EL TOQUE SINGULAR DE EDEL
Por la Hermana Francisca Teresa, Misionera Franciscana de San José
Precisamente ahora se han dado importantes pasos relacionados con la canonización de nuestra pequeña y querida Enviada. El punto más importante al momento es demostrar que existe un culto popular; que la gente cree que Edel tiene poder en el Cielo y que dama su intercesión en sus necesidades. Esto sólo puede suceder si la gente la conoce, resultando, por tanto, de mucha utilidad el articulo de la Hermana Francisca Teresa.
Dos de nuestras hermanas viajaron con Edel Quinn de Inglaterra al África en el barco "Llangibby Castle", en octubre de 1933. Eran las Hermanas Petra y Marcela, quienes vinieron a trabajar en Kenya convirtiéndose en fieles propagadoras de la Legión de María al llegar a su destino, como también lo fueron muchos misioneros que habían tenido la suerte de viajar en compañía de Edel Quinn durante la travesía. Edel no esperó llegar al África para iniciar su apostolado; su misión de Legionaria de María había comenzado en la nave que la llevó al escenario de sus labores. Su sencillez y natural encante y su sello ferviente y genuino le hicieron ganar decididos oyentes a su oportuno discurso sobre: La índole, ventajas y obligaciones de la Legión de María". No era persona de rigores escrupulosos ni de enfados religiosos y hubo un encanto espiritual en todo lo que ella dijo e hizo. Edel poseía un don de persuasión natural y sencillo muy característico de su persona y un distintivo encanto que nadie podía resistir. Fue un vivo ejemplo del espíritu de la Legión de María.
Tarea Difícil de Describir
Mucho se ha escrito acerca de las penalidades, jornadas misioneras y sufrimientos físicos que Edel tuvo que soportar en la realización de su cometido como Legionaria de Maria. Las palabras -aún aquellas que podría usar un escritor de gran talento- no lograrían nunca expresar vagamente el heroísmo y sufrimiento con los que ésta intrépida e infatigable Enviada dc la Legión de Maria realizó su cometido. Ella se dio cuenta de que sus días en este mundo eran contados y que, por tanto, mucho tenía que hacer por el Apostolado de Nuestra Bendita Señora para lo cual empleó al máximo todas las fibras de su delicado cuerpo y las facultades dc su noble alma. Los numerosos comités y Curiae de la Legión de María que ella logró organizar son testimonio suficiente de su obra, ya que solamente un esfuerzo sobre-humano pudo haber logrado tan asombrosos resultados.
En la Provincia de Nyanza
A pesar de que Edel inició sus jornadas de labores en África Oriental hacia fines dc 1936, no llegó a Nyanza sino un año más tarde. Muchos comités menores y superiores realizaron sus reuniones inaugurales a principios de 1938, como lo atestiguan los libros de las minutas de los diversos comités. La Provincia de Nyanza es la provincia occidental más típica de Kenya v Edel, había ya logrado realizar gran parte de su apostolado en el corto período de su arribo a Kenya y su llegada a la Provincia de Nyanza. Edel visitó casi todas las misiones católicas de la costa norte en el límite sur del Lago Victoria, penetrando en la mayor parte de los lugares inaccesibles en su afán de fundar la Legión de Nuestra Señora. Lluvias torrenciales, caminos intransitables a causa de profundas lodazales y brechas, ríos crecidos y muchas otras desventajas que hubieran amedrentado y desalentado a personas más fuertes, no tuvieron poder alguno para disuadir a esta débil y joven misionera. Su tarea no era fácil; sus esfuerzos no siempre se cumplieron con éxito y muchas veces se sintió disgustada por no haber obtenido permiso para iniciar la Legión de María. Después de muchos arduos y difíciles esfuerzos para llegar a una estación lejana tuvo algunas veces que afrontar el fracaso de sus afanes, pese a que siempre la recibían con afabilidad. Muchas veces los esfuerzos de la Enviada se vieron frustrados en los lugares donde había proyectado establecer florecientes unidades de la Legión de María. Mas, como su fe se mantuvo siempre fiel a las normas de la Legión de María, Edel permaneció como una roca firme e inconmovible. Ella sabia que Nuestra Bendita Señora vería a tiempo que sus esfuerzos no habían sido en vano, y Edel tuvo paciencia para esperar. Muchas misioneras no quisieron establecer la Legión de María en sus misiones porque se convencían de que los cristianos que a ellas pertenecían no estaban preparados para cumplir con los deberes y obligaciones de la Legión de María, puesto que habían sido recientemente convertidos del paganismo y carecían de las tradiciones católicas. Yo recuerdo vivamente la afabilidad con la que Edel respondió cuando un sacerdote le dijo que quisiera que los nativos primero tengan fe antes de abrazarla.
