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Más, muchísimo más que nosotros se interesa Dios por la feliz ejecución de la obra que tenemos entre
manos; más, infinitamente más que nosotros desea Él esa conversión que buscamos. ¿Queremos ser santos? Él lo anhela incomparablemente más que nosotros. (Manual P. 13)
a) Preocupación sana - señal de espíritu de responsabilidad
Ella nos ayuda a evitar decisiones equivocadas y escoger los medios más oportunos para realizar nuestra misión apostólica. No debemos merecer la represión de Jesús: "Los hijos de este mundo son más prudentes en sus negocios que los hijos de la luz" (Lc 16,8).
No tener preocupación alguna no es una virtud.
Por el contrario, es prueba de desconcentración y poca valorización del apostolado. Esto es especialmente válido para los oficiales y para todos los que tienen alguna función de dirección y autoridad. San Pablo en sus epístolas, especialmente a los Corintios y a los Gálatas, muestra esa preocupación que es producto del celo.
Después dialogar
con Jesús y María y preguntarse:
¿Qué es lo que Dios me esta diciendo?
¿Qué es lo que Dios esta deseando de mí?
¿Aquí es importante recordar lo que dice San Agustín "Vuestro siervo más fiel, Señor, es aquel que se dispone a desear antes, lo que oye de Vos, que lo que el mismo desea oír" - (Confesiones)
¿Qué resoluciones debo tomar?
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