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Toda su vida y todo su destino es la Maternidad, primero de Cristo y luego de los hombres. (Manual P. 30)
El apóstol se suma a las actividades de la Madre. Y, en este sentido, la santísima Virgen podría declarar: Yo soy el Apostolado, casi del mismo modo que dijo: Yo soy la Inmaculada Concepción. (Manual P. 31)
a) María y la maternidad de Jesús:
En el pensamiento de Dios, María fue idealizada para esa finalidad única: ser la colaboradora consciente y libre de Dios en la Encarnación de su Hijo. Por eso, de cierta manera, María es más "madre" de Jesús que nuestra madre que nos dio a luz; pues sólo de Ella fue formado el cuerpo de Jesús, concebido en su seno, sin colaboración de padre humano, por obra del Espíritu Santo, como nos lo dice San Mateo: "Lo que en Ella fue fecundado es del Espíritu Santo" (Mt 1,20). Por esto San Agustín decía: "La carne de Cristo es carne de María".
Después dialogar
con Jesús y María y preguntarse:
¿Qué es lo que Dios me esta diciendo?
¿Qué es lo que Dios esta deseando de mí?
¿Aquí es importante recordar lo que dice San Agustín "Vuestro siervo más fiel, Señor, es aquel que se dispone a desear antes, lo que oye de Vos, que lo que el mismo desea oír" - (Confesiones)
¿Qué resoluciones debo tomar?
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