Este misionero especial se mantuvo firme en sus ideas hasta después de la muerte de Edel. Más tarde, a petición suya propia, fundó en su misión comités menores y superiores y hoy es entusiasta Director Espiritual de una floreciente Curia. Muchas de las escuelas anexas a su misión tienen su respectivo comité y realizan un amplio apostolado entre los miembros paganos de una tribu Nilótica. Se podrían citar numerosos ejemplos de misioneros que no dieron acogida a las ideas de Edel cuando fue hacia ellos, pero que desde que la trataron se volvieron partidarios celosos y aún propagadores de la causa de la Legión. Edel no ha actuado con indiferencia desde que se fue al Cielo. Las jornadas extremadamente difíciles que parecían haber sido en vano debieron dar fruto al céntuplo poco tiempo después de su muerte. Su apostolado -el objetivo de su misión- lo continúa cumpliendo.
"Conversión"
A continuación se anota una corta narración hecha por una hermana misionera "convertida" al apostolado después de lo heroica muerte de Edel Quinn. En 1938, durante la expedición de Edel en Nyanza, le preguntó a la hermana misionera si le gustaría organizar un comité en la escuela de niñas, a lo cual la hermana se negó manifestando que no creía que las alumnas estuvieran preparadas para una asociación de esa naturaleza. (La manera dulce y apacible de Edel al recibir aquel rechazo permanecerán siempre indelebles en la memoria de la hermana). Pocos años más tarde, la hermana fue transferida a otra escuela donde su predecesora había sido una legionaria muy celosa y en donde se estaba organizando un comité muy floreciente que realizaba sus reuniones cada semana. Este era uno de los comités menores fundados por Edel Quinn. Ella misma había presidido una ó dos reuniones, como se puede apreciar por su firma y manuscritos que constan en los libros. Mas la falta de entusiasmo e interés causaron la decadencia y fenecimiento de aquel comité que en otro tiempo fuera un éxito. A su regreso a Nyanza, precisamente unas pocas semanas antes de su muerte, Edel permanecía en el convento al que estaba asignada la reverenda hermana. Esto sucedió cuando regresaba a Kisumu para fundar la Curia de Kisumo. Edel expresó su pesar por la terminación del comité menor y hubo en su rostro la misma dulzura apacible, aunque debió haber sentido mucho ver que se cerraba el comité que otrora fuera prometedor. Sucedió entonces que el comité superior de la misión contaba con un vasto número de miembros, lo suficiente para formar 'in segundo comité. Edel pidió que alguna persona tradujera sus instrucciones al idioma de los nativos y la hermana misionera que dejó morir el comité menores se ofreció para ello, actuando en consecuencia, en compañía de la Santa Enviada. Como era necesario un nuevo libro de minutas para el comité que acababa de organizarse, la hermana ofreció el libro de minutas que perteneció al floreciente comité menor de otra época. Edel vacilante tomó el libro y cuando estuvo cerca de sus manos la hermana intentó extraer las páginas usadas. Edel Quinn lanzó inesperadamente un grito 'lastimero que la hermana no podrá olvidar hasta el día de su muerte: "Oh! hermana. No destruya esos archivos". Y tomó el libro de las manos de la hermana que había quedado atónita. Con el pasar del tiempo, cuando revivió el comité menor después de la muerte de Edel, el libro de las minutas volvió al comité al que perteneció y que era en donde Edel quiso que estuviera. Más aún, pocos años después de la muerte de la Enviada el comité menor y la reverenda hermana, quien había motivado el grito angustioso de Edel, fueron considerados como los principales legionarios de esa región.
