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Aquí hay que subrayar el principio que debe regir la actitud del legionario respecto de su trabajo. Es éste: los legionarios no son, en manera alguna, simples instrumentos de la acción de María, son sus
verdaderos colaboradores, que trabajan con Ella para la redención y el enriquecimiento de los hombres. Y en esta colaboración, cada uno suple lo que le falta al otro: el legionario aporta su actividad y sus facultades humanas es decir, todo su ser-; María contribuye con cuanto Ella es, limpiamente, con todo su poder. (Manual P. 33)
a) En el plan de Dios, nunca el hombre es tenido como un mero instrumento
Hasta en el orden natural, Dios desea una colaboración activa para que las cosas sucedan. El Creador da al hombre inteligencia y fuerzas; coloca a su disposición las dotes naturales y las riquezas de la naturaleza entera. Pero no lo sustituye. Nunca se oyó decir que Dios construyese la casa de alguien, o hiciese que su hacienda produzca alimentos, sin que el hombre concurra con su trabajo. Jesús dice que el Padre del Cielo alimenta a los pajaritos pero como comentó alguien - no les pone los granos en el pico; ellos tienen que buscarlos.
Lo mismo sucede en el orden sobrenatural. Nadie desea más la difusión del Evangelio que Jesús, que para eso vino al mundo. Entre tanto, no dispensa a sus discípulos de ser los portadores de ese mensaje salvador a todos los hombres; por el contrario, se los exige (Mc 16,15).
Lo mismo se debe decir de nuestra actividad como legionarios de María. No somos instrumentos pasivos de los cuidados maternales de María.
Somos colaboradores, con actividad propia, que Ella no desea ni puede sustituir.
Después dialogar
con Jesús y María y preguntarse:
¿Qué es lo que Dios me esta diciendo?
¿Qué es lo que Dios esta deseando de mí?
¿Aquí es importante recordar lo que dice San Agustín "Vuestro siervo más fiel, Señor, es aquel que se dispone a desear antes, lo que oye de Vos, que lo que el mismo desea oír" - (Confesiones)
¿Qué resoluciones debo tomar?
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