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Pongo hostilidad entre ti y la Mujer, entre tu linaje y el suyo: Él pisará tu cabeza cuando tú hieras su talón (Gén. 3, 15). A estas palabras, dichas por Dios a Satanás, acude la Legión a fin de beber en ellas como en la fuente de su confianza y fortaleza en su lucha contra el pecado. (Manual P. 16)
a) María y Satanás
- Entre María y Satanás hay una incompatibilidad fundamental. En cuanto todos nosotros nacemos marcados con la culpa original, sólo Ella, por los méritos de su Divino Hijo, fue preservada de toda culpa y no estuvo, por momento alguno, bajo el dominio del demonio. "María, Madre del Verbo Encarnado, está colocada en el propio centro de esa "enemistad", de esa lucha que acompaña la evolución de la historia de la humanidad sobre la Tierra y la propia historia de la salvación" (RM 1,11).
- Más aún. Por disposición divina, ella debe aplastar con sus pies la cabeza de la serpiente. El Concilio Vaticano II así se expresa: "(María) es proféticamente esbozada en la promesa dada a los primeros padres caídos en el pecado cuando se habla de la victoria sobre la serpiente (Gén 3, 15)" (LG 55).
Después dialogar
con Jesús y María y preguntarse:
¿Qué es lo que Dios me esta diciendo?
¿Qué es lo que Dios esta deseando de mí?
¿Aquí es importante recordar lo que dice San Agustín "Vuestro siervo más fiel, Señor, es aquel que se dispone a desear antes, lo que oye de Vos, que lo que el mismo desea oír" - (Confesiones)
¿Qué resoluciones debo tomar?
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