Todas las demás virtudes derivan de ella (la humildad) su valor. Sólo a ella le concede Dios sus dones, y los retira en cuanto ella desaparece. (Manual P. 26)

a) No puede haber virtud sin humildad
Porque toda virtud se basa en el reconocimiento de nuestra relación con Dios y en nuestro amor a Él y a nuestro prójimo... el orgulloso de cierta manera se coloca encima de Dios y no reconoce su condición de criatura ni su propia nada. Es una especie de idolatría.
De otro lado, como escribe San Pablo; "El amor es la plenitud de la ley" (Rom 13,10). El orgulloso se considera superior a los otros. Ve los defectos de los demás pero no ve sus propias deficiencias. No es capaz de decir como San Pablo: "Cristo Jesús vino al mundo para salvar a los pecadores, de los cuales yo soy el primero" (1 Tim 1,1)

Después dialogar con Jesús y María y preguntarse:

¿Qué es lo que Dios me esta diciendo?

¿Qué es lo que Dios esta deseando de mí?

¿Aquí es importante recordar lo que dice San Agustín "Vuestro siervo más fiel, Señor, es aquel que se dispone a desear antes, lo que oye de Vos, que lo que el mismo desea oír" - (Confesiones)

¿Qué resoluciones debo tomar? 

Continuar. . .