Su Ultimo Esfuerzo
En la biografía de Edel Quinn, escrita por el Cardenal Suenens, el lector puede apreciar que la Curia de Kisumu fue la obra final de sus fundaciones legionarias. Debió haber significado un tremendo esfuerzo a su frágil y valiente cuerpo, realizar la jornada de casi trescientas millas de Nairobi a Kisumu y a Rangala que era una misión a solamente cincuenta millas de distancia de la frontera de Uganda. Edel estaba ya en condiciones de muerte al llegar a Rangala donde anhelaba fundar la curia; mas todo el vecindario se alarmó al observar el notable cambio en su condición física. Aunque Edel fue siempre la misma persona de temperamento alegre, la fatal enfermedad la redujo a una mera sombra. Su respiración era muy difícil y se sofocaba y hacía una pausa para respirar cuando impartía instrucciones a los personeros de la curia. Su integridad característica dio meticulosa atención aún a los detalles más pequeños que contribuían al progreso de la Legión. El éxito de las actividades de la curia puede atribuirse con toda seguridad a los esfuerzos exhaustivos de Edel Quinn y a los indescriptibles sufrimientos que debió haber soportado en su fundación. Gracias al heroísmo de Edel la Curia de RangalaMbaga mantuvo su primer fervor a través de muchas vicisitudes. Desde que Edel Quinn efectuó la primera reunión en la Curia de RangalaMbaga, cumpliendo así su última obra terrenal para Nuestra Bendita Madre, los legionarios que ella entrenó han permanecido fieles a sus deberes con la Legión. Al momento esta curia tiene ocho filiales que realizan la excelente 'obra de la Legión de María y proclaman a Edel como la "madre" que los inició. La curia que la Enviada organizó ha sido siempre considerada por los legionarios de Nyanza como una curia modelo que sigue fielmente las instrucciones que Edel Quinn impartió al primer grupo de legionarios en la Fiesta de la Anunciación de Nuestra Bendita Señora, en marzo 25 de 1944, precisamente seis semanas antes de su muerte.
Lista para encontrarse con el Señor y Su Madre
Cuando Edel Quinn llegó a Rangala en la húmeda noche de un sábado de marzo de 1944, estaba casi en estado de sufrir un colapso. Hubo un tinte púrpura en sus labios, su respiración era difícil, sus ojos estaban hundidos; estaba sumamente delgada y parecía que aún unos pocos pasos podría caminar con mucha dificultad. Las hermanas se alarmaron al verla puesto que debió haber permanecido en cama sin hacer ningún esfuerzo físico. Sin embargo, allí estaba un cuerpecito valiente -más muerto que vivo- totalmente resuelto a fundar una curia para la Legión de María. Y logró su cometido a cabalidad.
Incidentalmente, la hermana con quien ella había viajado de Inglaterra al África, estaba trabajando de enfermera en el Convento de Rangala, durante la última visita de Edel Quinn. La hermana tenía pleno conocimiento de la condición crítica de la Enviada tan enferma, y muy delicadamente le dio a conocer a Edel la verdad de su estado físico. Edel, con su sonrisa característica, le respondió: "En verdad, hermana Petra, lo sé muy bien. Esta es la razón por la cual yo debo hacer lo máximo posible en el corto período de tiempo que me resta. Sí el Señor me permitiera un poco más de tiempo para completar mi obra legionaria aquí en Nyanza del Norte - Kakamega!! He dedicado mi vida al servicio de Nuestra Bendita Señora y, por tanto, no tengo miedo morir por su causa".
Todo esto salió del fondo de un verdadero corazón humilde y la sinceridad de la expresión se profundizó en el alma de la hermana que la escuchó edificada. Edel logró cumplir su obra misionera en Rangala, pero estaba demasiado enferma para continuar a Kakamega. Después de una corta estadía en el Convento de Santa Teresa, en Kibuye, Edel regresó a Nairobi donde murió el 12 de mayo de 1944.
Enviada Invencible
Veintiocho años han pasado desde que Edel Quinn llevó el estandarte de Nuestra Señora a los territorios de Africa Oriental, plantándolo firmemente en la Isla Mauricio, en el Océano Indico. Veinte años han pasado desde que, cumplido su noble papel de Enviada y terminada su misión, Edel exhaló su último suspiro en el mismo lugar donde ocho años atrás había colocado por primera vez el vexillum de la Legión de María.
