PROLOGO

En la foto vemos al P. Aedan McGrath y a Juan A. Finnegan, legionario de María en USA.
Por el Padre Aedan McGrath,
Enviado de la Legión de María a la China Comunista

Frank Duff es universalmente conocido en relación con la Legión de María, el movimiento más importante del apostolado laico que haya surgido en la Iglesia de Dios en el siglo veinte. El 22 de julio de 1953, el Prosecretario del Vicario de Cristo le escribía lo siguiente: "Por augusto mandato del Santo Padre, tengo el honor de enviar un mensaje de salutación y estímulo a la Legión de María, fundada hace unos treinta años en el fértil suelo de la católica Irlanda. Su Santidad ha seguido año tras año con paternal interés el progreso de la Legión, a medida que ésta iba engrosando las filas de esos servidores leales y devotos de María que se hallan actualmente combatiendo contra las fuerzas del mal en el mundo; y se regocija con usted al ver ahora enarbolado el estandarte de la Legión en los cuatro confines del globo". Luego, el Santo Padre enviaba su Bendición Apostólica a Duff en particular, así como a los legionarios de todas las partes del mundo, "en prueba de su especial benevolencia".

Duff ha dirigido los destinos de este nuevo y gran ejército de María durante treinta y cinco años. Ha hecho más. Ha forjado ese espíritu maravilloso que ha colocado a la Legión a la vanguardia del apostolado laico. Aquel pequeño grupo de personas desconocidas que se reunieron por primera vez en Dublín en la víspera de la Natividad de Nuestra Señora, en 1921, se ha convertido en un ejército poderoso, que cuenta con millares y aun millones de miembros activos y orantes. Este ha sido recomendado por los sucesores de los Apóstoles en todas las partes del mundo. Se ha hallado pronto y dispuesto a ayudar al clero en toda forma de trabajo apostólico a que le han invitado. El último número de su revista contiene informes de Irlanda, Inglaterra, Gales, Escocia, Francia, España, Bélgica, Holanda, Alemania, Suiza, Austria, Dinamarca, Italia, Grecia, África Oriental, África Occidental y Ecuatorial Francesas, África Occidental Portuguesa, Martinica, India del Sur, India del Norte y Pakistán, Ceilán, Indonesia, Filipinas, Taiwán, Macau, Malaya, Japón, Nueva Guinea, Australia, Nueva Zelanda, Estados Unidos de América, Canadá, Guayana Francesa, Brasil, Argentina, Perú, Ecuador, Venezuela, Costa Rica, Tailandia, Vietnam del Sur e Indias Occidentales. Esta no es una lista completa de las conquistas de la Legión.

No se menciona en ella a China. Esta alberga a la cuarta parte de la población mundial. Los comunistas han tratado de subyugarla y, al mismo tiempo, de hacer desaparecer a la Iglesia de en medio de este pueblo. Han fracasado. Esta fuerza poderosa e impía, que ha obtenido un éxito tras otro en los países de Europa con una larga tradición católica, ha fracasado al querer aniquilar la Iglesia naciente de China. La Legión de María constituye la causa principal de este fracaso. En 1947, Su Excelencia, Monseñor Riberi, Internuncio Papal para China, me pidió que estableciera la Legión en ese país. Traté de hacerlo. Él había escrito lo siguiente acerca de la Legión de María, después de verla actuar en el África misionera: "Es lo que más se aproxima al ideal de la Acción Católica tal como ha sido alentada por el Santo Padre." A lo cual puedo añadir las palabras del Padre José Sweeney, M.M., que fue uno de los misioneros compañeros míos en China:
"La Legión de María ha sido la punta de lanza de la vida religiosa de nuestra comunidad. Esta, antes de que llegara la Legión, era sólidamente cristiana, mas luego llegó a ser heroica."

"La Iglesia Católica, especialmente donde se estableció la Legión", escribe el Padre Sweeney, "ha desbaratado su violencia y terror y les ha superado en astucia y maña; -no la Iglesia de las grandes catedrales, escuelas, hospitales y orfanatos, todo lo cual ha desaparecido- sino la Iglesia de las catacumbas, a menudo sin altares ni sacerdotes; la Iglesia de niñas como Inés o Cecilia, que sacaron de quicio a los jueces romanos; de Lorenzo, que reía colocado sobre las parrillas; de Ignacio, pasto de las fieras, y de Pablo, que fue decapitado. Tan frenética ha sido la obsesión de los rojos contra la Legión de María y sus propagadores, en la prensa, radio, discursos y proclamas, que en media década han hecho más famoso el nombre de María que lo que pudieron hacerlo durante un siglo los cinco mil misioneros desterrados; y ellos son los que han perpetuado el triunfo de la Legión."

Este mismo espíritu, que ha dado mártires a la Legión de María en China, le ha permitido llevar a cabo en todo el mundo proezas increíbles de apostolado. A sus miembros se les halla en todas partes, visitando a enfermos en los hospitales y en sus casas, trabajando por salvar a prostitutas, a mujeres de mala vida, a los desocupados y a los inútiles, a los desechos de la sociedad, y a los desamparados de la población. Van de casa en casa tratando de establecer en cada una de ellas el reino de Cristo o de consolidarlo; buscan a los católicos mediante la confección de censos parroquiales; propagan por escrito la verdad por dondequiera que van; organizan el apostolado de la Iglesia para cuantos se hallan fuera del redil; trabajan por la juventud de todos los modos posibles; se capacitan a sí mismos y a otros, mediante el estudio y el debate, para tomar parte en la misión de la Iglesia; reclutan miembros para asociaciones parroquiales y se cuidan de las mismas; trabajan por quienes se hallan lejos de sus hogares, sirviendo en el ejército de sus Gobiernos; promueven la asistencia diaria a la Santa Misa y la Comunión frecuente; trabajan por las misiones extranjeras; están atentos a la llamada del sacerdote para todas y cada una de las labores de apostolado católico y de ayuda parroquial, a excepción de la distribución de socorro material y la recaudación habitual de dinero.

Es el espíritu de la Legión el que ha hecho todo esto posible. Ese espíritu se halla contenido en el Manual, que todo miembro activo posee. Es explicado y aplicado en los diversos artículos publicados trimestralmente en Maria Legionis, revista oficial y de carácter internacional de la Legión. Los artículos más importantes son, indudablemente, los escritos por el mismo Frank Duff. Habría sido una tragedia el haberlos dejado desaparecer. Los éxitos alcanzados por su autor constituyen por sí mismos la razón suficiente para que se les estudie detenidamente. En ellos derrama su espíritu en auxilio de cuantos se han alistado en el ejército por él fundado. Son documentos vivientes e indispensables, que resuman celo y confianza, tesoros de sabiduría práctica y de gran experiencia.

Considero la publicación de estos capítulos como una de las más importantes contribuciones a la literatura católica del siglo. Es mi ardiente suplica que sean leídos, releídos, meditados, puestos en práctica y difundidos entre millares y millares de hombres y mujeres. Muestran mejor que cualquier otra obra de los tiempos modernos las posibilidades del apostolado laico organizado. Su secreto consiste en que constituyen una fotografía verbal de cuanto su autor ha visto y experimentado en su actividad, y en que brotan de un alma que se abrasa en el ardiente amor a la Virgen Inmaculada y a su Divino Hijo.