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Aunque el legionario supiera de antemano que María iba a conseguir el efecto deseado independientemente de su esfuerzo, no por eso queda él dispensado de entregarse totalmente a la obra, como si todo dependiese sólo de sus propias fuerzas.
El legionario ha de poner en María la más ilimitada confianza, pero, al mismo tiempo, ha de desplegar en cada momento el máximo
esfuerzo. (Manual P. 33)
a) María está a nuestro lado
Si María nos invitó a las filas de su legión, podemos tener la absoluta certeza de que Ella estará siempre a nuestro lado. Y con Ella, la luz y la fuerza del Espíritu Santo que renueva la faz de la tierra (Sal 104, 30). Por eso somos instados a tener con Ella una ilimitada confianza y pedimos al Señor que nos conceda "la plenitud de fe en ti y confianza en Ella, a las que se ha concebido la conquista del mundo"
(Oración final de la Tessera). Sabemos "que por Ella son concedidos tus dones, virtudes y gracias, a quienes Ella quiere, cuando Ella quiere, en la medida y de la manera que Ella quiere"
(Promesa Legionaria).
Después dialogar
con Jesús y María y preguntarse:
¿Qué es lo que Dios me esta diciendo?
¿Qué es lo que Dios esta deseando de mí?
¿Aquí es importante recordar lo que dice San Agustín "Vuestro siervo más fiel, Señor, es aquel que se dispone a desear antes, lo que oye de Vos, que lo que el mismo desea oír" - (Confesiones)
¿Qué resoluciones debo tomar?
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