No temas aceptar
a María
Por el Siervo de Dios Frank Duff
www.legiondemaria.org
1.
María está fundamentalmente en la Legión. La Santa Sede en la "Carta Laudatoria"
que nos dirigió el 6 de enero de 1965, enfoca este hecho con luz tan meridiana
que todos pueden ser testigos del mismo. Dice así: "El espíritu de la Legión,
aunque deriva del fructífero fortalecimiento de la vida interior de sus
miembros, de su disciplina, de su dedicación a la salvación del prójimo, de su
inquebrantable lealtad a la Iglesia, tiene sin embargo su característica
principal, en su entrañable confianza en la acción de la Santísima Virgen".
2. Vemos que fuera de este extraño recital de cualidades individuales, el Santo
Padre distingue una, en particular, y la exhibe a los ojos de todos bajo este
rayo de luz.
3. Dentro de la doctrina de la Iglesia Católica, María no ocupa ciertamente el
mismo nivel de dignidad que el que se refiere a Dios, a la Eucaristía, etc.;
pero ha sido creada como absolutamente necesaria en el plan divino. Así que no
podemos dejar de hablar de este asunto. Por consiguiente no podemos permitimos
el lujo de tener a cualquiera traficando sobre este problema. María es
fundamental. Nadie está obligado a entrar en la Legión. Si entra, lo hace
aceptando los reglamentos de admisión y ciertamente esto es razonable. Es el
derecho elemental de cada asociación de prescribir sus términos de admisión.
4. La idea de la función predominante de María está reforzada en la Promesa
legionaria. Las personas que no quieren hacer esta Promesa no deben ser
aceptadas de ningún modo. No importan las demás cualidades que puedan tener, no
importa su competencia para otras actividades. La Legión no los puede recibir
porque no poseen la requerida afinidad de esta agrupación. Pueden tener otras
muchas aptitudes, pero la Legión los considerará ineptos. Por lo tanto, -repito
ninguno de los que no pronuncien la Promesa deben ser admitidos en las filas de
la Legión. Y si la pronuncian y posteriormente cambian de idea, están
comprometidos a abandonar la Legión.
5. Al considerar así a María, la Legión no está inventando nada especial para su
propio uso. María es igualmente fundamental en la Iglesia. Estamos atravesando
momentos en que algunos están empeñados en minimizarla. Pero debe señalarse y es
obvio indicarlo, que toda disminución va contra "el capítulo VIII de la
Constitución Dogmática sobre la Iglesia. Este capítulo pone muy en alto todo lo
que se refiere a Nuestra Señora. Debe tenerse en cuenta que la Constitución
sobre la Iglesia, es más que un simple Decreto del Concilio. Es el primer
esfuerzo de la Iglesia Católica de hablar de sí misma. Así que puede sostenerse
que ocupa una posición eminente en relación a los demás decretos que tienen
relación con sectores de la vida de la Iglesia.
6. El capítulo VIII es el último Decreto de la Constitución sobre la Iglesia y
puede ser considerado como su verdadera culminación. Describe la historia y el
puesto de María con detalles tan brillantes que los lectores, y no simplemente
algunos de ellos casuales, los encuentran semejantes a los del Manual de la
Legión. El Decreto es realmente enfático, cuando nos lleva a formular tal
comparación.
7. No se podría decir en qué forma el Decreto podría abarcar más. Describe la
predestinación de María junto con la de Jesús, cuya vida comparte de modo
inseparable. El Redentor viene al mundo solamente por su consentimiento y Ella
es su ayuda y cooperadora en todo lo que lleva a la salvación, inclusive los
momentos inclusive los momentos decisivos en el Calvario.
8. Desempeñando su función vital en el mundo y en el logro de la salvación,
María toma una parte equivalente en la administración de todo cuanto fluye de la
Redención. Si se la llama Abogada y Mediadora, es porque es la Madre de las
almas en el orden espiritual y así se hace necesaria para sus vidas y su
desarrollo. No solamente es Madre de las que están dentro de la Iglesia, sino
también de los que están fuera de ella, de los que no la conocen y hasta de las
que la odian y persiguen. Es la Madre de la Iglesia, de la Unidad, la Madre del
Apostolado, puesto que el Decreto insiste en que todo apostolado no es más que
la extensión o la continuación del cuidado de su Hijo Jesús. Los que abrazan el
apostolado, deben considerarla así y ponerse bajo su amparo.
