MEDITACION: El apostolado del ejemplo

Vicente Enrique Taracón, Obispo de Solsona

El apostolado del ejemplo

Jesucristo te ha elegido para que vayas en busca de las almas. Para que trabajes. Para que ejerzas el apostolado... Pero, ¿cómo lo has de ejercer?, ¿ cómo debes actuar?, ¿ cómo cumplirás con esa misión de salvar almas?...


Tu primera actividad. Tu primer trabajo. Tu primer apostolado ha de ser el apostolado del ejemplo... El ejemplo de tu piedad. El ejemplo de tu virtud. El ejemplo de tu vida íntegramente cristiana.
Las palabras convencen. El ejemplo arrastra, Fray ejemplo es el mejor predicador.
El joven de la Legión de María ha de ser ejemplar. Ejemplar en todas sus cosas. Ejemplar en la Iglesia. Ejemplar en familia. Ejemplar en la calle. Ejemplar en sus vestidos. Ejemplar en sus diversiones. Ejemplar en todo...
Jesucristo predica, ante todo, con el ejemplo de su vida intachable, divina. "¿ Quién de vosotros me argüirá de pecado?", exclamaba... Tú eres débil. Flaco. La carne te arrastra hacia el pecado. No puedes decir esas palabras de Cristo. "El que dice que no tiene pecado, miente", escribe San Juan...
No te pide el apostolado la perfección absoluta. No. Sí te pide la perfección propia de tu estado. De tu condición. No te pide que seas impecable. Que no caigas muchas veces en faltas e imperfecciones. Sí te pide que aborrezcas sinceramente el pecado. Que procures evitarlo con todas tus fuerzas.
El apóstol ha de ser una copia, lo más exacta posible, de Cristo. Para que viéndole vean a Jesús a través de su persona. Debe ser un espejo en donde se miren los demás. Espejo limpio, no empañado...


San Pablo predicaba también con el ejemplo. "El corazón de Pablo era el corazón de Cristo", pudo escribir San Agustín... Por eso fue fecundo su apostolado.
San Pablo conoce su debilidad. Su nada. Se reconoce siervo inútil. A pesar de ello se propone a los fieles como. modelo. Como ejemplar. San Pablo escribía: "Imitadme a mí como yo 'imito a Cristo"... Imitadme a mí, no por lo que yo tengo por mí mismo. Imitadme a mí porque yo soy un reflejo de Cristo...

Todos los grandes apóstoles de la Iglesia han predicado con su ejemplo. Muchos de ellos no tenían elocuencia. Ni sabiduría. Y a pesar de ello convertían almas. Con su ejemplo las arrastraban a Cristo...
El Santo Cura de Ars no era un sabio. Ni un gran orador. Y sin embargo, las almas acudían a él. Se convertían. El Cura de Ars era un Santo. Predicaba ante todo con el ejemplo...
Hoy existen muchos oradores elocuentes, persuasivos. Pero poco santos. Por eso las almas no se convierten...

Joven, si quieres ser apóstol. Si quieres convertir almas, imita a Jesucristo. Sé santo. Que tu presencia esparza en derredor el buen olor de Cristo...
Examina tu vida. Todas tus obras... ¿ Vives la vida cristiana íntegramente? ¿Eres modelo ejemplar para los demás?... ¿ Te atreverías a repetir la frase del apóstol: "Imitadme a mí..."?
Mira a tu ideal. A tu supremo modelo. Jesús. Copia fielmente su imagen en tu alma... Entonces serás apóstol. Aunque no tengas elocuencia. Ni sabiduría. Ni simpatía. Ni otras cualidades naturales... Tu ejemplo arrastrará a las almas...

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