|
REFLEXIONES SOBRE |
||
|
A veces, nos deslumbramos por las buenas cosas que suceden en Irlanda en manos de nuestra propia gente. Tendemos a buscar héroes en distintos continentes olvidando que hay santos en nuestra propia tierra y en nuestro tiempo. En cada siglo Dios hace surgir mujeres y hombres que responden a su propuesta. Santos, personas ordinarias que ven la necesidad y dignidad de la gente y responden a ella. San Ireneo, Padre de la Iglesia, dijo en el siglo tercero que la gloria de Dios ya está resuelta. Y éste era una de los principios para el trabajo de Frank Duff. Aquellos días, hablábamos sobre el movimiento de los laicos en la Iglesia y que los laicos no expresaban su fe públicamente. La Iglesia comenzaba a hablar sobre el sacerdocio del laico y cómo el Bautismo unía su ministerio y los introducía en la misión de la evangelización. El Arzobispo Martin Diarmuid vio con impaciencia la necesidad de introducir a los laicos dentro de la estructura y ministerio parroquial, permitiendo además que participen en su misión. ¿Cómo podemos olvidar que Frank Duff estuvo presente en el Concilio Vaticano II por la invitación de Pablo VI, presentando su trabajo: El apostolado del laico? En esta obra Frank Duff, propuso ir a ofrecer el Bautismo a todas aquellas personas que creen en Dios a través de las visitas a sus hogares, hospitales y creando sitios donde albergar a los más desamparados. Es bueno recordar además que Frank Duff sabía que en su ciudad no había lugares de contención para los más pobres y se recluían a las personas que se consideraban escandalosas, en esa época era considerado ilícito identificarse con uno de ellos. Con la simpatía de algunos capellanes, Frank Duff realizó frecuentes encuentros y reuniones con ellos. ¡Qué gran profeta era! El estuvo delante de ellos y realizó su trabajo con ellos, sin ningún juicio ni reproches, pero con caridad e interés.
|
En ese tiempo, además, estuvo delante de la organización de parajes para hombres vagabundos en 1920 y un hogar para jóvenes madres en 1930. En los principios de la Legión de María, Frank Duff tuvo un contacto personal con prostitutas a quienes ofreció cuidados y rehabilitación. Su camino no fue juzgar los actos, sino que su camino fue el del amor. * Frank Duff vivió y prometió un simple mensaje: “Dios es amor”. Éste era la fuerza que impulsaba su apostolado sin que haga falta nada más, y con esto enfrentaba a la vulnerabilidad y marginación de las personas, encontrando en las palabras de María la dedicación de su apostolado: “hagan todo lo que Él les diga” y nos decía “ámense los unos a los otros”, “no juzguen” y “no condenen a sus hermanos”. Se educó en Dublín, en el Colegio Blackrock. Fue Secretario Privado de Michael Collins y luego un civil que sirvió al nuevo estado. Frank Duff, experimentó muchos rechazos y hostilidad por sus ideas y actividades. El reconoció que no siempre fue bienvenido, recibido como profeta, especialmente en su propio país. Él confió en la Eucaristía, en la devoción a Nuestra Señora y en la oración. Sus ideas encabezarán por décadas nuestro tiempo. Estamos invitados a reflejar nosotros mismos y sostener los esfuerzos realizados por Frank Duff, como Fundador de la Legión de María. "Ámense los unos a los
otros" |
|