9. Así dice el Decreto. Podría seguir adelante con esta extraordinaria letanía
de alabanzas en honor de María. Por primera vez en la historia, el papel de
María en la Gracia ha sido así enseñado por un Concilio General. Las más
expresivas declaraciones de los Papas han sido expresadas juntas, colocadas en
la fórmula suprema de un Decreto y hechas obligatorias en la Iglesia. Me
aventuraría a llamar a este capítulo VIII como la "Constitución de María".
10. Y con estas circunstancias: ¿Qué podríamos pensar de los que dicen que el
Concilio ha degradado a María? No serían, desde luego declaraciones saludables,
pues denotan una actitud contradictoria y reticente hacia un Decreto del gran
Concilio, esta clase de personas se mostraron desobedientes y despreciadoras del
Magisterio ordinario o del poder de enseñar de la Iglesia. Ciertamente, existe
diferencia entre un Decreto del Concilio y una declaración ex-Cátedra y en las
enseñanzas ordinarias de los Papas. Esto es verdad. Podemos admitir la teórica
posibilidad de un error, desligándose en un pronunciamiento ordinario del Papa.
De otro modo no habría distancia alguna entre la enseñanza infalible y la
enseñanza ordinaria de la Iglesia.
11. Pero, recuerden esto: los Papas están hablando fuera del trasfondo de la
Iglesia, fuera del trasfondo que retrocede hasta el origen de la Cristiandad.
Están hablando de acuerdo a su continua y tradicional enseñanza. Por
consiguiente es inconcebible que ningún Papa pueda pisar fuera de la línea
aprobada de la Tradición para aventurarse por caminos dudosos e inseguros. Por
eso, la gente que condesciende con observaciones irrespetuosas o despreciativas
hacia el Magisterio, está también lista para aceptar dudas, igualmente de su
catolicismo.
12. Hay otro aspecto interesante e importante de esta materia. Es el punto
propuesto durante el Concilio por un eminente mariólogo, el Padre Charles Balic,
o.f.m. Él aceptó libremente que hay diferencia entre una declaración infalible y
la enseñanza corriente del Papa. Pero entonces propuso esta consideración: si
Papa tras Papa, hablando de este trasfondo de tradición y tratándose de una
cuestión doctrinal importante, ha enseñado constantemente la misma cosa; ¿cómo
es posible que esta enseñanza esté equivocada?
13. El P. Balic, declara enfáticamente que esto no puede ser; que semejante
error enseñado insistentemente hubiera comprometido fatalmente la autoridad
docente de la Iglesia.
14. La lógica de este argumento no dejará de llamarnos la atención si pensamos
en ello, relacionándolo con la doctrina relativa a nuestra Señora. Esta doctrina
es de primerísima importancia en la Iglesia; Todos los Papas han enseñado las
mismas cosas acerca de su papel en la gracia, porque Ella es Madre y
"Mediadora". Por consiguiente, aún sin las declaraciones del Gran Concilio, esto
hubiera sido aún más que suficiente para que todos los católicos de sano
criterio entiendan cuál es el papel que Ella desempeña.
15. Y el mismo Concilio viene ahora a reafirmar lo que el Magisterio ha estado
enseñando. Si hubiera habido hasta aquí alguna duda fundada, ésta debe quedar ya
zanjada.
16. En un frenético esfuerzo por cambiar el sentido del Decreto, algunas
personas han sugerido que el empleo de la palabra "Mediadora" en lugar de
"Mediadora de todas las gracias", implica una subestimación. Pero debemos
admitir que también a nuestro Señor se le llama "Mediador" y no "Mediador de
todas las gracias". ¿Por ventura, implica esto subestimación? No. Tenemos, pues,
que aceptar que el argumento es concluyente.
17. Comentaré más ampliamente el uso de estas palabras. Las dos variantes
significan precisamente la misma cosa. Pero en una proposición teórica se podría
argüir que la palabra "Mediadora" es preferible a la "Mediadora de todas las
gracias"; porque, "María, mediadora" es un término paralelo al de "Jesús
Mediador". Además podría uno imaginarse que "mediadora de todas las gracias"
podría solo referirse a los tiempos después del Calvario, o sea a la
administración de las gracias ganadas en el Calvario. Pero esto sería una
suposición incorrecta, porque la Mediación de María empezó según lo declara el
Concilio, antes que todos los tiempos en la mente de la Santísima Trinidad y
continuó siempre desde entonces. Actualmente sigue en vigencia. Si llamamos a
María "Mediadora", ya no existe ambigüedad de cuándo Ella empezó a desempeñar
este oficio. Ella es Mediadora cuando Jesús es Mediador. Ella es infinitamente
menos que Él, pero ha sido hecha necesaria y unida a Él en cada fase de su gran
Mediación.
