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Y así como se complació el Eterno Padre en damos a María como abogada nuestra y en recibir de sus manos nuestros homenajes, de igual manera se dignó hacerla Medianera de sus gracias; es decir, el Camino por donde encauza el caudal de favores que tan a manos llenas derrama su bondad todopoderosa, particularísimamente Aquel que es la causa y fuente de todos ellos: la Segunda Persona Divina hecha hombre, nuestra verdadera Vida y única Salvación. (Manual P. 15)
a) Nuestros homenajes van de María a Dios
En el canto de Magníficat, al profetizar: "de ahora en adelante, me llamarán bienaventurada todas las generaciones", María afirma: "El Omnipotente hizo en mi maravillas" (Lc 1,48-49). O sea, que ella reconoce que su glorificación es consecuencia de las grandes obras que Dios hizo por Ella. En otras palabras
cuando la honramos, estamos alabando a Dios que la hizo.Todo lo que Ella es y hace, viene de Dios su autor. Por eso, no debemos tener recelos que cantarle loores. Ella nunca ensombrecerá la gloria de Dios, como la admiración de la belleza de la luna, no disminuye el brillo del sol, de quien recibe la luz.
Después dialogar
con Jesús y María y preguntarse:
¿Qué es lo que Dios me esta diciendo?
¿Qué es lo que Dios esta deseando de mí?
¿Aquí es importante recordar lo que dice San Agustín "Vuestro siervo más fiel, Señor, es aquel que se dispone a desear antes, lo que oye de Vos, que lo que el mismo desea oír" - (Confesiones)
¿Qué resoluciones debo tomar?
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