero ¿por qué no asegurarse de ese contacto vital adelantándose a pedirle el fósforo? Se entiende y se practica el cristianismo en un sentido incompleto: como una religión individualista dirigida exclusivamente al provecho de la propia alma, sin preocuparse, en lo más mínimo, del prójimo; y esto se ha hecho tan común que ha cristalizado en costumbre. Éste es el "cristiano de semicírculo", tan reprobado por el Papa Pío XI. (Manual Cap. 33.11 Pág. 236)

a) El extrañar a Dios
Por más separados que se encuentren de Dios, los hombres "extrañan a Dios". De ese sentimiento nos habla Pablo VI, cuando escribe en la Exhortación Apostólica sobre la Evangelización: "El mundo... a pesar de los innumerables signos de rechazo de Dios lo busca sin embargo por caminos insospechados y siente dolorosamente su necesidad" (Evangelii Nuntiandi 76). Y es San Agustín, después de tantos desvaríos que confiesa: "Nos has hecho para ti y nuestro corazón está inquieto hasta que repose en ti" (Confesiones I,1). En lo íntimo, todas estas personas apartadas de Dios sienten, como el hijo pródigo, añoranzas de la casa paterna (Cf Lc 15) y sólo están a la espera de alguien que les indique el camino de retorno, como fue el caso de Zaqueo que aguardaba el paso de Jesús, trepado en un árbol (Cf Lc 19).
Muchas veces, los encuentros casuales en los que la conversación tiene inicio con añoranzas o pequeños incidentes, como lo fue el caso de la Samaritana de la que nos habla San Juan (Jn 4), son los momentos de gracia que no podemos desperdiciar. Fue en uno de esos momentos que San Ignacio de Loyola se aprovechó para cambiar los planes mundanos de Francisco Javier: de gran jurista, en evangelizador de los pueblos del Oriente.

Después dialogar con Jesús y María, y preguntarse:

¿Qué es lo que Dios me está diciendo?

¿Qué es lo que Dios está deseando de mí?

Aquí es importante recordar lo que dice San Agustín "[Dios mío], los hombres te consultan sobre lo que quieren oír, pero no siempre quieren oír lo que tú les respondes. Y el buen siervo tuyo es aquél que no se empeña en oírte decir lo que a él le gustaría, sino que está sinceramente dispuesto a oír lo que tú le digas" - (Confesiones)

¿Qué resoluciones debo tomar?

 

b) El Cristianismo individualista
Lo que impide que esos momentáneos encuentros se transformen en horas de gracia, es el cristianismo individualista que sólo se interesa por la propia salvación -si es que verdaderamente le interesa- fruto del recurso muy común en las antiguas misiones populares: "Salva tu alma".
Esa actitud es aún reforzada por pretextos absurdos como el de que "la religión no se discute" o "ninguno de nosotros tiene nada que ver con la vida de los demás". Y hasta por la "vergüenza" -es increíble- de hablar de Dios, sin que alguien nos pregunte. Sería la ocasión de recordar las terribles palabras de Jesús "Si alguno se avergüenza de mí y de mis palabras... también el Hijo del Hombre se avergonzará de él cuando venga con la Gloria de su Padre" (Mc 8,38) (Cf Mt 10,33; Lc 12,9). San Pablo demuestra otra actitud: "No me avergüenzo del Evangelio" (Rom 1,16) y exige de Timoteo lo mismo: "No te avergüences del testimonio de nuestro Señor" (2Tim 1,8).

Después dialogar con Jesús y María, y preguntarse:

¿Qué es lo que Dios me está diciendo?

¿Qué es lo que Dios está deseando de mí?

Aquí es importante recordar lo que dice San Agustín "[Dios mío], los hombres te consultan sobre lo que quieren oír, pero no siempre quieren oír lo que tú les respondes. Y el buen siervo tuyo es aquél que no se empeña en oírte decir lo que a él le gustaría, sino que está sinceramente dispuesto a oír lo que tú le digas" - (Confesiones)

¿Qué resoluciones debo tomar?

 

c) Consecuencias de ese "Cristianismo de semicírculo"
Se pierden momentos preciosos de gracia y muchos dejan de ser convertidos.
El Reino de Dios no es extendido como debería.
Las sectas ocupan los espacios perdidos.
El cristiano individualista acaba perdiendo la gracia de la fe.

Después dialogar con Jesús y María, y preguntarse:

¿Qué es lo que Dios me está diciendo?

¿Qué es lo que Dios está deseando de mí?

Aquí es importante recordar lo que dice San Agustín "[Dios mío], los hombres te consultan sobre lo que quieren oír, pero no siempre quieren oír lo que tú les respondes. Y el buen siervo tuyo es aquél que no se empeña en oírte decir lo que a él le gustaría, sino que está sinceramente dispuesto a oír lo que tú le digas" - (Confesiones)

¿Qué resoluciones debo tomar?

 

4.- Rezar el Padre Nuestro.

5.- Oración final.
Señor, concédenos a cuantos servimos bajo el estandarte de María, la plenitud de fe en ti y confianza en Ella, a las que se ha concedido la conquista del mundo. Concédenos una fe viva, que, animada por la caridad, nos habilite para hacer todas nuestras acciones por puro amor a Ti, y a verte y servirte en nuestro prójimo; una fe firme e inconmovible como una roca, por la cual estemos tranquilos y seguros en las cruces, afanes y desengaños de la vida; una fe valerosa, que nos inspire comenzar y llevar a cabo sin vacilación, grandes empresas por tu gloria y por la salvación de las almas; una fe que sea la Columna de Fuego de nuestra Legión, que hasta el fin nos lleve unidos, que encienda en todas partes el fuego de tu amor, que ilumine a aquellos que están en oscuridad y sombra de muerte, que inflame a los tibios, que resucite a los muertos por el pecado; y que guíe nuestros pasos por el Camino de la Paz, para que, terminada la lucha de la vida, nuestra Legión se reúna sin pérdida alguna en el reino de tu amor y gloria. Amén.