18. Por lo tanto, pretender que el término "Mediadora" es una expresión de menor
envergadura y menos importante que "Mediadora de todas las gracias", denotaría o
estupidez o algo peor.
19. He venido hablando de la legislación del Concilio como respaldo de la
conducta de la Legión. Ahora trataré del extraño hecho de que la Legión siempre
tuvo esa previsión. No es el caso de que haya venido creciendo con los años,
aunque, por supuesto, hubo un gran aprecio de las cosas, a medida que los
tiempos transcurrían y que las gentes iban aprendiendo.
20. Entonces, ¿de dónde logró la Legión su doctrina mariana? Se dice que fue
indudablemente Grignion de Montfort, el Tutor de la Legión en este particular.
Tanto es así que debe ser colocado entre los Patronos de la Legión, a pesar de
no formar un conjunto muy homogéneo con los otros patronos. Queda fuera de clase
y fuera de categoría al mismo tiempo. Todos ellos tienen que ver con la misión
terrena de nuestro Señor, en tanto que De Montfort es un Santo moderno. Sin
embargo, el hecho es que la desempeñado un papel primordial en el origen de la
Legión. Fue su Tratado sobre María el que dio forma a la Legión. Se lo considera
básico en la Legión y no puede ser ignorado, sino más bien respetado y
comprendido.
21. Pero me temo que lo consideremos como algo ya en desuso entre nosotros.
Quizás se nos haya ido pegando algo de esa fiebre mundana que hace de él y de
sus principios. Estoy inclinado a pensar cuán serio pudiera ser esto para la
Legión. ¿Podría ser acaso esto un síntoma de desintegración de la Legión? Aunque
nos parezca exagerado decir esto, demos sin embargo un vistazo hacia atrás, a
las primeras páginas de nuestra historia y veamos lo que nos dicen al respecto.
22. Nos dicen que San Luis María de Montfort anunció a María a la Legión. Uno se
pregunta, ¿qué hubiera sido de la Legión sin Él? Me he hecho a menudo esta
reflexión. Ciertamente los primeros pasos de la Legión fueron guiados
providencial mente hasta que De Montfort encontró el terreno y la atmósfera
adecuados para que la Legión fortaleciera su propia vida. Es esta una sugerencia
de tal importancia para la Legión que no puede pasar inadvertida y sin
explicación. De aquí los detalles que se siguen a continuación.
23. Los encuentros de los cuales se desprendió la legión existieron durante tres
años antes que surgiera la Legión. ¿Por qué no emergió antes, si todos los demás
elementos estaban presentes, exactamente los mismos que cuando emergió?
Evidentemente algo especial intervino y estaba inconscientemente esperando. ¿Qué
era?
24. Tres domingos, o para ser más exactos, 17 días antes de nacer la Legión, se
presentó esta ocasión. Había una reunión convocada con el propósito de
considerar la Verdadera Devoción, que desde tiempo atrás venía siendo objeto de
discusión y curiosidad. La totalidad de los asistentes se habían cansado en el
análisis de la Verdadera Devoción. Al final, los allí presentes estaban
razonablemente enterados de la enseñanza de Grignion de Montfort sobre el tema
del "Papel de María en la Gracia". Estaban convencidos de que Ella es nuestra
Madre en el orden de la Gracia, no menos y en realidad mucho más que las madres
de la tierra con relación a sus tiernos hijos. Ellos veían que debemos vivir la
vida cristiana, incluso el Apostolado unión con María.
25. Este conocimiento y esta convicción parecían ser los elementos que faltaban
antes, pero que se consideraba el elemento divino para engendrar la Legión de
María. Rápidamente algo sucedió. Fue un desarrollo repentino como producido por
un conmutador eléctrico. Durante estos 17 días, período impuesto por las
circunstancias y que no pudo ser más corto, la Legión se vio involucrada en
acontecimientos que parecían no tener conexión alguna con aquella reunión. Pero
sabemos que sí estaban realmente ligados de manera invisible y esencial. Podemos
inclinamos a creer que Dios había estado esperando el momento en que los futuros
legionarios se llenaran de cierta idea de María y que ésta era una condición
necesaria para el nacimiento de la organización. Dios y Nuestra Señora querían
que la Legión comenzara como una verdadera Legión de María, algo así como un
Cuerpo místico de nuestra Señora; y esto en verdad fue lo que sucedió.
