El legionario, con su negligencia, anula el contrato de comunidad de bienes con María, que tantos tesoros encierra. ¡Qué pérdida para él y para las almas, quedarse abandonado así a los propios recursos! (Manual P. 35)

a) El trabajo apostólico: comunión de bienes
En la visión de la Legión de María, todo trabajo de apostolado es fruto de una comunión de objetivos y de bienes entre María y el legionario. La promesa de Gén 3,15: "Pondré en amistad entre ti y la mujer, entre tú descendencia y la descendencia de Ella" supone una irreconciliable enemistad no solo entre María y Satanás, sino entre los "descendientes de María" y los promotores del mal. Y la Legión se inserta entre esos descendientes y asume por eso, el mismo objetivo de pisar la cabeza de la serpiente. La comunión de objetivos implica también una comunión de bienes lo que coloca a la disposición de los que se unen a María, una reserva inmensa de gracias que los ayudarán en la realización del objetivo común.

Después dialogar con Jesús y María y preguntarse:

¿Qué es lo que Dios me esta diciendo?

¿Qué es lo que Dios esta deseando de mí?

¿Aquí es importante recordar lo que dice San Agustín "Vuestro siervo más fiel, Señor, es aquel que se dispone a desear antes, lo que oye de Vos, que lo que el mismo desea oír" - (Confesiones)

¿Qué resoluciones debo tomar? 

Continuar. . .