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Oraciones de la Legión de María (Nueva edición) Las oraciones de la Legión de María son las siguientes, divididas según el orden en que deben rezarse en las juntas. Cuando se rezan en privado no es necesario seguir este orden. 1. Oraciones que se dirán al comienzo de la Junta Oremos Oremos 2. Catena Legionis Proclama mi alma la grandeza del Señor, se alegra mi espíritu en Dios mi Salvador; porque ha mirado la humillación de su esclava. Desde ahora me felicitarán todas las generaciones, porque el Poderoso ha hecho obras grandes por mí; su nombre es santo, y su misericordia llega a sus fieles de generación en generación. Él hace proezas con su brazo; dispersa a los soberbios de corazón, derriba del trono a los poderosos, y enaltece a los humildes, a los hambrientos los colma de bienes, y a los ricos los despide vacíos. Auxilia a Israel, su siervo, acordándose de la misericordia -como lo había prometido a nuestros padres- en favor de Abrahán y su descendencia por siempre. Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo. Como era en el principio, ahora y siempre por los siglos de los siglos. Amén. Antífona.- ¿Quién Esta que va subiendo cual aurora naciente, bella como la luna, brillante como el sol, terrible como un ejército formado en batalla? Oremos 3. Oraciones Finales V. (Invocación propia del praesidium) (Fuera de las juntas del praesidium, todos los socios dirán la invocación siguiente:) V. María Inmaculada, medianera de todas las gracias. (Todos dirán al unísono la siguiente oración hasta el primer Así sea, y luego continuará el sacerdote solo). Señor, concédenos a cuantos servimos bajo el estandarte de María, la plenitud de fe en ti y confianza en Ella, a las que se ha concedido la conquista del mundo. Concédenos una fe viva, que, animada por la caridad, nos habilite para hacer todas nuestras acciones por puro amor a Ti, y a verte y servirte en nuestro prójimo; una fe firme e inconmovible como una roca, por la cual estemos tranquilos y seguros en las cruces, afanes y desengaños de la vida; una fe valerosa, que nos inspire comenzar y llevar a cabo sin vacilación, grandes empresas por tu gloria y por la salvación de las almas; una fe que sea la Columna de Fuego de nuestra Legión, que hasta el fin nos lleve unidos, que encienda en todas partes el fuego de tu amor, que ilumine a aquellos que están en oscuridad y sombra de muerte, que inflame a los tibios, que resucite a los muertos por el pecado; y que guíe nuestros pasos por el Camino de la Paz, para que, terminada la lucha de la vida, nuestra Legión se reúna sin pérdida alguna en el reino de tu amor y gloria. Amén. Las almas de nuestros legionarios, y las almas de todos los fieles difuntos descansen en paz por la misericordia de Dios.- Amén. El sacerdote presente da luego su bendición; si no hay sacerdote: En el nombre del Padre, etc. Estas oraciones se rezan en más de 128 lenguas distintas por millones de legionarios de María activos y auxiliares en el mundo. |