26. Cualquiera hubiera esperado algún detalle especial en esta primera asamblea,
en relación con María. Pues sin una sugerencia formal se habían reunido bajo sus
auspicios. Más aún, otras características surgieron enseguida. Por ejemplo, se
insistió en que su actitud hacia el pueblo debería basarse en la doctrina del
Cuerpo místico. Igualmente los detalles de procedimiento respecto a las
reuniones y el trabajo se también hacia esa misma doctrina. Ahora bien, ¿por qué
no se dio un grado similar de atención a una cuestión tan vital como es el lugar
de María?
27. La respuesta a esto es que aquellos primeros legionarios estuvieron
presentes en esa reunión especial, por así decirlo, llevados por la discusión de
la Verdadera Devoción; aunque dos semanas antes esta discusión estuvo en sus
mentes como un asunto aceptado y establecido y que el resto de la reunión
descansó en él como en un cimiento puesto. No hubo debate respecto de su actitud
hacia María y de su puesto en el apostolado. Aceptaron lo que De Montfort les
había dicho sobre este tema. Reconocían y declaraban que ellos sólo habían
agregado esta maternal función, que había sido privativa y suya desde la
Encarnación. Esta idea, como se puede observar, es la misma que proclama hoy el
Concilio.
28. Tal era el ambiente en la primera reunión de legionarios. Ellos lo
respiraron y lo vivieron. No hubo disputas ni diferencias doctrinarias. Su
posición había sido determinada 17 días antes.
29. Aparentemente, cuando Dios vio las cosas, fue la doctrina de San Luis De
Montfort la que dio el molde correcto para la Legión de María. Este último
aserto supone tales consecuencias en las que debemos hacer mayor hincapié. ¿Es
cierto? ¿Es exagerado? Ciertamente el aserto se deriva de lo que Dios hizo en
realidad, y no es hipótesis. Es un asunto histórico. La Legión no se inició
hasta que no apareciera este elemento que faltaba. Una vez logrado, la fórmula
quedó completa y nació la Legión. Juzgar que esta aparente y providencial línea
de acción en la que simultáneamente concurren circunstancias maravillosas, fue
simplemente feliz casualidad, sería sin duda violentar hasta límites imposibles
la idea de coincidencia.
30. Suponiendo que este elemento no hubiera concurrido, ¿cuánto tiempo habría
esperado Dios para dar inicio a la Legión? Parece ser, pues, que San Luis María
De Montfort y su enseñanza sobre la Santísima Virgen son indispensables en la
Legión.
31. Existe otra circunstancia muy significativa y es que en su inmortal Tratado
escrito antes de 1716 (la fecha de su muerte), la Legión parece haber sido
expresamente profetizada.
32. He dicho que los primeros legionarios llegaron a la primera asamblea con una
mentalidad estereotipada respecto de María. Por lo tanto es asombroso que hayan
encontrado delante de ellos el Altar de la Legión (menos el vexillum), como un
nuevo centro de atracción para cada encuentro. No era esto precisamente un
accesorio calculado. Fue idea personal del primero en llegar. Esto refleja el
puesto que María ocupaba en sus mentes y en el esquema que estaban a punto de
empezar.
33. Por todas estas circunstancias, no es justo razonar que si pretendemos dar a
las cosas una salida distinta, nos estamos desviando de la verdadera idea de
Dios sobre la Legión. ¿Y adonde nos llevaría esto? No podremos nunca acentuar
bastante la importancia de esta consideración. Esta sana perspectiva sobre María
es nuestro hontanar. Las aguas de vida de El hacia la Legión brotan e incendian
el mundo entero.
34. Sin embargo, esto no significa que la plenitud de la Devoción de la
Esclavitud de Montfort, aunque fuertemente recomendada por la Legión, debe ser
practicada. Muchos tienen prejuicios a este respecto y debe tenérseles en
cuenta. La aceptación de su representación, de su función y de su actitud hacia
María serían suficientes. Nótese que esta actitud desemboca en la de unión, en
la entrega total, en la dependencia completa. Esta es y esta debe ser la
disposición del legionario. La Promesa de la Legión la señala como una
obligación.
