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María, a su vez, corresponderá a la generosa entrega del legionario; entrará Ella misma a participar en todas sus empresas apostólicas, derramará por medio de él su ternura de Madre sobre las
almas, y no sólo le dará la gracia de ver en aquellos para quienes trabaja y en sus hermanos legionarios a la persona de Jesucristo, sino que, en su mismo trato con ellos, le inspirará aquel finísimo amor y delicada solicitud que Ella prodigó al cuerpo físico de su divino Hijo. (Manual P. 24)
a) María participa de la Reunión Legionaria
El Manual sugiere: "Por eso un Praesidium puede ser concebido como una especial presencia de María en ese lugar" (Manual P. 144). Y después, "Con Jesús, en esa pequeña familia legionaria, están su Madre y San José, que tienen con el praesidium las mismas relaciones que tuvieron con Él" (Manual P. 147). Por eso desea la Legión que se recite el Rosario "con la misma gravedad y respeto que si, en lugar de su efigie, estuviera la Reina allí mismo en persona". (Manual P. 121; Cf también P. 137, n.13).
No es de admirar que se crea en la presencia y la participación de María en la reunión legionaria. Al final, en ella se trata de asuntos que hablan respecto a las actividades de nuestra Reina y a la glorificación de su Divino Hijo.
Esa convicción de la presencia de María en nuestras reuniones, es una fuerte motivación para no faltar a la reunión y a no llegar retrasados, pues sería una falta de atención con Ella, que ya está esperándonos. También será un incentivo para una participación integral y viva en todo el desarrollo de la misma.
Después dialogar
con Jesús y María y preguntarse:
¿Qué es lo que Dios me esta diciendo?
¿Qué es lo que Dios esta deseando de mí?
¿Aquí es importante recordar lo que dice San Agustín "Vuestro siervo más fiel, Señor, es aquel que se dispone a desear antes, lo que oye de Vos, que lo que el mismo desea oír" - (Confesiones)
¿Qué resoluciones debo tomar?
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