Hemos advertido ya con insistencia que el primer fin de la Legión de María es la santificación personal de sus miembros. También hemos dicho que esta santificación es a la vez, para la Legión, su medio fundamental de actuar: sólo en la medida en que el legionario posea la santidad, podrá servir de instrumento para comunicarla a los demás. POR ESO EL LEGIONARIO, AL EMPEZAR A SERVIR EN LA LEGIÓN, PIDE ENCARECIDAMENTE LLENARSE, MEDIANTE MARÍA, DEL ESPÍRITU SANTO, y ser tomado por este Espíritu como instrumento de su poder, del poder que ha de renovar la faz de la tierra. (Manual P. 47)

a) El Espíritu Santificador
Para ser santo y poder santificar, es indispensable que estemos llenos del Espíritu Santo. Solo Él nos puede llenar de dones y gracias y hacernos transmitir a los demás.
"El apostolado no es apenas un hombre con un mensaje. Cuando indicamos el camino de la santidad, las personas no miran en la dirección a la cual apuntamos. Miran en primer lugar hacia nosotros. Esa es nuestra mayor necesidad hoy - no planes mejores, equipamiento mejor, investigaciones mejores, mejor conocimiento de nuestra gente, su lenguaje y sus costumbres, mejores técnicas de conversión (si es que esas cosas existen), sino mejores hombres. Toda una nueva clase de hombres con la vida llena de poder y de la presencia del Espíritu Santo. (Antony de Mello: Abandonarse a Dios para ser Iglesia, p. 40)

Después dialogar con Jesús y María y preguntarse:

¿Qué es lo que Dios me esta diciendo?

¿Qué es lo que Dios esta deseando de mí?

¿Aquí es importante recordar lo que dice San Agustín "Vuestro siervo más fiel, Señor, es aquel que se dispone a desear antes, lo que oye de Vos, que lo que el mismo desea oír" - (Confesiones)

¿Qué resoluciones debo tomar? 

Continuar. . .