No lo olviden nunca los legionarios: no trabajan directamente por conseguir buenos resultados; trabajan por María, y no importa si la tarea cuesta o no cuesta. El legionario debe darse de lleno a toda obra que se le encargue, consagrándole lo mejor que tiene, sea mucho o poco. (Manual P. 34)

a) Ser esclavo del éxito
Es lógico que busquemos tener éxito en nuestro trabajo apostólico. El mal existe cuando deseamos, a todo costo, ver el éxito. Si hiciésemos nuestra parte con generosidad y plena confianza con María, nunca fracasaremos aunque no siempre podamos ver el resultado positivo. Puede ser que después de años de trabajo no veamos fruto alguno. Dios a veces lo permite para que no nos enorgullezcamos como si el mérito fuese nuestro. Es también para probar nuestra fidelidad y pureza de intención. El propio Jesús fue ejemplo de eso y advierte a los apóstoles: "Uno es el que siembra y otro el que cosecha. Yo los he enviado a ustedes a cosechar donde otros han trabajado y sufrido. Otros se han fatigado y ustedes han retomado de su trabajo" (Jn 4,37-38).
Permanecer esclavo del éxito, de manera que, cuando no lo vemos, nos desanimamos, es prueba de que trabajamos para nosotros. Lo que nos mueve es el egoísmo y no el amor a Dios y a María.

Después dialogar con Jesús y María y preguntarse:

¿Qué es lo que Dios me esta diciendo?

¿Qué es lo que Dios esta deseando de mí?

¿Aquí es importante recordar lo que dice San Agustín "Vuestro siervo más fiel, Señor, es aquel que se dispone a desear antes, lo que oye de Vos, que lo que el mismo desea oír" - (Confesiones)

¿Qué resoluciones debo tomar? 

Continuar. . .