MEDITACION: El apostolado de la palabra
Vicente Enrique Taracón, Obispo de Solsona
El apostolado de la palabra
Tú has de ser apóstol, además, con tu palabra. Con esa palabra que es tan simpática en tus labios, en frase del Pontífice...
No necesitas para ello ser orador. Ni recitar discursos... No. Tu labor es más sencilla. Más fácil. Más fructífera...
Tú tienes un círculo de amigos. Te unen con ellos lazos más íntimos. Lazos de verdadera amistad. Tu palabra caía hondamente en sus corazones... Diles una palabra de luz. De amor... Háblales de Jesús. De la piedad. Del apostolado. Del sacrificio... ¡Cuántas conversaciones vanas entre amigos! ¡Cuántas conversaciones inútiles! ¡Cuántas murmuraciones!... Eleva el tono de tus conversaciones... Si estás lleno de Cristo hablarás de Cristo. De la abundancia del corazón habla la lengua... ¿Te das cuenta, joven, del bien inmenso que tu palabra discreta y prudente, puede producir en tus amigos?...
Pasarán quizá por momentos de tribulación. De angustia. De dolor intenso. Tu palabra puede ser bálsamo. Consuelo. Fortaleza... Se verán tentados.
Vacilantes en el camino del bien. Tu palabra será ayuda. Amparo. Sostén... Tu palabra los conducirá al sacerdote. Al Sagrario... Muchos de ellos, como el paralítico del Evangelio, no tienen quien les ayude... Quien les oriente. Tu palabra puede ser luz. Orientación. Guía... Una palabra tuya, dicha al oído, en la intimidad, puede hacerles más bien que muchos discursos. Llega más hondo Conmueve más profundamente...
Vives en familia. Tienes padres. Hermanos. Tu edad te da quizá un gran ascendiente sobre ellos. Escuchan tus palabras. Siguen tus indicaciones. Desean complacerte... Recuérdales sus deberes de cristianos... Con dulzura. Con suavidad... ¡Cuánto bien puede producir tu palabra!
Tú tienes novio o novia quizá. Te ama y le amas. El amor une vuestros corazones. El amor establece una dulce intimidad entre los dos. ¡Qué intimidad tan propicia para el bien, para el apostolado!... Aprovéchala, joven. Háblale algunas veces de Dios. Del apostolado. De temas espirituales... Te oirá con gusto. Tus palabras caerán en su corazón como rocío del cielo...
¡Cuántas ocasiones encontrarás en tu vida para ejercer este apostolado! ¡Qué bien tan inmenso puedes hacer!...
No es necesario para ello que hables siempre de Dios. No te pide tu vocación que seas imprudente. Sí te pide que aproveches con discreción todas las ocasiones que se presenten para hablar de El...
Cuando estás entusiasmado con una cosa hablas de ella. Con frecuencia. Con entusiasmo. Con calor... Si estás enamorado de Cristo hablarás de El. Con frecuencia. Con entusiasmo. Con unción... hasta lo más profundo del alma.
Examina tu vida. Tu actuación... ¿Ejerces este apostolado con tus amigos? ¿Con tus padres? ¿Con tu hermano? ¿Con tu novio?...
¿Hablas de Cristo? ¿Con frecuencia? ¿Con entusiasmo? ¿Con unción?...
La
mortificación, La
mortificación interior. Mortificación del entendimiento,
La
mortificación interior. Mortificación de la voluntad,
La
mortificación exterior,
El
respeto humano, Vocación
frustrada, Las
bodas de Caná, La
intercesión de María,
La
austeridad, apostolado
del ejemplo, apostolado
de la palabra