Después de Dios, la Legión tiene su más firme apoyo en la devoción a María, aquel portento inefable del Altísimo, como dice Pío IX (Manual P. 14)

a) María, aquel portento inefable del Altísimo. (Pío IX)
- Dios creó la naturaleza de manera admirable, de modo que en todo se manifiesta su sabiduría, poder y belleza. Desde el más insignificante insecto, las flores, los pájaros, a la inmensidad del mar y de las estrellas que brillan en el cielo: todo refleja la grandeza del Creador. Más es en la criatura humana - resumen de todas las cosas creadas - que se refleja "la imagen de Dios" "Hagamos al hombre a nuestra imagen y semejanza" (Gén 1,26)
- Procuremos ahora imaginar con que cariño Dios habrá preparado a aquella que escogió para ser la Madre de su Divino Hijo. ¡Cómo la hizo bella de cuerpo y alma! Cómo la habrá dotado de todas las perfecciones y virtudes para que fuese digna, no solo de ser el sagrario vivo de Jesús, si no de dar, de su ser, la materia que sería el cuerpo del Hijo de Dios. Ella es verdaderamente la maravillosa predilecta hija de Dios, "enriquecida con los dones dignos de tamaña función" (LG 56)

Después dialogar con Jesús y María y preguntarse:

¿Qué es lo que Dios me esta diciendo?

¿Qué es lo que Dios esta deseando de mí?

¿Aquí es importante recordar lo que dice San Agustín "Vuestro siervo más fiel, Señor, es aquel que se dispone a desear antes, lo que oye de Vos, que lo que el mismo desea oír" - (Confesiones)

¿Qué resoluciones debo tomar? 

Continuar. . .