TESOROS
PARA PEDIR

En una de las apariciones a Santa Catalina, nuestra Señora le explicó el simbolismo de las joyas de sus dedos. Algunas emitían rayos brillantes, mientras otras eran tenues y otras no daban luz ninguna. El grado de brillo mostraba el modo como habían sido pedidas. Las joyas sin brillo representaban las gracias que tenía dispuestas para conceder y que no eran solicitadas. La grandeza de la gracia depende de la intensidad de nuestra fe. Si pedimos cosas grandes, recibiremos en consonancia.

Es imprescindible que contemos plenamente con ese tesoro sin límites que está ahí esperando las peticiones. Por eso es una lástima que pidamos cosas pequeñas y de este mundo, cuando podríamos conseguir gracias inmensas.

Dicho esto, recomendamos la repetición frecuente de la oración que aparece debajo. Está en la Raccolta o colección de oraciones aprobadas e indulgenciadas por la Iglesia.

Como se verá, no adolece de pedir poco. Pide la conversión de todas las almas del mundo. Recuerda al Padre el precio pagado por su Hijo y su Cooperadora por el rescate de todas esas almas, y con gran fe suplica que haga efectivo el rescate de todas.

La oración ha sido adoptada por la Peregrinatio Pro Christo como expresión plena del espíritu que debería animar a todos los que llevan a cabo estos proyectos.

Señor, todos los corazones están en tus manos Tú puedes doblegar, como te agrade, los más obstinados y ablandar los más endurecidos.

Haz ese honor en este día a la Sangre, Méritos, Heridas, Nombres e inflamados Corazones de tu Amado Hijo y su Santísima Madre, concediendo la conversión de todo el mundo.

No menos, mi Dios, no menos por María, su Madre; por tu Poder y tu Misericordia.