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En la santa misa, la sagrada comunión, visitas al Santísimo, el santo rosario, vía crucis y otros actos de piedad, el legionario debe procurar identificarse -por decirlo así- con María, y mirar los misterios de nuestra redención. (Manual P. 24)
a) Meditar con María:
Es interesante notar que San Lucas nos ofrece siempre la imagen de María como la Virgen orante. Sus pensamientos están siempre volcados a Dios, a sus manifestaciones y al cumplimiento de su voluntad.
- En la conversación con el ángel de la Anunciación, la expresión más significativa de su espiritualidad: "he aquí la sierva del Señor, hágase en mí según tu palabra" (Lc 1,38)
- En la visita a Santa Isabel, su bellísimo himno de loor y gratitud a Dios que nosotros recordamos todos los días en la recitación de la Catena (Lc 1, 46-56)
- Después de la visita de los pastores: "María conservaba todas aquellas palabras meditándolas en su corazón" (Lc 2,19)
- Y en la oración en el templo que oye la profecía de Simón: "Una espada te atravesará el alma" (Lc 2,35)
- Finalmente, en el Cenáculo, cuando los apóstoles se preparaban para la venida del Espíritu Santo, "todos permanecían unidos, con algunas mujeres y con María, la Madre de Jesús" (He 1,14)
El legionario debe también procurar progresar en la "continua a la oración" (Manual P. 6), buscando conocer la voluntad de Dios en la Palabra de Dios y en la vida.
Después dialogar
con Jesús y María y preguntarse:
¿Qué es lo que Dios me esta diciendo?
¿Qué es lo que Dios esta deseando de mí?
¿Aquí es importante recordar lo que dice San Agustín "Vuestro siervo más fiel, Señor, es aquel que se dispone a desear antes, lo que oye de Vos, que lo que el mismo desea oír" - (Confesiones)
¿Qué resoluciones debo tomar?
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