La llegada de esta valiente muchacha, de frágil figura, airosa y sin temores en su espíritu, y sobre-humana en fortaleza, constituirá siempre un acontecimiento que hará época en la historia de la Iglesia. Edel desplegó la bandera de Nuestra Señora en África Oriental cuando la Legión de María realizaba su primera reunión en el Salón de la Parroquia de la Sagrada Familia, el 8 de diciembre de 1936. Este Comité de Nuestra Señora de la Inmaculada Concepción -el primero que organizó Edel -marcó el comienzo de un tremendo apostolado que ha continuado con éxito atrayendo nuevos cristianos y encarrilándolos para formar un formidable ejército al servicio del estandarte de la Legión de
María.
La Legión de María
Todas nuestras hermanas quienes tuvieron el privilegio de conocer a Edel tienen el convencimiento de que su santidad fue heroica. Sus visitas a nuestros conventos durante su estadía en Nyanza fueron frecuentes y muchas veces estuvimos en contacto con ella. Su amor y devoción por el Santo Sacrificio de la Misa nos conmovió fuertemente a todas. En toda ocasión que la comunidad salía de la capilla se la veía a Edel quieta y tratando de hacer una visita al Santísimo Sacramento. Se la observaba muchas veces delante del Tabernáculo, arrodillada, inmóvil y absorbida en la oración. El centro de la vida de Edel fue la Misa, y su energía, coraje y gracia las adquirió de su devoción a Nuestro Señor y al Santísimo Sacramento. Las palabras de Edel al expirar -su última expresión terrenal-Jesús! Jesús! fueron únicamente el eco de su oración repetida a menudo y elevada espontáneamente de un corazón desbordante de amor. "Ad Jesum per Mariam". "A Jesús por Maria". La vida heroica de Edel y su santa muerte prueban la verdad de esta máxima. Aunque esta santa Enviada de la Legión de María es venerada en muchas partes del mundo, sigamos orando para que el proceso diocesano -primer paso hacia la beatificación de esta Enviada de la Legión de María- progrese rápidamente. De una manera providencial, el proceso diocesano se está realizando en Nairobi a pocos pasos de la sencilla tumba donde reposan los restos mortales de Edel y muy cerca del lugar donde la valiente irlandesa colocó el estandarte de María, proclamando así este vasto territorio para Nuestra Bendita Señora. La subsiguiente historia de la Legión de María en Africa Oriental y su apostolado sin fronteras y extraordinario éxito nos hacen convencer de que Nuestra Señora ha reconocido y aceptado las conquistas de Edel como su propio territorio. El Estandarte de María, implantado a un tremendo costo en el Continente Negro, continuará flameando, proclamado así no solamente a la Soberana Señora del territorio, sino también a la santa, valiente y gallarda Enviada quien fue la primera en plantar la bandera en esos lugares.
Reproducimos a continuación la oración que los Legionario. y lo. amigos de la Legión están invitados a recitar, a fin de obtener que la causa de Edel Ouinn pueda progresar prontamente.
ORACION
Padre Eterno, te doy gracias por el don que concediste a tu sierva, Edel
Quinn, de esforzarse por vivir siempre en el gozo de tu presencia, por la
radiante caridad infundida en su corazón por el Espíritu Santo, y por la
fortaleza que sacó del Pan de vida para trabajar hasta la muerte por la
gloria de tu nombre, en dependencia amorosa de Maria, Madre de la Iglesia.
Confiando, Padre Misericordioso, en que su vida te fue agradable, te pido
me concedas por su intercesión el favor especial que ahora te imploro...,
y des a conocer con milagros la gloria que ella goza en el cielo, para que
también sea glorificada por la lglesia en la tierra. Por Cristo nuestro
Señor. Amén.
(Foto: El lugar donde Edel
Quinn murió y que ha sido entregado a la Legión de María en su memoria)
Se recomienda que los favores atribuidos a la intercesión de Edel Quinn sean comunicados a la siguiente dirección electrónica
concilium@legion-of-mary.ie