Hemos advertido ya con insistencia que EL PRIMER FIN DE LA LEGIÓN DE MARÍA ES LA SANTIFICACIÓN PERSONAL DE SUS MIEMBROS. También hemos dicho que esta santificación es a la vez, para la Legión, su medio fundamental de actuar: sólo en la medida en que el legionario posea la santidad, podrá servir de instrumento para comunicarla a los demás. Por eso el legionario, al empezar a servir en la Legión, pide encarecidamente llenarse, mediante María, del Espíritu Santo, y ser tomado por este Espíritu como instrumento de su poder, del poder que ha de renovar la faz de la tierra. (Manual P. 47)

a) Tender a la santidad es obligación de todo cristiano
Independientemente de la edad, clase social, nivel intelectual o función dentro de la Iglesia. A ese tema el Concilio Vaticano II dedica todo el capítulo V de la Constitución sobre la Iglesia, con el título: "Vocación Universal a la Santidad en la Iglesia". En él, entre otras cosas dice: "El Señor Jesús, Maestro y Modelo divino de toda perfección, a todos y a cada uno de los discípulos de cualquier condición, pregonó la santidad de vida, de la cual Él mismo es el autor y el consumador, diciendo: "Por su parte, sean ustedes perfectos como es perfecto el Padre de ustedes que está en el Cielo" (Mt 5, 48) (LG 40). Y más adelante. "Es evidente que todos los cristianos de cualquier estado u orden, son llamados a la plenitud de la vida cristiana y a la perfección de la caridad". (Ídem).

Después dialogar con Jesús y María y preguntarse:

¿Qué es lo que Dios me esta diciendo?

¿Qué es lo que Dios esta deseando de mí?

¿Aquí es importante recordar lo que dice San Agustín "Vuestro siervo más fiel, Señor, es aquel que se dispone a desear antes, lo que oye de Vos, que lo que el mismo desea oír" - (Confesiones)

¿Qué resoluciones debo tomar? 

Continuar. . .