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La misa contiene todo cuanto
Cristo ofreció a su Padre, y todo lo que consiguió para los hombres; y las
ofrendas de los que asisten a la misa se unen a la suprema oblación del
Salvador. (Manual P. 47-48)
a) La Misa no es solo una recordación simbólica de la Cruz.
Al contrario, mediante la misa, el Sacrificio del Calvario -aquella gran
realidad ultraterrena- queda trasladado al presente inmediato. Y quedan abolidos
el tiempo y el espacio. El mismo Jesús que murió en la Cruz está aquí. Todos los
fieles congregados se unen a su Voluntad santa y sacrificante, y, por medio de
Jesús presente, se consagran al Padre Celestial como una oblación viviente. De
este modo la santa misa es una realidad tremenda, la realidad del Gólgota. Una
corriente de dolor y arrepentimiento, de amor y de piedad, de heroísmo y
sacrificio mana del altar y fluye por entre todos los fieles que allí oran" (Karl
Adam, El espíritu del Catolicismo). (Manual P. 48)
LO QUE NO ES MISA:
- Una simple recordación del sacrificio de la Cruz, como es la
cena del Señor en algunas denominaciones evangélicas. De otra forma no se
entendería lo que San Pablo dice: "Por tanto, el que come el pan o bebe la copa
del Señor indignamente peca contra el cuerpo y la sangre del Señor" (1Cor
11,27).
- Algún otro sacrificio, pues: "Cristo ofreció por los pecados un
único y definitivo sacrificio" (Heb 10,12). "El sacrificio de Cristo y el
sacrificio de la Eucaristía son un único sacrificio" (CC 1367).
LO QUE ES LA MISA:
Es al mismo tiempo:
- Un memorial de la Pascua de Cristo. Eso nos es recordado en una
oración que se reza en todas las Eucaristías, luego de las palabras de la
consagración y que se llama anamnesis.
- Una representación (que torna presente) del Sacrificio de la Cruz.
"En este divino sacrificio que se realiza en la Misa, este mismo Cristo que se
ofreció a sí mismo una vez de manera cruenta (o sea, con derramamiento de
sangre) en el altar de la Cruz está contenido y es inmolado de manera incruenta
(o sea, sin derramamiento de sangre)". (Concilio de Trento)
- Una aplicación de los frutos de la redención realizada en la Cruz.
"Todas las veces que se celebra en el altar el sacrificio de la cruz, por el
cual Cristo, nuestra Pascua, fue inmolado, se opera la obra de la redención" (LG
3)
Después dialogar
con Jesús y María y preguntarse:
¿Qué es lo que Dios me esta diciendo?
¿Qué es lo que Dios esta deseando de mí?
¿Aquí es importante recordar lo que dice San Agustín "Vuestro siervo más fiel, Señor, es aquel que se dispone a desear antes, lo que oye de Vos, que lo que el mismo desea oír" - (Confesiones)
¿Qué resoluciones debo tomar?
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