35. Por tanto, cuidado con cualquier menosprecio, respecto de nuestra Señora. El
menor indicio en este campo puede señalar un espíritu extraviado que será
siempre el polo opuesto a la mentalidad de la Legión. En verdad, apostaría que
si sé tolerase la menor tendencia equivocada se iniciaría un proceso de
divergencia que terminaría con una aposición abierta a la Legión, y no solamente
a la doctrina sino al sistema. Esta insinuación es tan drástica que trataré de
ampliarla para ustedes.
36. Creo que después de cierto tiempo, no muy largo, esta divergencia llevaría a
la Legión de su esfera actual de devoción y actividad, a otra categoría bien
definida de acción, cuyas características pueden ser resumidas en los siguientes
acápites;
37. (1) María reducida a nada. Una autoridad incuestionable ha dicho de este
sector que ha llevado el pensamiento de María no sólo fuera del sistema
apostólico sino fuera de la vida privada de sus miembros.
38. (2) No dar a la oración su verdadera importancia y poner excesivo énfasis en
la acción.
39. (3) Diferir el acercamiento a las almas para concentrarse más en una
formación preparatoria basada en las lecturas.
40. (4) Absorción por lo social y lo económico, acoplando a una inserción fatal
a lo político.
41. Comprenderán que lo que he presentado en estos cuatro acápites está
totalmente reñido con el fin de la Legión. Es de verdad una disputa drástica
decir que el uno pudiera transformarse en el otro, pero ésa es la demanda que yo
hago. Iría más allá y diría que si se rompieran nuestras amarras, habría una
transformación, que se lograría comparativamente más rápido. No subestimo este
otro apostolado: tiene su puesto y su mérito. Pero, repito, es algo opuesto a la
Legión de María.
42. Lo que creo muy sinceramente es que el origen de esta divergencia está en la
minimización de la Santísima Virgen. Igualmente creo que esto llevará a acentuar
lo temporal en nuestra vida, para terminar eventualmente en el llamado humanismo
más que en un catolicismo puro.
43. El programa de la Legión es algo muy distinto. Aboga por un acercamiento
pastoral, por el contacto simple y directo con las almas para llevar hacia ellas
a Jesús y María. El Decreto sobre el Apostolado de los Laicos adquiere una
categoría que abarca esto, lo que incidentalmente supone un reconocimiento de
que la Legión ha sido el agente que ha incorporado al elemento laico en este
tipo vital de acción.
44. Si me preguntan, cuál es el germen que ha producido la Legión, no titubearé
en decirlo con una sola palabra: María.
45. Otros detalles que debemos asociar con los primeros tiempos de la Legión
son: el Escapulario del Carmen, algo considerado por muchos, hoy, como demasiado
anticuado para preocupamos de él. La Medalla Milagrosa, puesta en ridículo. La
Entronización del Sagrado Corazón, considerada como una niñería.
46. Una vez más, les suplico. No permitan ningún intento de desmembración en la
Legión. Los sacramentales marianos son de señalada importancia en estos días en
que ataques deliberados son dirigidos contra estas posiciones.
47. Un carácter muy típico de esta minimización de María está a la vista de
muchas iglesias modernas. La tendencia, que parece premeditada es la de
eliminarla de la Iglesia o cuando más, la de colocar su imagen en el muro
trasero de modo que los fieles no la tengan a la vista. Entonces, a menos que al
salir se le dirija alguna oración, lo más frecuente es que su imagen tenga
formas tan repelentes que aparezca mas bien como un poco atrayente ídolo indio.
48. Tales inconcebibles representaciones disipan todo pensamiento de oración.
Seguramente que este modo de alejar a los hombres de la devoción a la Gran Madre
de Dios, queda comprendido en ese gran pecado de que se habla en el libro de los
Reyes (2, 17).
49. Cuidado con desviar la Legión. Con el tiempo las menores distorsiones
acabarán en la destrucción. Esto que se aplica universalmente tiene una
aplicación especial en la Legión que se apoya en una ideología bien típica. He
insistido en que Dios y María presidieron de manera especial el origen de la
Legión. Creo que este es el verdadero germen espiritual señalado para una gran
misión. La expansión de este germen se ha propalado tanto que después de 50 años
lo encontramos precisamente respaldado por el Concilio y la Santa Sede. Es un
verdadero milagro que esto haya sucedido así, puesto que a lo largo de su
existencia ha sido criticada como algo exagerado e impropio. Y aún no ha
desminuido la crítica. Ahora más que en cualquier otra época de su existencia,
la Doctrina y el sistema de la Legión han sido atacados, y por extraña anomalía,
justo en los tiempos en que la Legión ha sido tan enfáticamente respaldada por
los cuarteles generales.