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Únicamente debe el legionario acudir a María para que le ayude en su esfuerzo propio, lo purifique, lo perfeccione, y sobrenaturalice lo que tenga de puramente humano, y ponga lo imposible al alcance de la humana flaqueza. (Manual P. 36)
Concretamente, lo que podemos y debemos esperar de María en la realización de nuestro trabajo apostólico:
a) Que Ella lo complete.
No directamente sustituyéndonos, sino inspirándonos a buscar otros caminos, nuevos métodos, momentos más oportunos, palabras más convincentes.
Algunas veces, la propia preocupación y la prisa, no nos permite ver con claridad lo que debemos hacer. Cabe a Ella inspiramos y así completar nuestro trabajo tomándonos más eficaz. De ahí la importancia de invocarla antes de cualquier comienzo.
Después dialogar
con Jesús y María y preguntarse:
¿Qué es lo que Dios me esta diciendo?
¿Qué es lo que Dios esta deseando de mí?
¿Aquí es importante recordar lo que dice San Agustín "Vuestro siervo más fiel, Señor, es aquel que se dispone a desear antes, lo que oye de Vos, que lo que el mismo desea oír" - (Confesiones)
¿Qué resoluciones debo tomar?
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