Este principio de relación entre la fe sin límites y el esfuerzo intenso y metódico lo han expresado los santos en estos otros términos: es menester orar, como si de la oración dependiera todo y de los propios esfuerzos absolutamente nada; y luego, hay que poner manos a la obra como si tuviéramos que hacerlo todo nosotros solos. (Manual P. 34)

a) Una mutua dependencia
Hay una mutua dependencia entre la fe ilimitada en el poder y bondad de María y el generoso esfuerzo del legionario.
Uno depende del otro; uno sin el otro podrá obtener resultado alguno: más aún, hay una mutua influencia. O sea, cuando uno aumenta, el otro despierta también para crecer. Cuando uno decae, ocasionará la decaída del otro. Son como las dos alas del pájaro: ambas necesarias, ambas dependientes una de la otra, ambas influyendo mutuamente. O como el espíritu y el cuerpo, si no hubiese espíritu (confianza ilimitada), el cuerpo (esfuerzo) no se mueve. Si el cuerpo queda paralizado el espíritu no podrá realizar sus intentos.

Después dialogar con Jesús y María y preguntarse:

¿Qué es lo que Dios me esta diciendo?

¿Qué es lo que Dios esta deseando de mí?

¿Aquí es importante recordar lo que dice San Agustín "Vuestro siervo más fiel, Señor, es aquel que se dispone a desear antes, lo que oye de Vos, que lo que el mismo desea oír" - (Confesiones)

¿Qué resoluciones debo tomar? 

Continuar. . .